Los museos permiten grafitis en los muros exteriores a diferencia del Centro del Carmen

IVAM. El valenciano Escif realizó un mural de enormes dimensiones en la parte trasera del museo. / DAMIÁN TORRES
IVAM. El valenciano Escif realizó un mural de enormes dimensiones en la parte trasera del museo. / DAMIÁN TORRES

Espacios como el IVAM, el Reina Sofía o la Tate Modern ceden fachadas, solares o paneles a los artistas urbanos para instalar sus obras

NOELIA CAMACHO

En junio de 2006, el Museo Reina Sofía instaló en la plaza Nouvel de Madrid una enorme estructura de madera. En ella, se ubicaron los cuatro grafitis ganadores del concurso impulsado por el centro artístico que buscaba honrar a su obra cumbre, el 'Guernica', de Picasso, a través del arte urbano. Entre 32 propuestas, se eligieron cuatro que, con un enorme mural, tenían la obligación de «estudiar esta emblemática pieza e interpretarla desde una perspectiva contemporánea», señalaron desde la pinacoteca.

Como el Reina Sofía, otras muchas instituciones artísticas y culturales del mundo se han abierto al arte urbano. «La primera exposición la hicimos en la Tate Modern, pero la hicimos fuera, en los muros exteriores, porque si la haces dentro pierde todo su sentido. Cuando un artista urbano hace obras para interior ya no es un artista urbano», aseguraba hace unos días el exdirector de la Tate y actual director artístico de Bombas Gens, el valenciano Vicente Todolí, en una entrevista en El Mundo. Lo hacía en referencia al grafiti de más de mil metros cuadrados que, desde hace dos semanas, inunda el claustro renacentista del Centro del Carmen de la Capital del Turia. Una obra, de los creadores PichiAvo, que ha generado la crítica al ubicar una monumental pieza en las paredes de un antiguo convento del siglo XIII.

El Centro del Carmen quería «llevar la calle al museo», en palabras del director del Consorcio de Museos de la Comunitat, José Luis Pérez Pont. No obstante, otros centros culturales, como hizo el Reina Sofía, ya abrieron la puerta de las instituciones culturales a esta disciplina. Pero les prestaron muros, solares y soportes que no tenían un nivel de protección como el del Centro del Carmen, declarado Bien de Interés Cultural en 1983.

El centro madrileño creó fuera una gran estructura para exhibir obras sobre el 'Guernica'

Porque si el Reina Sofía mandó instalar una estructura efímera en la plaza Nouvel, la Tate Modern, en 2008, llevó las creaciones de seis autores a su propia fachada. La «primera exhibición de arte callejero en un museo público importante en Londres», como la definieron sus responsables, colocó en la cubierta fluvial del inmueble las obras de Blu (Bolonia); del colectivo de artistas Faile, de Nueva York; JR, de París; Nunca y Os Gemeos, ambos de Sao Paulo; y Sixeart, un grafitero de Barcelona.

No hace falta tomar un avión para ver como el arte urbano aterriza en un museo valenciano sin levantar las críticas de arquitectos y expertos en Patrimonio. El IVAM dejó que Escif colonizara toda la fachada trasera del edificio en un mural de enormes dimensiones que coronará lo que pronto se inaugurará como el Pati Obert, es decir, el jardín de las esculturas.

La intervención del claustro renacentista del Centro del Carmen, cuenta, según la directora de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, con la autorización de su departamento, Sin embargo, la afirmación de que existe este permiso no ha impedido que el sindicato UGT haya denunciado los hechos ante la Justicia. Además, arquitectos y expertos han señalado durante estos últimos días que la utilización de este espacio para esta obra bordea los límites de la Ley de Patrimonio.

Asimismo, el responsable de la restauración del Centro del Carmen, Julián Esteban Chapapría, ha manifestado que la retirada del grafiti es una intervención que «requiere un estudio para revertirlo en las condiciones más adecuadas», por lo que se generan dudas de su posible desaparición.

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