Últimos días de la muestra 'Agua, barro y silencios'

N. CAMACHO VALENCIA.

Han pasado algo más de seis décadas desde la riada que asoló la ciudad del Turia en 1957. En estos días, las consecuencias fatales de un suceso de estas características han cobrado especial relevancia con la tragedia de las inundaciones en Mallorca, que han segado la vida de doce personas y dejado tras de sí numerosos daños materiales.

En el MuVIM se puede ver hasta mañana la muestra 'Agua, barro y silencios', un recorrido por lo sucedido en la riada de Valencia de 1957 y que ahora cobra una importante relevancia. Cuadros, documentos inéditos, objetos, vídeos, mapas, fotografías y hasta un helicóptero recrean el drama humano y patrimonial del suceso. Entre algunas de las piezas destacadas está el retrato del arzobispo Marcelino Olaechea, un prelado que no dudó en subastar las joyas que poseía por ostentar este cargo y donar el dinero a la reocnstrucción de los barrios de Valencia que se habían visto afectados por la tragedia.

También está instalado en la puerta del MuVIM un helicóptero del ejército del aire que colaboró en las tareas de salvamento. Asimismo, se exhibe la documentación de aquellos años, mucha de ella inédita y que con esta muestra ha visto la luz por primera vez.

El enfoque político de lo ocurrido aquellos trágicos días se ejemplifica en «estandartes de la sociedad valenciana del momento» como el periodista Martín Domínguez o el que fuera alcalde del «cap i casal» Tomás Trénor Azcárraga, cesado tras la catástrofe. En esta exposición se recogen muchas promesas realizadas por el Gobierno español que «no llegaron» y que provocaron «cierta agitación».

 

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