«Hay que fijarse en los detalles»

Millán acumula una buena racha de trabajo, con tres proyectos televisivos en curso. / cuatro
Millán acumula una buena racha de trabajo, con tres proyectos televisivos en curso. / cuatro

Santi Millán presenta 'Adivina qué hago esta noche', el concurso de Cuatro en el que hay que descubrir habilidades ocultas.«Yo también juego, y me equivoco bastante»

JULIÁN ALÍA

Talentos ocultos y 80.000 euros en juego en 'Adivina qué hago esta noche', el nuevo programa de Cuatro, que se estrenó con 1.375.000 espectadores y un 9,6% de 'share', y que hoy, a partir de las 22.45 horas, emite su tercera entrega. Al frente, Santi Millán (Barcelona, 50 años), que no tenía bastante con 'Got Talent' y ahora conduce un formato en el que los concursantes deben adivinar las habilidades secretas de once invitados, con ayuda de algunos ilustres personajes de la casa (Mediaset).

Además, el actor y presentador es uno de los protagonistas de la serie 'El Pueblo', que aterrizará en Telecinco el próximo año, pero que ya está disponible en Amazon Prime Video, una de las plataformas en las que se puede trabajar «para minorías mayoritarias». «Te abre un mercado que mucha gente no se esperaba. Por ejemplo, nadie aguardaba la vida que ha tenido 'La casa de papel' después de su emisión en Antena 3, que estuvo bien, pero discreta. Y el pelotazo que ha dado a nivel internacional ha sido espectacular», comenta Millán.

- ¿Cómo ha sido ponerse al frente de este programa?

- Al ser un formato nuevo, todos estábamos muy implicados; era como el parto de un niño. Hay otros que ya están testados internacionalmente, se sabe que funcionan, y se tienen que hacer de una manera determinada. Aquí se tenía la idea, pero requirió un proceso de adaptación para ver cómo funcionaba. El hecho de estrenarlo y que haya tenido esta aceptación resulta muy gratificante.

- ¿También juega o prefiere dejarlo para los concursantes?

- No, no. Yo también juego, y lo paso mal. Lo primero que dije fue: 'No quiero saber las soluciones'. Porque, claro, cuando ellos eligen, si yo supiera que lo están haciendo mal, de alguna manera me daría como cargo de conciencia: 'No, no, prueba a ver mejor...'. Yo prefiero jugar también. Y me equivoco bastante, todo hay que decirlo.

- ¿Le parece un programa complicado?

- Bueno, no tiene por qué serlo. Aquí, el conocimiento intelectual que puedas tener ayuda poco. Lo que funciona es fijarse en los pequeños detalles, que muchas veces te dan una pista de por dónde pueden ir los tiros. Y también por descarte, porque hay cosas evidentes que algunas personas no pueden hacer. Entonces, igual no sabes qué es exactamente, pero sabes otras que no pueden ser. Muchas veces, los vips que vienen a ayudar a los concursantes lo pasan mal. Tienen que echar una mano, pero hay veces que andan muy perdidos.

Vicios, no virtudes

- ¿Usted tiene alguna habilidad oculta?

- Están tan ocultas que todavía no las he descubierto. No hay virtud. Lo reseñable son los vicios, aunque seguro que alguna escondida hay.

- Ya se ha estrenado 'El Pueblo'. ¿Cómo lo definiría?

- Es una serie que está francamente muy bien. El punto de partida invita al conflicto, y donde hay conflicto los hermanos Caballero saben sacar humor como auténticos maestros. Hay un abanico de personajes muy curioso; cada uno con diferentes motivaciones, no todas loables, para huir de la urbe y meterse en un proyecto de aldea ecosostenible. Ahí puede verse el choque entre la gente que viene del mundo urbano con su 'lo quiero todo ahora', y la del ámbito rural, que tiene otro ritmo, y más en el pueblo donde van a parar los protagonistas, que está perdido de la mano de Dios. La lectura que puede hacerse es preguntarse quién está más equivocado, si los urbanitas o los lugareños.

- Están ya los ocho capítulos disponibles. ¿Es más de ir semana a semana o de atracón?

- Cuando te metes en el barro, te metes en el barro. Si no tienes toda la temporada en su totalidad, vas capítulo a capítulo semanal porque sólo hay esa opción. Si dispones del conjunto, amplías las posibilidades. Yo soy de los que se ven dos de un tirón. Y, depende de cómo esté la noche, hasta tres.