Las vajillas mutantes llegan a la alta cocina

Miren este dibujo e imagínense en qué se puede convertir."Aquí se sirve el buey de mar, se hizo esta zona de emplatado donde ponen hielo", explica el diseñador José Miguel Piñero.Unas figuras de caracoles que este interiorista solía regalar a chefs conquistaron a Albert Adrià. Y así puso su creatividad al servicio de experimentos como este objeto para aperitivos internacionales que ha desarrollado con los hermanos Roca. O este corazón convertido en vaso de cócteles para David Muñoz. La alta cocina busca originalidad y artesanía. A más de 1.200 grados se cuecen las porcelanas de gres de Pedro León, conocido como ceramista de los cocineros. Pequeñas obras de arte trabajadas a mano. Rematar una vajilla de seis piezas requiere tres semanas. Tiempos que conoce bien Yukiko Kitahara, esta artista japonesa, que colabora con la chef María Solivellas.Un toque oriental y sostenible para acompañar lo mejor de la cocina mallorquina.