«La caza es necesaria»

Frank Cuesta posa con un jabalí y un venado abatidos por un cazador. / R. C.
Frank Cuesta posa con un jabalí y un venado abatidos por un cazador. / R. C.

Frank Cuesta ha vuelto a las andadas con 'Wild Frank: Caza',que mañana emite DMax. «La naturaleza lo es todo, pero es muy jodida»

JULIÁN ALÍA

Frank Cuesta (León, 47 años) ya era consciente de que mucha gente le iba a «poner a parir» por su programa de la caza. Nada nuevo para el conocido herpetólogo, «saturadísimo y muy cansado» por todos los insultos que recibe por este tipo de trabajos, como ya le ocurrió con el de los toros. Hasta el extremo de que va a dejar de grabar en España. El conocido presentador se pone mañana al frente de la segunda entrega de 'Wild Frank: Caza', a las 21.30 horas en DMax. - ¿Está creando más amigos o enemigos? - Diría que estamos creando más concienciación y menos pelea. Se crea mucha pelea al principio, pero a través de ella consigues entendimiento. Hace falta un poquitín de respeto en las redes sociales sobre todo. Me interesa que la gente joven tome conciencia sobre ciertas cosas y sea capaz de entender algo que hemos olvidado: La naturaleza es todo. - ¿Qué opina de la caza? - Hoy en día, la caza es necesaria, aunque me duela. A mí no me gusta, pero igual que no me gusta cuando te vienen animales de un tráfico ilegal dentro de Tailandia y los tienes que matar. No me gusta matar dos mil iguanas bebés cuando llegan allí, pero las tengo que gasear. Es triste, pero es así como funciona el mundo. ¿Qué hago con dos mil iguanas si no las quieren de vuelta? ¿Las dejo en la selva? Me crean un problema ecológico más grande. Por eso es importante la concienciación. Todo está unido. La naturaleza es muy jodida.

- ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión sobre la caza? - Conocerla desde dentro. Yo vivo fuera de España desde hace 30 años. Tenía unos conceptos muy traídos desde un sector, y una vez que la conoces y entiendes cómo es, lo ves distinto. No nos queda otra que entendernos entre nosotros. Naturaleza es tanto un ciervo como un roble. - ¿Cree que la naturaleza se acerca a su fin?- Depende de cómo evolucione el mundo. Si hubiésemos hecho las cosas bien hace doscientos años, si no se hubiesen hecho autopistas, carreteras, urbanizaciones, embalses, trasvases... Todo afecta a la naturaleza. Muchas veces no vemos que nuestro propio beneficio ha destrozado la vida de muchos animales. Donde antes entraban cincuenta ciervos, a lo mejor ahora entran treinta. 'La naturaleza se regula sola', dicen, pero eso ocurría cuando había suficiente espacio, suficientes depredadores... La naturaleza hoy la tiene que manejar el hombre porque ha cambiado el mundo. No nos damos cuenta de que poner una antena en un monte cambia la vida de los animales. Nosotros desde la ciudad no lo vemos, y todo eso al final puede estar afectando más que cualquier caza.

Galgos y lobos

- Hay un episodio dedicado a los galgos. ¿Cómo ha visto ese mundo? - Hay gente que realmente ama los galgos, y hay otra que los utiliza por su propio divertimento y ego. El mundo del galgo se ha conocido cuando la gente se ha dado cuenta de que muchos aparecían en los montes, de que gente famosa empezó a adoptar galgos... Antes no importaban a nadie. - ¿Cuál diría que es el tema más desconocido de la temporada? - La gente no tiene ni idea, ni yo, de cómo es el mundo del lobo en España. Es un engaño total. Hay gente muy entendida que está intentando dar soluciones, pero los que mandan son los que son. Por lo que yo he visto, a alguien le interesa que se estén peleando los ganaderos, los cazadores, los animalistas... - ¿Y si el PACMA le ofrece ir en sus listas?- No me interesa la política. Me interesa hacer el programa, irme a mi casa, y seguir con mi trabajo de ayuda a los animales. Yo voté al PACMA en su momento, y cuando hacen cosas que me gustan, lo alabo, y al contrario, porque yo no me tengo que casar con nadie. No le debo nada a nadie. Si consiguen un escaño o dos tiene que ser algo bueno para los animales, pero deberían coger a gente que sepa. Que no me gusten a mí no quiere decir que sean un demonio.