Silvia Abascal: «El sistema político no debe ridiculizar la cultura ni dejarla en la última fila»

La actriz Silvia Abascal interpreta a Pentesilea en 'Las Amazonas'. / lp
La actriz Silvia Abascal interpreta a Pentesilea en 'Las Amazonas'. / lp

La intérprete estrena el viernes en Sagunt a Escena 'Las Amazonas', una adaptación de la valenciana Magüi Mira sobre el amor y el dominio en las relaciones

Sara Roqueta
SARA ROQUETA

Tras 25 años de trayectoria artística y con un Goya a la mejor actriz revelación por 'La fuente amarilla', Silvia Abascal se suma al universo de los clásicos literarios encarnando a Pentesilea. La artista madrileña, que también destaca por su último papel en 'La catedral del Mar', tomará el escenario de Sagunt a Escena el viernes y el sábado con 'Las Amazonas'. Esta adaptación de la valenciana Magüi Mira muestra el carácter combativo de Pentesilea quien, como Abascal, es «todo un torrente de energía, fuerza y coraje». Una intérprete luchadora dentro y fuera de los escenarios para quien «una sociedad despierta es una sociedad crítica».

-¿Qué espera de Sagunt a Escena?

-Es la primera vez que actuó en Sagunto. Ojalá tengamos la misma acogida que hemos tenido en Mérida. Además trabajar en un espacio escénico histórico es un orgullo. Estás al aire libre y puedes ver las estrellas mientras interpretas un monólogo. A nivel energía, es una sensación muy poderosa y liberadora.

«Cuando una sociedad está despierta es crítica, no actúa como un rebaño», afirma Abascal

-Pentesilea es una mujer segura y llena de energía, ¿qué tiene usted de este personaje al que interpreta?

-Ella es desbordante, un torrente de energía, fuerza y coraje. Yo creo que también tengo parte de esto, pero no en una dimensión tan grande sobre todo porque yo no llevo todo un ejército de mujeres detrás. Pentesilea es un personaje que está en eterno conflicto con la suma sacerdotisa; con su ejército de mujeres, con Aquiles e incluso con ella misma por enamorarse e incumplir la ley de las madres.

-¿Se considera una mujer combativa?

-Sí. Siento que no me quedo quieta y callada ante todo aquello que me parece injusto.

-En el terreno de la cultura, ¿cuáles son sus luchas o batallas?

-Son muchas. Entre ellas hay que hacer entender al sistema político que la inversión en la cultura no es algo prescindible. Un pueblo educado es un pueblo despierto. Creo que es fundamental que la cultura forme parte de nuestras vidas desde edades tempranas porque moviliza las mentes. Se debe apostar por ella, no ridiculizarla, no dejarla en la última fila. Al fin y al cabo, la cultura dice mucho de un país.

-¿Con que armas cree que se puede convencer a los políticos para que la apoyen?

-Cuándo una sociedad está despierta es una sociedad crítica, que no actúa como un rebaño de ovejas. Imagino que políticamente esto no interesa. Es más sencillo que la gente continúe apaciguada. Pero sí siento que hay cargos políticos que aprecian la cultura y quieren invertir en ella.

-Esta lucha, la de la precariedad, ¿es una batalla perdida?

-No, perdida no. Es una causa en la que hay que continuar peleando.

-'Las Amazonas' se van a las montañas y se amputan un pecho para disparar mejor. ¿Cree que las mujeres se ven obligadas a desprenderse de algo para conseguir los privilegios que los hombres han adquirido de manera social?

-Absolutamente. Aunque no sea amputarse un pecho sí que tenemos que sacrificar una serie de cosas como la maternidad para ejercer con la misma libertad que lo hacen ellos.

-¿Cómo puede influir en nuestros días la actitud combativa que encarnan estas mujeres mitológicas?

-Ahora mismo mucho y más con toda la oleada de reivindicación femenina que está habiendo. Esta lucha siempre ha estado presente, pero no ha sido escuchada con la misma atención que en los últimos tiempos. En este sentido 'Las Amazonas' habla de un combate de superioridad, del dominio, del otro género, de la posesión. Porque ese sometimiento, venga de parte del hombre o de la mujer, no nos lleva a ningún punto. Todos salimos perdiendo.

-En 'Las Amazonas' son las mujeres las que crean un nuevo Estado y una nueva ley. En la actualidad, ¿cree que el poder todavía es algo masculino y vetado a la mujer?

-Seguimos desde luego en esa lucha, aunque espero que dentro de un tiempo ya no haya que contabilizar cuántos cargos masculinos y femeninos hay en el poder. Las diferencias entre hombres y mujeres hay que respetarlas, pero la única diferencia que no comparto es la de los derechos y esta hay que combatirla.

-En esta adaptación de Magüi Mira asumen roles masculinos como la brutalidad y la falta de empatía. ¿Deben ejercer las mujeres ese modelo autoritario para alcanzar el poder?

-No hay que desempeñar ninguna actitud que no nos corresponda. La autoridad o un carácter fuerte y poderoso no es exclusivamente masculino. De hecho, también hay mujeres que tienen estas cualidades. Pero yo creo que imponernos energías que no nos corresponden no es el camino. Siento que nuestras cualidades tienen que ver más con la construcción, ahí las mujeres podemos mover fichas más poderosas.