El Patriarca recupera todos sus tapices

Uno de los tapices restaurados que faltaban y que se presentaron ayer en la Real Fábrica de Tapices de Madrid. / lp
Uno de los tapices restaurados que faltaban y que se presentaron ayer en la Real Fábrica de Tapices de Madrid. / lp

El Colegio del Corpus Christi permitirá ver el próximo mes, bajo visita concertada, los murales flamencos del siglo XVI

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

Han pasado cinco años, pero el Colegio del Patriarca de Valencia acaba de recuperar todos sus tapices flamencos del siglo XVI. Fue en 2013 cuando la Fundación Iberdrola decidió financiar los trabajos de restauración de las joyas que la institución atesoraba y que requerían de manos expertas que las rehabilitaran y les devolvieran todo su esplendor. De esas seis piezas, primero viajaron cuatro a la Real Fábrica de Tapices. Después, fueron otras dos. Precisamente este par de telares eran los últimos que faltaban por regresar a la capital del Turia. Lo harán el próximo mes. Así lo confirmó ayer a LAS PROVINCIAS el responsable de la restauración, Antonio Sama. El experto aseguró que, en las próximas semanas, los tapices volverán a su lugar de origen. Se instalarán en otra estancia del Colegio fundado por San Juan de Ribera ya que no caben en la Capilla del Monumento, el lugar en el que se ubicaron los primeros telares rehabilitados. Asimismo, y pese a que no realizará una exposición como ocurrió con los otros cuatro murales, estas creaciones flamencas se podrán ver tras solicitar una visita previa.

Ayer mismo, en la Real Fábrica de Tapices de Madrid se presentaron en sociedad 'La gula y la lujuria' y 'Escenas de la vida de Salomón', las dos últimas joyas que faltaban por restaurar. Son las dos piezas que se unen a 'La gracia' y 'La ira y la pereza', de la serie 'Moralidades', y 'La llamada de los operarios' y 'El pago del denario', de la serie 'La parábola de la viña', que están instaladas en la Capilla del Monumento del Colegio fundado por San Juan de Ribera. La primera, que también pertenece a la serie 'Moralidades', fue terminada en 2016. Faltaba la otra, que acaba de ser rehabilitada recientemente. Ahora, esa dos creaciones están pendientes de viajar a Valencia. Faltan unos trámites y, en unas semanas, volverán a casa. Mientras, unos pocos privilegiados fueron los que pudieron asistir ayer a la conferencia titulada 'Un tesoro al descubierto: los tapices restaurados del Colegio del Patriarca'. En ella se dio buena cuenta del proceso de restauración de estos seis paños confeccionados por los talleres de Bruselas en el siglo XVI y que donados a la institución por el fundador del Colegio, Juan de Ribera.

Según Sama, el quinto y el sexto telar presentaba los mismos problemas que el resto de piezas de la colección. El estado de los tapices del Patriarca, antes de su restauración, era muy preocupante. «Llevaban siglos y siglos sin ser limpiados. La suciedad, las intervenciones que habían sufrido... El deterioro era similar al de sus hermanos», afirmó a este periódico. No hay que olvidar que estas piezas estaban ahumadas por las velas, ajadas por el paso del tiempo y llenas de remiendos. Por ello, han requerido de más de 8.000 horas de trabajo por una media de veinte operarios cada una para que se les haya devuelto su esplendor. Pero no sólo han vuelto a lucir tan impresionantes como cuando fueron concebidas sino que, además, se han convertido en un atractivo cultural más para la capital del Turia. «Hemos contribuido a que los valencianos conozcan y descubran su patrimonio», asevera el experto.

Ambas piezas se volverán a instalar en una de las estancias del Colegio

Bajo esta premisa, y una vez se produzca el reencuentro de los seis tapices, los paños que más han tardado en llegar a la ciudad se ubicarán en la misma estancia de la que salieron y se podrán visitar tras pedir una cita. Ambos, se exhibirán de manera conjunta en otro espacio ya que, como ya se aseguró en su momento, no caben seis telares en la Capilla del Monumento.

Los trabajos realizados por las delicadas manos de los operarios de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, que desde hace cinco años han trabajado con ahínco para recuperar estas piezas únicas, se han acompañado de un minucioso trabajo de catalogación de los tapices. Es más, sólo hay otras cinco creaciones más de estas características, -tres que pertenecen a Patrimonio Nacional y otras dos a la Catedral de Zamora- de las que se tiene constancia. Ahí radica la importancia de este largo proceso. Es más, ha sido «único» para los responsables de la Real Fábrica ya que sus responsables nunca se habían enfrentado a un proyecto de estas características. A lo largo de este lustro, han ido surgiendo «sorpresas» que han dilatado en el tiempo todo el procedimiento. Ha sido complejo. Desde el primer momento, cuando se produjo el desmontaje y su posterior traslado, todo se ha hecho con sumo cuidado.

Tras aterrizar en la entidad, llegó el turno de separar el forro del telar y comenzar con la eliminación de las restauraciones anteriores. Esos «apaños», como los calificaron los expertos, dejaron algunos huecos en los telares que se han llenado con tejidos cuya función es mantener homogéneo el color de la zona afectada. Más tarde, y una vez preparados para el lavado, se sumergieron en una piscina de acero inoxidable construida ex profeso para lavarlos. Se trataba de una gran cubeta de 12 por 6 metros (los telares miden cerca de 6 metros) en la que los operarios, ataviados con una esponja, limpiaron los murales. Finalmente, se secaron, fueron sometidos a un tratamiento de conservación y volvieron a ser forrados. Después, se trajeron de nuevo a Valencia. Es lo que harán las dos últimas piezas. Faltan, según las fuentes consultadas, cerrar una serie de permisos y en unas pocas semanas, el Colegio del Patriarca volverá a tener en su poder sus seis espectaculares tapices.

Joyas de Bruselas

Los telares del Patriarca pertenecen a una época de oro de la historia de la tapicería. Están fechados entre 1500 y 1530, periodo de esplendor de las manufacturas flamencas. Por aquel entonces los talleres de Bruselas confeccionaron unos telares que, unos años después, el fundador del Patriarca, Juan de Ribera, donó al Real Colegio. Los de fabricación más antigua son los dedicados a La Parábola de la Viña. Los dos de Los Honores, fechados en 1528, corresponden a una misma serie de 'Moralidades'. Completan la serie otros dos de 'Vicios y Virtudes', también de manufactura bruselense. La colección, cuyo interés histórico es de un valor incalculable, de ahí la importancia de su restauración.

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