Varea alza el pabellón torero de Castellón

Varea y su capote de artista. / APLAUSOS
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Varea y su capote de artista. / APLAUSOS

El diestro de Almazora muestra la dimensión necesaria para que le permitan expresarse en las ferias

JOSÉ LUIS BENLLOCH

Pasadas las ferias de Fallas y Magdalena, Castellón puede presumir de torero. Nacido en Almazora y encuadrado en el grupo de los emergentes, Varea sale reforzado de ambas ferias y con argumentos suficientes para que los empresarios le tengan en cuenta. No ha cortado muchas orejas, unas veces por culpa de la espada como sucedió en Valencia o mejor dicho por culpa del mal manejo que hizo de la espada y en la segunda ocasión, en Castellón, por la apreciación errónea que tuvo el propio presidente de la corrida que se empestilló en no concederle la segunda oreja que le hubiese franqueado la puerta grande. Más allá de la petición mayoritaria del público, el torero de la Plana había acumulado sobrados méritos en todos los tercios, incluso mató magníficamente, para que desde el palco hubiesen flameado un segundo pañuelo como el propio usía ha reconocido caballerosamente a posteriori. No importa cabría decir después de verle como se le vio, lo hecho, hecho está, aunque sí importa dado lo mucho que se tienen en cuenta esos detalles en un mundo tan competitivo como el toreo, sobre todo cuando se trata de entrar en los carteles de categoría.

Como consuelo a ese déficit de trofeos cabe apuntar que los toreros de arte y Varea lo es, nunca fueron de grandes números, ni siquiera de irrupción rápida, más bien al contrario, necesitan tiempo de cocción para darle soporte técnico y salida a lo que nace como un sentimiento. De la misma forma tampoco son toreros para divisas de las llamadas duras y en cambio en Valencia, en sus dos ultimas actuaciones, saldadas ambas con buena nota, se las tuvo que ver en la pasada feria de Julio con una corrida de Cuadri y estas Fallas con los pupilos de Victorino Martín al igual que sucedió en la Magdalena de 2018. Son las exigencias que hay que asumir cuando se vive a la intemperie de la protección de las grandes empresas que es cierto que no garantizan nada, pero ayudar, ayudan.

«Yo no renunció a matar esas corridas duras pero aspiro a salir de ese circuito tan especial y enfrentarme a esas divisas solo cuando lo considere y no porque no haya más remedio. Aunque, mientras llega ese salto, bienvenidas todas las que me den», declaró a este medio el diestro que lleva en su nombre artístico una referencia a un gran cantaor de flamenco de la tierra, Juanito Varea. Su arraigo entre los aficionados y la ilusión en que triunfe en su empeño es tal, que cada vez que le anuncian se organizan desde Almazora viajes para espaldarle como se ha visto en las ultimas actuaciones en Valencia donde se calcula que llegaron desde la Plana más de mil aficionados cada tarde.

Sus mentores

Varea al que ayudó en los principios de su carrera Santiago López, época en la que fue novillero puntero y más tarde Alberto García, es apoderado en la actualidad por el matador de toros vallisoletano Jorge Manrique de cuya mano ha trasladado este invierno su lugar de preparación desde las tierras de sur a Salamanca y Portugal donde estaba tentando los últimos días.

Hoy sin embargo afinará su puesta a punto en una fiesta campera en la localidad castellonense de Alcalá de Chivert, donde los aficionados catalanes de la UTYAC ( Unión de Taurinos y Aficionados de Catalunya) huyendo de las prohibiciones de su tierra celebran su fiesta anual. Junto a Varea actuarán Rubén Pinar, Javier Cortés y Maxime Solera, frente a novillos de la ganadería Santafé Martón.

De la Magdalena queda el recuerdo de un recital capotero de mucho nivel. En la tarde de la gran exhibición de Finito de Córdoba apostó por el mismo palo y no desentonó. Sus verónicas tuvieron empaque, su galleo, muy arrebujado, una fuerte carga de improvisación, las medias con las que abrochó sus intervenciones fueron un gustazo y su toreo a dos manos fue de lo que define a los buenos toreros. Ahora solo queda que le den oportunidad para seguir mostrándose y él que la aproveche.

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