Valencia se queda sin videoclubs

Juan Rado en el videoclub Broadway, que cerrará tras 37 años de actividad. /Damián Torres
Juan Rado en el videoclub Broadway, que cerrará tras 37 años de actividad. / Damián Torres

El cierre de la cadena Broadway agudiza la pérdida de espacio para el cine en la ciudad

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

La película 'Cinema Paradiso' es parecida –al menos en su arranque– a la historia que acompaña a Juan Rado, que creció junto a su padre en una cabina como la que reunía a Alfredo y Salvatore. El valenciano, miembro de una familia con gran arraigo en las salas de cine, se dedicó a la exhibición cinematográfica. Más adelante se dedicó a los videoclubs. La cadena Broadway llegó a tener 33 locales en Valencia.

Ahora, tras 37 años acercando sueños de celuloide hasta el sofá de miles de valencianos se dispone a proyectar el último fotograma de la cinta de su trayectoria, ese en el que se lee 'The End'. El único videoclub de la cadena tiene los días contados. «La previsión es cerrar a final de mes, pero depende de cuándo venda lo que queda», explica Rado.

El empresario encarna en Valencia la historia que acompaña al fin del negocio de los videoclubs que, como relata, nacieron cuando «el cine de reestreno empezó a decaer». El alquiler de cintas fue la alternativa. «Más o menos entre los años 80 y 90», dice, fueron los del éxito.

En ese tiempo disponer de aparato reproductor de vídeo era indicador de posición social. Después llegó el DVD y empezaron los primeros problemas: «Se podía piratear fácilmente», expone Rado, quien llegó a ofrecer 15.000 títulos incluyendo 8.000 clásicos. Luego vinieron las «descargas», situación que le lleva a decir que «la ley no ha servido para nada». Critica la pasividad de la Administración ante «el pirateo». Habla de que en «2007 empezó a despuntar internet y en 2010 ya fue desastroso. Llevamos diez años luchando, ¿y qué?», se pregunta. Y lanza otro interrogante: «¿Cómo puede ser que se haya llegado a este punto? Se ha perdido IVA y puestos de trabajo».

José Antonio Mula, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Mayoristas del Sector Videográfico (Anemsevi), asegura que España sumaba «en torno a 10.000 videoclubs en el año 2000, ahora quedarán unos 400». En la Comunitat la relación podría ser de «entre 300 y 400» al comenzar el milenio. «Hoy quedan unos 40», afirma.

En ese camino descendente se ha visto Rado hasta decidir el cierre. Vende baratas las cintas, desde 1,5 euros. Quiere liquidar también los pósters, 15 euros con marco y 8 sin él. Ya hay estanterías vacías. Han acudido coleccionistas. Allí estuvieron las cintas que Rado recuerda como más solicitadas: «'Indiana Jones. En busca del arca perdida' siempre estaba alquilada». También triunfaron 'Evasión o victoria' y 'Pretty Woman'. Con la llegada del DVD, «'Titanic' desbancó a todas» y en cine español triunfó Almodóvar.

La Comunitat sumaba 400 negocios de películas en alquiler a principios del año 2000. Ahora apenas resisten unos 40 locales

El despacho del empresario descubre a un enamorado del séptimo arte. Trabaja entre carteles como el de 'Cinema Paradiso', 'El crimen de Cuenca', 'El hombre que mató a Liberty Valance', 'Vacaciones en Roma' o 'Las minas del Rey Salomón', entre muchos otros. Antes de entrar a su despacho llama la atención un neón fucsia en que se lee 'Broadway'. «Es el rótulo que coloqué cuando abrí el local», aclara. Huele al final de una película en un espacio de 450 metros cuadrados de la calle Joaquín Ballester de Valencia.

El cierre de Broadway evidencia cómo el cine pierde espacio en la ciudad, situación que se agudiza con el adiós de cine Las Vegas (antes AlbaTexas y antes Albatros) el pasado marzo y el final de Aragó Cinema (en noviembre de 2017).

Los supervivientes

Videoclub Boston:
La cadena Boston, también de una rama de la familia Rado, sigue activa con cinco establecimientos. Tres en la ciudad y dos fuera, uno en Llíria y otro en Massamagrell.
Videoteca Rados:
Queda un local que muestra este rótulo en la calle Emilio Baró. Hace unos dos años cambió de dueño. Su actual propietario, Joel Álvarez, explica que tiene previsto ponerle otro nombre.
Videoclub Stromboli
Lleva abierto 15 años en el barrio de Ruzafa. Su propietario, Dani Gascó, está dispuesto a seguir adelante con su único local desde que inició la andadura.