Éxtasis visual de Van Gogh en Valencia

La exposición se llena bancos y pufs para poder observar con comodidad la obra del pintor en pantalla grande./JESÚS MONTAÑANA
La exposición se llena bancos y pufs para poder observar con comodidad la obra del pintor en pantalla grande. / JESÚS MONTAÑANA

La exposición permite al espectador adentrarse en los cuadros del pintor con proyecciones y ópera

NOELIA CAMACHOValencia

«Lo que el color es a la imagen, el entusiasmo es a la vida». Es una de las célebres frases del pintor holandés Vincent Van Gogh (Países Bajos, 1853-Francia, 1890) y es, además, una de las afirmaciones que plagan la experiencia sensorial que es 'Van Gogh Alive', la exposición que desde este viernes ya se puede visitar en el Ateneo Mercantil de Valencia.

La muestra permite alcanzar el éxtasis visual. También musical. Porque a través de 40 pantallas repartidas en mil metros cuadrados, 3.000 imágenes en movimiento, juegos de luces y color e, incluso, aromas que transportan al público a los últimos diez años de vida del genio, los más prolíficos, marcan la experiencia que es recorrer el espacio, abierto hasta el 20 de octubre.

La capital del Turia es la quinta ciudad española y la cincuentava del mundo en acoger una exhibición que, como particularidad, no presenta ninguna obra de arte. Cuadros como 'Los girasoles', 'La noche estrellada' o los reconocibles autorretratos de Van Gogh se proyectan sobre pantallas casi infinitas, que se erigen como una explosión de color que se puede saborear en el acto -algunos son inéditos para la ciudad-. Es más, repartidos por la sala se han instalado bancos y pufs donde los espectadores pueden sentarse a disfrutar de este paseo que va desde 1880 a 1890, año en el que fallece un pintor que no llegó a disfrutar de las mieles del éxito.

La muestra del Ateneo, que estará hasta el 20 de octubre, se sirve de 40 pantallas, música y aromas para transportar al público hasta la habitación del artista

Más de 10.000 entradas anticipadas, confesaron ayer sus responsables, es lo que se ha vendido hasta la fecha de 'Van Gogh Alive'. «Hemos duplicado las expectativas en Valencia», aseguró ayer Elena Goroskova, directora de Nomad Art, la empresa encargada del montaje.

El inicio de la visita da comienzo con una serie de paneles que explican la última década del pintor. Tras ellos, aparece una recreación de la habitación que el artista tenía en su retiro en la ciudad francesa de Arlés. La cama donde reposaba, el paño con el que se limpiaba o algunos de sus cuadros son recreados a la perfección de igual forma que Van Gogh los pintó en sus cuadros.

Cada individuo puede vivir la muestra a su manera. El director de exposiciones de Grande Exhibitions, Rob Kirk, describió las peculiaridades de la tecnología Sensory4, la que utiliza el proyecto. «Es un sistema envolvente multicanal para introducirnos en la obra de Van Gogh como nunca antes se había hecho y que logra convertirla en un universo de color donde las sensaciones son protagonistas absolutas», afirmó.

El recorrido por la vida y obra del genio arranca en 1880. De ahí hasta 1885, recorre su estancia en La Haya a través de las imágenes de las obras correspondientes a esta fase, en la que el creador retrata la humildad de los campesinos y los obreros. En este calificado como periodo holandés, Van Gogh se sirve de tonalidades apagadas y colores tierra. Es más, en esta época, en la que el pintor se traslada a La Haya, es donde comienza a realizar esos paisajes oscuras y naturalezas muertas, algo muy distinto a lo que luego le encumbraría como artista de culto. Fue en París y a partir de 1886, como muestran las imágenes que se intercalan en esas 40 pantallas, cuando Vincent Van Gogh cambia de estilo y se inspira en el arte japonés. Algunas de las creaciones de este periodo se intercalan en las proyecciones con frases como «desearía que me aceptarán como soy» o «las pinturas tienen vida propia que el refleja el alma del pintor». De este apartado, el espectador llega con el artista a Arlés (1888-1889), un momento en el que pinta su reconocida serie 'Girasoles'. A partir de ahí, y ya con problemas de salud, se traslada a Saint-Rémy (Francia), donde apenas está un año para recalar finalmente en Auvers-sur-Oise (Francia) donde pinta, como muestran las imágenes, uno de sus cuadros más inquietantes 'Campo de trigo con cuervos'. En julio de 1890 fallece tras pegarse dos tiros.

Los organizadores han vendido 10.000 entradas anticipadas en la capital del Turia

Cada uno de los recorridos cuenta con su propia partitura musical. Es más, 'Van Gogh Alive' tiene hasta una lista de reproducción en una conocida plataforma de 'streaming'. Violines o las primeras notas de el 'Dúo de las flores' de la ópera 'Lakmé', de Léo Delibes, se confunden con la aparición de la correspondencia del autor, fotografías históricas e instantáneas de sus retratos.

Reproducción a tamaño real de la habitación del genio en Arlés.
Reproducción a tamaño real de la habitación del genio en Arlés. / JESÚS MONTAÑANA

A lo largo de esta experiencia, que dura unos treinta minutos aunque se puede permanecer el tiempo que se quiera, hay transiciones con las pinturas del genio, que emergen del suelo o de las paredes, y el visitante navega casi literalmente en el universo de Van Gogh. Además, en un pequeño apartado el que lo desee puede pintar como el neerlandés. Varios caballetes, con lápiz y papel, permiten, siguiendo un tutorial en vídeo, trazar como si lo hicieran con la pluma del artista. En definitiva, y como él mismo decía, «a veces pienso que no hay nada mejor que dibujar». La muestra habla de pintura pero también de música y literatura. Volviendo a parafrasear a Van Gogh, «tengo la naturaleza, el arte y la poesía. Si eso no es suficiente, ¿qué es suficiente?».

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