Un polvorín dentro del Instituto de Cultura

Miembros del Cor de la Generalitat. / lp
Miembros del Cor de la Generalitat. / lp

La renuncia de una subdirectora se suma a las críticas del Cor y al malestar de la plantilla por los despidos

M. BALLESTER/C. VELASCO VALENCIA.

La gestión cultural a veces sabe a miel, como cuando se ha de subir al escenario a recoger premios del nivel de los Max, y otras a hiel, como cuando el comité de empresa saca los colores a la dirección. Gestionar no es fácil. La administración perfecta de los recursos no existe. Siempre hay margen de error. Quien toma decisiones, acierta y se equivoca.

El cambio de CulturArts al Instituto Valenciano de Cultura (IVC), el ordenamiento del sector público cultural y la elaboración de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) generan grietas en la gestión cultural. La última pasa por la renuncia de la subdirector de Gestión, Dolores Romero. La marcha se hará efectiva el 1 de julio. Ella alude «motivos personales» para abandonar el cargo al que llegó en noviembre de 2015, según declaró ayer a LAS PROVINCIAS. Su cometido pasa por la gestión económica, la contratación y la administración de la plantilla. Se marcha «satisfecha» del trabajo desarrollado en sus dos años y medio. La funcionaria volverá a su plaza, inscrita en el Instituto Valenciano de la Música (IVM), que con la reestructuración corresponde la dirección adjunta de Música Popular.

Dolores Romero comunicó hace más de seis meses su intención de dejar el cargo, pero la marcha se materializará en unos días. Según fuentes del IVC, la salida es «pactada» y reconocen que el cargo puede acarrerar «cierto desgaste personal».

La dirección del Instituto Valenciano de Cultura desconocía ayer cómo se iba a cubrir la dimisión de Romero. Será acorde a la legislación vigente, matizaron, pero no concretaron si se recurrirá a «personal de dentro o fuera del IVC».

La marcha de la subdirectora de Gestión se suma a otros problemas que afronta la institución que dirige Abel Guarinos. Uno de ellos es la situación laboral del Cor de la Generalitat, institución en la que Cultura quiere poner fin a la interinidad del personal con unas oposiciones. Esta medida genera incertidumbre a los actuales intépretes, que convocaron huelgas en los espectáculos del Palau de les Arts aunque finalmente las desconovocaron. Los trabajadores del Cor de la Generalitat explican que ellos no entraron a dedo, que hace años realizaron unas pruebas de acceso que cumplían los requisitos de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Solicitan que sean válidas ahora para considerar a los intérpretes como trabajadores fijos del Institut Valencià de Cultura (IVC) sin ningún otro trámite.

La formación no se ha renovado en los últimos treinta años, defiende Cultura. En el Cor hay una mayoría de personas que tienen más de cincuenta años y llevan toda su vida trabajando en ella, explicó el secretario autonómico de Cultura. Albert Girona apuntó la necesidad de acabar con los interinajes en todo el sector público cultura. La Generalitat «está buscando la fórmula menos gravosa de regularizar la formación», dijo en la presentación de Les Arts Volant.

El malestar del Cor de la Generalitat no es el único problema que convierte al Institut Valencià de Cultura en un polvorín. Una denuncia de UGT solicitó impugnar las bases para las bolsas de trabajo del IVC porque, según el sindicato, el baremo de méritos dejaba escasas o pocas posibilidades de entrar en la institución a quien no hubiese trabajado en ella con anterioridad. El juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 10 de Valencia aceptó a trámite la denuncia, aunque esta medida no ha obligado a paralizar la contratación de personal a través de las bolsas. La Conselleria de Cultura, no obstante, recurrió la impugnación.

La gestión del personal ha generado malestar entre los trabajadores pero no sólo por los criterios de las bolsas sino también por los despidos. El IVC decidió amortizar cuatro plazas del extinto Castelló Cultural por la que los trabajadores perdieron su puesto de trabajo. Por este motivo, se pidió la dimisión de Guarinos el pasado marzo.

Desde Cultura defienden la necesidad de poner en orden a la plantilla del extinto CulturArts y aplicar la Relación de Puestos de Trabajo, situación que no impide que se realice contratación externa a autonómos. Así, a principios de año se contrató a una autónoma para complementar la labor en tareas con medios de comunicación y redes sociales. «Esta profesional no quita empleo a otros compañeros», defienden desde el IVC. La licenciada en Ciencias de la Información por la Universitat Autónoma de Barcelona, presentó, según las mismas fuentes, «la oferta más económica». La empresaria, que procede de La Jana (Castellón), no trabaja desde las instituciones públicas salvo visitas puntuales a la sede de la Conselleria de Cultura.

Más

Fotos

Vídeos