Roger Waters entra en campaña

Roger Waters, en uno de
los dos conciertos que ha
ofrecido en Sao Paulo.
Mañana actúa en Brasilia.
/ r. c.
Roger Waters, en uno de los dos conciertos que ha ofrecido en Sao Paulo. Mañana actúa en Brasilia. / r. c.

El exlíder de Pink Floyd deja patente la polarización política brasileña al llamar fascista a Bolsonaro

JOSEBA VÁZQUEZ

División de opiniones. Ha sido la reacción de las cerca de 45.000 personas que han asistido esta semana a los dos primeros conciertos de Roger Waters en Brasil, al lanzar el exlíder de Pink Floyd un mensaje contrario al ultraderechista Jair Bolsonaro, máximo candidato a ocupar en breve la presidencia del país y al que el músico incluye en una lista mundial de políticos fascistas. Parte del público presente la noche del martes en el Allianz Parque de Sao Paulo silbó, abucheó e insultó al bajista y cantante británico, mientras que otro sector le aplaudió y jaleó al alinearse con #EleNão (Él no), el eslogan que une a los opositores de Bolsonaro. Ambas reacciones se intensificaron cuando ese 'hashtag' fue proyectado en una gran pantalla y, también, al aparecer en ella el nombre del vencedor en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil junto al de Donald Trump o Marine Le Pen, en un listado encabezado por el título 'El neofascismo va en aumento'.

«Ustedes tienen una elección importante en tres semanas. Sé que no es de mi incumbencia, pero estoy en contra del resurgimiento del fascismo por todo el mundo. Preferiría no vivir bajo las reglas de alguien que cree que la dictadura militar es algo bueno», lanzó Waters en alusión a Bolsonaro. El comentario le granjeó vítores, por un lado, y gritos de 'idiota' o 'hijo de puta' por otro. Escenas similares se vivieron dos días después en el mismo escenario, con dos variantes: el cantante evitó el #EleNão y, en un momento dado, el nombre del candidato ultraconservador fue sustituido en el listado por la leyenda 'Punto de vista político censurado' para ser restituido poco después. Partidarios de Bolsonaro exhibieron una pancarta en la que se leía 'Fuck you, Roger. Play your song' ('Vete a la mierda, Roger. Toca tu canción').

Activista de cuna

Ambos episodios paulistas ratifican la polarización política que vive ahora la sociedad brasileña, el carácter transversal que define por lo general a las expresiones artísticas y la vena izquierdista que define ideólogicamente al cofundador de uno de los grupos más importantes de la historia del rock. Una condición que le viene de cuna y sigue cultivando a sus 75 años. George Roger Waters vino al mundo en el condado inglés de Surrey en septiembre de 1943. No tuvo tiempo de conocer a su padre, un maestro pacifista y objetor de conciencia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial que, más adelante, ante el avance del nazismo, se afilió al Partido Comunista y se alistó en el Ejército. Murió en la batalla de Anzio (Italia) cinco meses después de que naciera el futuro músico.

El cuarto y último álbum en solitario de Waters, 'Is This the Life We Really Want?' ('¿Es esta la vida que queremos realmente?') es un compendio de su pensamiento, con temas como 'Bird In A Gale', en el que alude al drama de los migrantes que se ahogan en el mar, o 'Picture That', una advertencia del peligro de los «líderes sin cerebro». En la propia discografía de Pink Floyd abunda el mensaje antibelicista y la crítica social. Es el caso de 'Animals', un alegato contra el sistema capitalista con letras firmadas por él casi en su totalidad. Fuera de la composición artística, ya con 15 años presidió en Cambridge una campaña para el desarme nuclear y en 2006, tras visitar Cisjordania, se unió a Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), movimiento que persigue el fin de la ocupación de los territorios palestinos por Israel.

Cabe esperar que la división de opiniones persiga unos días más al músico en Brasil, donde aún le restan por ofrecer seis conciertos, el primero de ellos mañana mismo en Brasilia. Su gira en ese país finalizará en Porto Alegre el día 30 y pasará por Curitiba tres días antes, la víspera de la segunda vuelta que llevará a la presidencia a Jairo Bolsonaro o a Fernando Haddadd, el candidato del Partido de los Trabajadores. Es probable que Waters vuelva a escuchar nuevos pitos estas semanas, pero él ya recordó la segunda noche en Sao Paulo que «queremos que el futuro venga con el reconocimiento de que los derechos individuales son importantes».

 

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