Roca, Fandi y Manzanares, podio de la temporada

Ponce y Juli, los grandes maestros, y Padilla, en su despedida, ocuparon lugares de honor en la clasificación

JOSÉ LUIS BENLLOCH

Roca Rey, El Fandi y Manzanares, tres toreros diametralmente diferentes, ocupan el imaginario podio de la temporada 2018. Cincuenta y cuatro corridas y 91 orejas fueron los números del peruano, que vivió su temporada de consagración; el granadino se apuntó 49 tardes y 106 trofeos auriculares además de nueve rabos, que disparan su estadística a cifras astronómicas, más de dos orejas por tarde; el alicantino Manzanares hizo 47 paseíllos y le concedieron 43 trofeos. Los números no son la referencia que más valoran los aficionados ni los que definen la calidad de los toreros, pero no se pueden obviar. Por muchos intereses empresariales que haya por medio es indudable que apuntan a los que más gustan a los públicos.

En este caso la capacidad de convocatoria de los tres así lo confirma. Roca Rey ha sido la sensación y el más taquillero del momento con diferencia. Ha conseguido ser referencia, algo tan significativo como que los aficionados se acerquen a la taquilla en las ferias pidiendo las entradas para el día de Roca y no por la fecha. Aporta espectacularidad en su toreo; novedad, algo que siempre cotiza alto; gran regularidad en el triunfo, no es de los que defraudan; y pese a no ser un clásico tiene las cualidades suficientes para tener el respeto de los aficionados más exigentes y en ese sentido se puede decir que mejora satisfactoriamente. A favor de sus números hay que resaltar que ha actuado en todas las plazas de primera categoría, detalle que da mayor valor a los trofeos.

Fandi, por su parte, se ha prodigado más en plazas de segundo orden, donde el rasero de los trofeos desciende, lo que no quita que tuviese una excelente actuación en Sevilla con toros de Fuente Ymbro, tarde en la que la presidencia, llevada seguramente por el prejuicio de ver en él a un torero más populista, le puso los trofeos más caros que a otros toreros de la feria. Sin grandes pretensiones artísticas ni querer reivindicar lo que no es, su arma principal para atraer público sigue siendo la suerte de banderillas y la espectacularidad.

Manzanares no ha vivido su mejor temporada. Muchas tardes recurrió al oficio cuando lo que esperamos de él es el sentimiento. Aun así ha mantenido su cartel de torero excepcional. Como los chicos con grandes dotes intelectuales que sacan los cursos adelante en el arreón final, sus actuaciones en Sevilla y Zaragoza, plazas de máxima exigencia, pusieron las cosas en su sitio. Su torería y su capacidad para llenar el escenario siguen siendo sus armas. Curiosamente la espada este año no fue su mejor aliado.

En el grupo siguiente aparecen nada menos que Ponce, con 44 corridas, 75 orejas y dos rabos; y Juli, con 43 festejos, 57 orejas y un rabo. Son los dos grandes maestros del escalafón, el valenciano ha batido récords de longevidad y vive su mejor momento artístico. Algo parecido sucede con Juli, que este año ha cumplido veinte ejercicios en la cumbre. Los dos han dado un ejemplo de responsabilidad y han estado en las plazas donde los trofeos son más caros. No se esconden y si no han toreado más ha sido porque han preferido cuidar la calidad. Por delante de ellos, en cuarto lugar, aparece Padilla, que ha cumplido la temporada de su adiós en la que ha privado una más que justificada emotividad por encima de otras circunstancias.

En el puesto siete aparece Álvaro Lorenzo (36 corridas, 58 orejas), Castella (36, 36), Marín (35, 39) Perera (32, 38) y seguidamente tres de los toreros de mayor consideración del momento: Morante, que comenzó tarde y redondeó una de sus temporadas más decepcionantes; Talavante, triunfador de San Isidro, acabó planteando un claro contencioso con las empresas; y Ferrera, que alternó tardes discretas con otras de las que justifican su gran remontada. En cuanto al valenciano Román, sumó 27 tardes y cortó 22 orejas, en una campaña en la que fue muy castigado por los toros. Tuvo buenas actuaciones en Valencia y en Madrid aunque dejó pendiente su consolidación para el próximo ejercicio.

Valencianos en América

Los que más han acusado la disminución de festejos son los diestros que ocupaban lugar en el circuito de plazas de segundo orden. En ese grupo hay varios valencianos. El primero de ellos en aparecer en el escalafón es Alberto Gómez, que toreó cinco corridas de toros y cortó tres orejas, la mayoría de ellas en cosos de la zona de Castilla-La Mancha además de Utiel, en donde asumía funciones de empresario. Con dos corridas por coleta aparecen el castellonense Abel Valls, que estuvo varias temporadas sin torear, y el valenciano Jesús Duque, con tres y dos trofeos respectivamente; y finalmente el alicantino Paco Palazón, que tras superar una grave enfermedad pudo reaparecer en la Feria de Hogueras, en donde conquistó un trofeo y mostró su excelente estilo.

Finalmente aparece Paco Ramos, de Castellón, con una corrida de toros, concretamente en Vinaròs, donde cortó dos orejas, con la particularidad de ser de los españoles que más actuaciones suma en el circuito de provincias de Perú, donde se gana la vida y se mantiene profesionalmente vivo a la espera de que salte una buena oportunidad en España. Y algo parecido, aunque con menos contratos, sucede con el también castellonense Vicente Soler, que no toreó este año en España pero sí lo hizo con éxito en ferias peruanas como Coracora o Huamachuco.

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