Soñadores y guerreros en el aula

De Justo, Román y los novilleros Borja y Polope, en el prólogo de la Feria de Julio

Soñadores y guerreros» es el título de un encuentro entre toreros y aficionados surgido con la vocación de ser el clarinazo anunciador de la Feria de Julio. La atención a las nuevas figuras, los hechos más noticiables del momento -no se puede obviar que Las Provincias es ante todo periodismo-, el apoyo y fomento de nuevos valores y un acento valenciano que lo envuelva todo en busca de algo tan necesario como la proximidad para despertar el interés general, son los conceptos sobre los que LAS PROVINCIAS ha organizado el Aula de la Feria de Julio 2019.

La idea de partida tiene nombres propios y ha dado pie a un cartel de los que los aficionados llaman de lujo. Emilio de Justo, que acaba de encaramarse a los primeros puestos de las grandes ferias y es un desconocido en nuestra tierra, donde debuta; Román, que reaparece tras la reciente y gravísima cogida de Madrid que consternó a toda España e interrumpió momentáneamente el proceso de consolidación en la categoría superior que venía protagonizando; y dos novilleros, Borja y Polope se llaman, no los van a olvidar, porque además de ser valencianos tienen todas las virtudes necesarias para convertirse en una nueva aportación de Valencia a la tauromaquia en un momento en que se necesita más que nunca de renovación y personajes que despierten el interés incluso más allá de los ambientes estrictamente taurinos.

Comparecerán convocados por LAS PROVINCIAS bajo un paraguas que todo lo cose y que a todos compete, Valencia y su Feria, una de las manifestaciones culturales más arraigadas del verano en la capital, precisa de fórmulas para recuperar viejos laureles.

La cita se convoca bajo la modalidad de mano a mano, en realidad serán dos, Emilio de Justo-Román, en la categoría de matadores de toros; y Borja-Polope, en la de novilleros con picadores en una plaza que históricamente ha sido lanzadera de nuevas figuras. Litri, Aparicio, Camino, El Turia, Fabra, Emilio Muñoz, Pepe Luis, El Soro, Espartaco, Finito, el otro Litri, Ponce..., por citar solo a algunos chicos que saltaron a la gloria desde el palenque de la calle Xàtiva donde este julio ha sonado la hora de Borja y Polope.

LAS PROVINCIAS ha querido adelantarse a la Feria y les ha convocado a un encuentro previo a la aparición real en la arena, que en este caso tendrá lugar mañana lunes 15 de julio, a las 20 horas, en el Centro Cultural La Beneficència, con entrada libre. Los argumentos son de lo más atractivos: la realidad de sus temporadas, sus circunstancias personales y artísticas, el sentido de la competencia, el peso y trascendencia de una feria como la valenciana, sus sueños, sus ambiciones...

De Justo y Román

De Justo, extremeño, diez años de alternativa, cabría decir que es torero hecho a fuego lento y es verdad, pero también es cierto que tras la alternativa la falta de contratos y éxitos le fueron marginando de las grandes ferias teniendo que hacer un ejercicio extremo de resistencia y vocación para no perecer en la larga travesía del desierto que le impuso el sistema. Sobrevivió refugiado en el campo, con esporádicas actuaciones en las corridas más duras del sur de Francia y en la América profunda, hasta que un día logró amalgamar experiencias, oficio y buen sentido del toreo que llevaba dentro y dio el salto. Una tarde en Hervás con victorinos le permitió volver a asomarse a Las Ventas y desde entonces todo ha sido un crecer artístico constante por las principales plazas. Se trata de un torero de mucho oficio, buen gusto, una larga capacidad lidiadora y valor seco.

Román, por su parte, cogió un camino más directo hacia el triunfo, que no quiere decir en absoluto que haya sido fácil ni que no haya encontrado obstáculos, al contrario, el peaje que ha debido pagar se cuenta por el número de cornadas sufridas, demasiadas. La última, la citada de Madrid. Nada que haya menguado su arrojo ni su alegría en la plaza que a todos conquista. Artísticamente es el contrapunto de Emilio de Justo. A la seriedad y el buen oficio del extremeño le opone Román efervescencia, improvisación, sorpresa, nada es predecible en el valenciano y como se vio en San Isidro frente a los adolfos, una templanza que hace pensar que su techo está lejos.

Borja y Polope

Si esta pareja consiguiese hacer realidad todas las expectativas que han levantado sería el mejor reconstituyente para la Feria de Julio, para las Fallas y para las ferias de España entera.

Todo depende de la diosa fortuna, porque cualidades para ello sí tienen. Una de ellas el paisanaje, los dos son de Torrent; otra la de ser precisamente una pareja, fórmula que siempre tuvo gran aceptación y fomentó la rivalidad; y una tercera, porque además de diferentes son complementarios.

Los dos apuestan por las buenas formas y ninguno de los dos vuelve la cara. Borja es más explosivo, Polope, más íntimo en su expresión; Borja ha avanzado en los modos actuales, Polope parece haber enganchado con el toreo de otro tiempo; al toreo del primero le brota la sonrisa del disfrute, en el caso del segundo, se siente una satisfacción más recogida. Y si tuviésemos que llegar a la simplificación total, Borja sería el valiente y Polope, el artista, pero en el toreo no hay valores absolutos y a buen seguro que si la suerte les acompaña se retroalimentarán el uno al otro.

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