EL MUSEO ANTONIA MIR REABRE SUS PUERTAS

RAFA MARÍ

El 6 de marzo. El Museo Antonia Mir de Catarroja reabre sus puertas el próximo miércoles, cerca ya del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y a cuyo espíritu se suma. Una muestra temporal colectiva en la que intervienen 13 pintoras iniciará la nueva etapa de este espacio museístico inaugurado en 2007 y donado al pueblo de Cataroja por Antonia Mir, decana del arte valenciano, Medalla de la Universitat, académica de San Carlos y generosa mecenas (entre sus patrocinios se cuenta el premio de pintura 'Milagros Mir' que convoca el Ayuntamiento de Catarroja).

Lluvias. El museo se ha mantenido cerrado al público durante un año por filtraciones de agua a causa de unas intensas lluvias que provocaron daños en las cubiertas y en el interior de las salas e hicieron peligrar las más de 250 obras de Antonia Mir expuestas de modo permanente. Obras que ahora volverán a lucir en un centro museístico amplio y claro realizado por los arquitectos José María Lozano y Ana Lozano. Antonia Mir, bondadosa y enérgica (hay bondades activas y bondades pasivas, la de Antonia es activísima y firme) está feliz con la reapertura del museo.

Colectiva. En la colectiva que reabre el Museo Antonia Mir participan las pintoras Aurora Valero, Carmen Grau, Carolina Maestro, Cuqui Guillén, Lucía Hervás, Aida Mauri, Virginia kelle, Verónica Garrido, Amparo Pinter, Marisa Armero y el grupo Acnart (formado por Consuelo González, Elvira Ferrer y Claudia López).

Revolución. Asistimos a una revolución -la lucha por los derechos de la mujer- diferente en su ritmo, tono y alcance a cualquier otra. Una larga reivindicación con pequeñas batallas diarias en los ámbitos familiar, laboral, cultural y sexual. Días atrás recuperé (una atención de mis primas hermanas Pepita Llopis Marí y María Teresa Palacios Sancho), un viejo tomo encuadernado por mi padre con todos los números de 'Estampa' del año 1932.

Revista semanal. 'Estampa', una popular revista semanal, empezó a publicarse en enero de 1928 y desapareció en 1938, engullida por la guerra civil. Editada por Luis Montiel y dirigida por Vicente Sánchez Ocaña, fue innovadora por su apoyo a una mayor presencia de la mujer en la sociedad española. Con todo, al leer sus voluntariosos y casi siempre paternalistas artículos, se percibe lo mucho que se ha avanzado en este terreno. En el número 203 (enero de 1932), 'Estampa' publicó un reportaje en el que conocidos personajes respondían a las siguientes dos preguntas: '¿Qué cartera daría usted a la mujer? ¿Por qué?'.

Respuestas. José Díaz Fernández (escritor y periodista): «No le daría a la mujer ninguna cartera, no porque sea antifeminista, sino porque soy feminista en sentido distinto al infeliz feminismo político». Ángel Lázaro (escritor): «Yo le daría la suya: la del espejito y la barra de carmín». José María Gil Robles (político): «Ninguna. No son propios de la mujer los cargos que lleven aneja autoridad». Capitán Iglesias (militar): «Hoy por hoy no encuadran en ninguna».

Autocensura. Aquellas reaccionarias resistencias de 1932 tienen poco que ver con algunas reflexiones actuales que merecen ser valoradas. En el último 'Fotogramas', dice Pedro Almodóvar: «Estoy absolutamente a favor de esta nueva ola feminista, pero tenemos que evitar cierta histeria, porque provoca la peor de las censuras, que es la autocensura».

Madre e hija. La palabra 'histeria' es dura, pero exacta en ocasiones. La semana pasada estuve con un amigo en un restaurante del Cabañal. Las mesas estaban muy cerca unas de otras. En la más próxima a la nuestra comían apaciblemente dos mujeres (una madre joven y su hija veinteañera). Mi amigo, siempre locuaz y amable, les dijo de modo espontáneo: «Se come muy bien aquí, es la segunda vez que vengo». Las dos mujeres torcieron el gesto y miraron hacia otra parte, sin decir palabra.

Urbanidad. Cuando se levantaron para marcharse, les dijimos adiós. No respondieron a nuestra cortesía, aprendida en manuales de urbanidad de los años escolares. Ese clima de desconfianza, que a veces se manifiesta incluso en situaciones inocuas, es una patología moderna que no nos llevará a ninguna estrella.