Entrevista

Juanra Bonet: «No quiero sufrir mirando las audiencias»

Juanra Bonet. /José Irúan
Juanra Bonet. / José Irúan

Es el presentador de '¡Boom!', que ha empeorado sus registros desde la marcha de 'Los Lobos'

JULIÁN ALÍA

Con la difícil tarea de suplir el vacío dejado por 'Los Lobos' tiene que lidiar ahora Juanra Bonet (Barcelona, 45 años). De hecho, desde la marcha del equipo que se hizo con el mayor bote de la historia de la televisión (más de 6,6 millones de euros), '¡Boom!', el programa que a las 20:00 horas emite Antena, se está viendo superado por 'Pasapalabra' (Telecinco), con el que batalla desde hace tiempo por la audiencia. El conductor del formato convertido en rey de los concursos esta temporada va a presentar ahora una serie de especiales de '¿Quién quiere ser millonario?', que cumple veinte años.

-Se le vio muy sorprendido cuando 'Los Lobos' se hicieron al fin con el bote.

Sí, sí. Es que fue un día en el que estaban jugando muy mal. Recuerdo otras grabaciones en las que estaban tan entonados que daban ganas de llamar a Antena 3 para que fuesen al cajero y lo acordonasen, pero luego se quedaban a una o dos respuestas. Ese día estuvieron a punto de irse. Cuando llegaron a la bomba final, pensaba que iba a ser un trámite, que iban a estar pensando más en el siguiente programa. Y, de repente...

-¿Le preocupan las audiencias?

Me gusta no preocuparme por las audiencias. Por mi salud. Hay mucha gente que se ocupa de eso, que es su trabajo y le da muchas vueltas: que si vamos a poner la publicidad aquí, en este minuto, que si vamos a acabar a y tres. Pero yo, haciendo un concurso diario, enrollado también con cosas de 'La Voz', con mis funciones de teatro y tal, no quiero sufrir. Este es el quinto año de ¡'Boom'!, una barbaridad en la televisión del siglo XXI. Eso son veinte años en el siglo XX.

-Aun así, ¿qué le pareció el dato de esa emisión?

Loquísimo. No lo puedo entender. Sé que tiene que ver con el contexto, pero ¡Caray!; si nos ve una media de millón y medio o dos millones y pico, dependiendo de la época del año, y de repente suman cuatro millones. ¿De dónde salió toda esa gente? La verdad es que me pareció loquísimo, porque ya no es que se asomaron, sino que se quedaron, porque si no la media no sale.

-¿Tenía 'miedo' de la posible marcha de 'Los Lobos'?

No, porque ya habíamos pasado por ello. Igual que cuando se fueron los 'Rockcampers', pensamos: 'No tenemos miedo'. Cuando parecía que el programa no podía subir más, lo volvió a hacer. Cuando parecía que no podíamos encontrar a un grupo que enamorase, volvió a aparecer. Y estoy seguro de que mucha gente quiere descansar, que cuando sean las ocho ahora en julio y en agosto se va a quedar en la terracita, en la piscina, pero otra dirá: 'A ver quién está'.

-¿Cómo fue el día en que falleció José Pinto?

Nos quedamos todos en 'shock'. Nos enteramos en un parón entre dos programas. Miré el móvil y vi algo en Twitter, alguna noticia, y pensé que no podía ser. Busqué la fuente, porque ahora el trabajo de periodista lo tiene que hacer el lector, en general. Parecía cierto, y fui a hablar rápidamente con la directora, y empezamos a ver que varios de 'Los Lobos' tenían llamadas perdidas. Las fichas de dominó iban cayendo, llamamos a ver qué pasaba. Y planchazo. Suspendimos las grabaciones durante un tiempo e intentamos estirar al máximo el período de duelo. Ese día improvisamos una despedida para el programa que se iba a emitir, porque suelen ser de alegría y cachondeo, claro. Fue lo primero que nos salió. Pero el tío, el cabrón de José, sigue estando. Todo el tiempo. Está en la cabeza de todos, en la memoria, en el plató. aunque no estén 'Los Lobos'.

-¿Y su abandono del programa?

Bueno, él lo dejó por motivos personales. No sabemos si por cansancio, porque ya estaba tranquilo. Tenía que viajar todas las semanas desde Salamanca a Barcelona, y no en un curro en el que pudiese pedir fiesta, sino el de cuidar el ganado, que ahí no entienden de festivos ni de descansar un domingo, ni de: 'Dame dos horas, que me eche una siesta'.

-¿Cómo han sido las grabaciones de los especiales de '¿Quién quiere ser millonario?

No sé cómo debe ser jugar, pero presentarlo es divertidísimo. Es especialmente emocionante. Aquí, el concursante no juega contra persona, entonces, yo puedo estar con él. Obviamente, no le voy a decir cuál creo que es, pero sí puedo hacerle de espejo: 'Ojo, que antes has dicho esto'. Puedo hacer de Pepito Grillo. Y las pausas. Estamos en un momento en el que la tele va tan rápido, que casi no puedes disfrutar las pausas. Que a lo mejor el espectador ha cambiado y no las soporta, pero son tan bonitas y las disfruto tanto. Son silencios que se pueden cortar con un cuchillo.

-¿Le hizo ilusión ser el elegido para presentarlo?

Mucha. Probablemente es el concurso con el que más hemos flipado todos. El 'Un, dos, tres' y 'El Millonario', diría. 'El comodín de la llamada' y 'el del público' son expresiones exclusivas de él y ya forman parte de cualquier concurso. Es 'el concurso'. Además, la evolución mola. He pasado de presentar un concurso en la calle ('Lo sabe, no lo sabe'), a uno en plató ('¡Boom!'), y ahora, a hacerlo sentado. Va con la edad, supongo.

-¿Hay posibilidad de que vaya en 'prime time'? ¿Lo preferiría?

Yo prefiero a Griezmann antes que a Neymar. Y ojalá funcione bien De Jong.