Gran Hermano: La jueza levanta el edredón

José María López y Carlota Prado, en la casa de Guadalix. / telecinco
José María López y Carlota Prado, en la casa de Guadalix. / telecinco

La instructora aprecia indicios de un «delito de abuso sexual» en el comportamiento de un exconcursante de 'Gran Hermano' en 2017. José María López puede sentarse en el banquillo

S. ZAMORA

La gran fiesta que 'Gran Hermano Revolution' organizó en su edición de 2017 para sus concursantes en la casa de Guadalix de la Sierra (Madrid) dejó una resaca que aún perdura. Se sirvió alcohol, y pasó factura. La celebración acabó mal, con una denuncia de por medio, en la que Carlota Prado acusaba a José María López de un supuesto «abuso sexual con penetración». Ahora, dos años después de aquella aciaga noche y concluida la instrucción del caso, la jueza de Colmenar Viejo podría sentar en el banquillo al exconcursante.

La magistrada da un plazo a las partes para que decidan si acusan, al considerar que hay indicios de delito y que él estaba consciente mientras ella se encontraba ebria. Una de las cámaras lo grabó todo y esas imágenes, tomadas en la madrugada del 3 al 4 de noviembre y que la organización del 'reality' aportó a la investigación, se han convertido en pieza clave.

Según el escrito judicial, al que tuvo acceso El Confidencial, José María realizó movimientos bajo el edredón «que aparentemente pudieran consistir en penetraciones» y, por tanto, se podría enfrentar a un delito de abuso sexual, penado con entre uno y tres años de prisión.

Algunas contradicciones

El abogado del exconcursante recurrió el escrito, pero la Audiencia Provincial de Madrid ratificó su decisión el pasado 25 de julio. El letrado insiste en que su defendido es inocente, pero la jueza aprecia contradicciones en la declaración que prestó el 9 de junio de 2018. El joven compareció ese día ante la instructora y titubeó entre sostener que no mantuvo relaciones sexuales y que no recordaba lo que pasó exactamente, salvo que Carlota y él se estaban «restregando» voluntariamente en la cama hasta que vio que ella estaba mal y paró. Según recoge el auto, su compañera de concurso le dijo, sin apenas fuerza, la frase «No puedo».

Horas después de producirse los hechos, la organización del 'reality' estelar de Telecinco lanzó el siguiente comunicado. «La dirección de 'Gran Hermano' ha decidido expulsar del programa a José María López por lo que considera una conducta intolerable. Asimismo, ha creído oportuno que Carlota Prado deje la casa» de Guadalix. A partir de ahí comenzaron las especulaciones, y pasaron varias semanas hasta que se dio por buena la versión de los presuntos abusos, especialmente cuando trascendió que la organización del programa había puesto en conocimiento de la Guardia Civil lo ocurrido.

La escena duró unos cinco minutos, hasta que María Robles Hurtado, quien controlaba tras las cámaras lo que hacían los concursantes, llamó a Carlota al confesionario. En ese tiempo transcurrido desde el inicio de la acción bajo sospecha hasta su interrupción por la voz de la 'super' se apoya precisamente la defensa de José María para solicitar a la autoridad judicial que se investigue a los responsables del programa por no haber evitado un delito si creían que se estaba cometiendo.

Carlota decidió continuar su participación en el 'reality' tras ser informada esa misma noche de lo que había pasado. Al abandonar definitivamente 'GH Revolution', denunció los hechos en comisaría, con las imágenes en su poder como prueba de cargo. Desde entonces, la vida de esta joven de 26 años, que antes de hacerse 'gran hermana' era directora de dos discotecas en Marbella, se ha convertido en «un infierno». «Si yo hubiese estado consciente, te garantizo que no hubiera pasado lo que pasó; pero, si estás inconsciente, no te puedes defender», ha declarado la exconcursante.