De París a la Albufera con Gabriel Cualladó

. En blanco y negro, de Madrid a la Malvarrosa, mujeres, niños o trabajadores, todos fueron fotografiados por Cualladó. /IRENE MARSILLA
. En blanco y negro, de Madrid a la Malvarrosa, mujeres, niños o trabajadores, todos fueron fotografiados por Cualladó. / IRENE MARSILLA

La Nau viaja por los lugares que captó el fotógrafo valenciano, desde el rastro de Madrid a la Malvarrosa

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

a. Llegó tardío a la fotografía y por eso siempre se consideró un «aficionado». Pero lo que no sabía el artista valenciano Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925-Madrid, 2003) es que bajo su objetivo capturaría la historia de España, el paso a la democracia y, sobre todo, la idiosincrasia de los espacios por los que se dejó caer el que fuera Premio Nacional en 1994.

Cualladó, su cámara, sus recuerdos y una fotografía social que para él no lo era, recorrieron lugares que lo llevaron del rastro madrileño a la casa de sus padres en su Massanassa natal. La Albufera, la Malvarrosa, un viaje a París o su serie sobre la Safor se guardaban en los fondos del IVAM. Lugares y gente. Gente y lugares, que es el nombre que recibe la exposición que ayer se inauguró en La Nau y que recoge unas 200 instantáneas, muchas de ellas legadas por el propio artista al museo valenciano. 

Los dos grandes temas sobre los que versó su pasión fotográfica, que abrazó cuando fue padre, centran una exhibición que, a modo de homenaje, también sirve para celebrar los 30 años del IVAM y las dos décadas de la Nau como centro cultural. Pero la «manera reposada» con la que Cualladó inmortalizó a esas gentes de Almería, Asturias e, incluso, a sí mismo, son la «evocación de un tiempo perdido y la transición de la dictadura a la democracia y de un pueblo de provincias a la capital de España». «La fotografía con tranquilidad y paciencia, no montada, retratos de esas gentes en los lugares en los que estaban», describió ayer el comisario de la muestra, Álvaro de los Ángeles.

 Las imágenes que componen la muestra reivindican la «pausa» del objetivo del autor.
Las imágenes que componen la muestra reivindican la «pausa» del objetivo del autor. / I. MARSILLA

«Puede parecer que Cualladó hiciera la misma foto siempre», confesó el comisario, quien casi a modo de laberinto presenta principalmente un conjunto de fotografías en las que siempre hay personas. Ya sea una mano con un cigarrillo asomando, las cabezas de un grupo tomando algo en una popular cafetería madrileña, trabajadores o niños en la calle.

Además, vecinos, compañeros de profesión, amigos y familiares como sus propios padres, inmortalizados en su localidad natal Massanassa, llenan esta muestra que es sólo una selección de las más de 400 imágenes que conserva el IVAM, quien también le dedicó una exposición en el año 1989.

Pero en el mapamundi de Cualladó hay que destacar a esas gentes de la Albufera a la que llegó gracias a un encargo realizado por las segundas jornadas fotográficas de Valencia en el 85, o esas calles de París, que a modo de diario de viaje demuestran que el autor, que llegó a formar parte del prestigioso grupo artístico Afal y del movimiento de renovación de la fotografía en España en la segunda mitad del siglo XX, sólo siguió su intuición a la hora de plasmar simplemente la vida. Tanta fue la obsesión de Cualladó por los lugares y sus gentes que en la muestra apenas hay media docena de instantáneas en las que no aparece nadie. «Es su forma de hablar de la ausencia y la presencia», dijo el comisario.

De los Ángeles se ha tomado algunas licencias con esta exhibición. De ahí que la muestra se complete con cuatro películas: 'Muerte de un ciclista' (1995), de Juan Antonio Bardem; 'Cléo de 5 à 7' (1962), de Agnès Varda; 'Amator' (1979), de Krzysztof Kieslowski; y 'Veinte años no es nada' (2004), de Joaquim Jordà, y cada una de ellas se relaciona con las instantáneas. «La unión de las imágenes con estas cintas posiblemente sean el elemento que diferencia esta exposición de otras sobre Cualladó. Es vincularlo con un momento histórico, aunque él evidentemente no quería hacerlo», aseveró.