Valencia vuelve a liderar la defensa del toreo

Victorino vigilante de sus ganados. / APLAUSOS BRUQ
Victorino vigilante de sus ganados. / APLAUSOS BRUQ

Victorino Martín inicia el 'Dia del Bou' en Aula LAS PROVINCIAS

Valencia acudirá puntual, ya es una tradición de todos los inicios de temporada, a reivindicar la relevancia cultural y los derechos de la Tauromaquia en todas sus expresiones. Tanto en lo que implica al toro como a sus amantes, tanto en lo que se refiere a poner en valor el pasado como a exigir el derecho al futuro, tanto en lo que se refiere al toro en la calle como al toro en la plaza. Este año las acciones se concentran en la jornada de apertura de los festejos falleros con un programa intensivo, mañana y tarde, recortadores, convivencia, gastronomía, discursos y una corrida de toros de aquellas que nuestros antepasados llamaban de bous reals, que en este caso lucirán la legendaria divisa del Marqués de Albaserrada, los actuales victorinos, para situarnos mejor en la historia.

Se ha titulado como el 'Dia del Bou', una cita que tendrá un preámbulo de salón, el martes día 5, con Aula LAS PROVINCIAS (Ateneo Mercantil, 20 horas, entrada libre), en la que participará Victorino Martín, hombre de campo con formación universitaria (es veterinario especializado en el toro) que ha sumado a la responsabilidad de mantener en lo más alto el tesoro genético que heredó de su padre (el encaste saltillo) la de ser el abanderado más activo de la actualidad en la defensa del toreo. Atacado de una pasión contagiosa, habla, cría, mima y promociona el toro como pocos, este Victorino 2.0 es sin duda un digno continuador de la obra de su progenitor, lo que supone resistir a la maldición de las segundas generaciones de lo genios para los que siempre fue difícil/imposible estar a la altura. Estas Fallas serán la primera comparecencia de sus toros en Valencia tras la muerte del gran Victorino. La última vez que se anunciaron en esta feria fue en la edición de 2006 aunque luego volviese a un desafío ganadero con Miura en el festejo de la Virgen y una última tarde en la Feria de Julio de 2012. Desde entonces hubo un distanciamiento impropio de la categoría del coso y de la divisa, de ahí que el ganadero, lo explicará con detalle en el Aula LAS PROVINCIAS, haya depositado en su reaparición un interés de reconquista.

Con ese espíritu, avisa que trae una corrida de cinqueños, que según el imaginario popular es la mejor edad para los cárdenos de Galapagar, como se les sigue conociendo a sus toros aunque ya hace años que cambiaron la sierra madrileña por las dehesas corianas. «Es seria», dice refiriéndose a la corrida reseñada, «gustará su presentación. Va a ser cinqueña entera si Dios quiere y no hay percance de por medio. Anuncia también que tiene reseñados el siguiente lote: el número 11, Cuco, de nombre; el 13, Portentoso; el 57, Manchonero; el 78, Mingano; el 113, Planillero; y el 140, Murmullo, si bien el 122, Paquetito, también figura entre los reseñados. Todos son cárdenos en distintos tonos. «Yo no apuesto, no soy mi padre... pero bueno, me gusta mucho el 78», acaba cediendo cuando se le pide un pronóstico.

Desde que la ganadería está en manos de los Martín, ellos la rescataron cuando estaba a punto de desaparecer en el anonimato de un matadero al que lo había conducido el desinterés de la familia Escudero, ha lidiado un total de 17 festejos en Valencia, siendo el primero de ellos el 15 de agosto de 1963, con seis novillos para Lucio Requena, Juanito Jimeno y José Luis Teruel 'El Pepe'. Pero de todas sus comparecencias destaca la corrida de la Feria de Julio del año 2000, que en la casa del ganadero está considerada como la segunda corrida del siglo, que tuvo tanta intrahistoria como éxito y leyenda.

Aquella tarde del 2000

El ganadero rememora con detalle en Aplausos lo sucedido aquel día. Recuerda que se pudo lidiar de milagro. «La corrida estuvo expuesta en la Venta de El Saler y perdió muchísimo peso: no comió, apenas bebió y perdería 40 ó 50 kilos. O más... Cuando la pesaron, un toro dio 461, otro 462, y el que más pesó fue el cuarto, con 517 creo. El día del primer reconocimiento nosotros lidiábamos en Mont de Marsan y nos llamó el mayoral y nos dijo: 'Nos quitan la corrida entera, solo aprueban el toro de los 517 kilos'. Le dijimos que no pasaba nada, que no había más corridas en el campo y que se la llevara de nuevo para casa; pero media hora después nos dijo que la presidenta apuntaba que si llevábamos un toro más estaba dispuesta a aprobar la corrida bajo su responsabilidad. 'Por un toro no va a ser problema', dijimos, y embarcamos el 50, que llegó a la plaza y, curiosamente, no se aprobó, aprobándose en cambio los seis primeros, los que ya estaban allí y habían rechazado».

A partir de ese momento todo fueron emociones. Cuando saltó el tercero, con sus 462 kilos, le pitaron de salida. En realidad le pitaron incluso antes, desde que se enseñó su peso en la tablilla, «pero luego se movió como un tigre», recuerda el ganadero. «José Luis Moreno le cuajó un faenón, tenía cortadas las dos orejas cuando lo pinchó y al entrar a matar por segunda vez, le abrió el muslo sin ni siquiera derribarle. La cornada le afectó la femoral. La gente pidió las dos orejas pero la presidenta solo dio una...».

Victorino sigue relatando el gran puyazo de Efrén Acosta, costalazo incluido, al cuarto; los triunfos de Higares, que también fue cogido, pero, sobre todo, del mejicano Zotoluco, que cortó tres orejas y salió a hombros junto a Victorino padre en un ambiente de absoluto éxtasis en el que nadie echó de menos que los toros pesasen más o menos. De todo ello y de la aportación de la crianza del toro al equilibrio del medio ambiente y la ayuda a la España rural hablará el Victorino actual, en Aula LAS PROVINCIAS, primer acto del 'Dia del Bou' en el que tienen comprometida su presencia las máximas autoridades de la Comunitat en la materia taurina.