«Sentí el pitón dentro, pensaba que me moría»

El torero valenciano Román, antes de comparecer ante los medios de comunicación. /EFE
El torero valenciano Román, antes de comparecer ante los medios de comunicación. / EFE

El diestro valenciano, que ya piensa en volver a los ruedos, rememora los momentos más duros de su cogida en Madrid

JOSÉ LUIS BENLLOCHVALENCIA

«Sentí el pitón dentro, sabía que me estaba haciendo mucho daño. Vi que la cornada no era ninguna tontería por la cantidad de sangre que manaba. Estaba tranquilo porque estaba en Madrid pero… yo pensaba que me moría». Todo eso y más le dio tiempo a pensar a Román en los pocos minutos, tiempo vital nunca mejor dicho, que se tarda en llegar desde el ruedo de las Ventas a la enfermería del mismo coso. Ayer, cinco días después del percance, con un bypass en la pierna e importantes destrozos musculares, compareció ante los medios de comunicación en un atiborrada sala de prensa del hospital San Francisco de Asís de la capital madrileña. Lo hizo con su jovialidad de siempre, acompañado de los doctores Máximo García Padrós, cirujano jefe de Las Ventas, que le atendió en primera instancia, y Claudio Gandarias Zúñiga, director de la unidad de cirugía vascular del citado hospital, que habían obrado el milagro de salvarle primero la vida y hacer realidad todo seguido una próxima vuelta a los ruedos en unas fechas con las que el diestro ya tiene ánimo suficiente de especular. «Me gustaría que fuese en el mes de julio, en Pamplona o en Santander y si no, en Valencia por la feria».

Por todo ello cabe decir que la actualidad taurina ayer se vistió de ilusión y futuro. También de orgullo. Cornadas como la de Román no hace tanto tiempo o incluso actualmente, en plazas de menos equipamiento que Madrid, eran mortales. Ahora, pasado el peligro, cabe asegurar que de trances como este los toreros en general salen reforzados como la encarnación de los últimos héroes de este tiempo y los doctores –«los médicos de los toreros» –como sus ángeles de la guarda que tantas devociones despiertan entre la gente de la coleta.

Román compareció en un silla de ruedas desde la que le ayudaron cuidadosamente a trasladarse a la mesa desde donde contestó a todas las preguntas que le hicieron. Vestía una camisa gris y un pantalón de pijama del hospital. Pelo revuelto y un buen color de cara, cabría decirse que impensable en quien acaba de superar un percance de tal gravedad. Contenido y muy medido en sus primeras manifestaciones, fue dando paso poco a poco a su espontaneidad arrancando la sonrisa de los asistentes. Sus primeras palabras, era de ley, fueron para los doctores que le habían atendido.

«Gracias al doctor García Padrós por haberme salvado la vida en la plaza y por haberme transmitido la confianza de que todo estaba bajo control. Y gracias al doctor Gandarias por el trato en el hospital», dijo. El torero, muy emocionado, aseguró: «No sabía hasta este momento que era tan querido. He visto todo lo que me apoya la gente».

El diestro no eludió ninguna pregunta ni se guardó detalles por escabrosos o dolorosos que pudiesen ser. «Veía que me hacía mucho daño y que no me soltaba. Al tirarme al suelo, lo primero que hice fue ponerme la mano en la herida porque sangraba una barbaridad». Y recordó que el primero en llegar a auxiliarle fue su banderillero César Fernández, que se sobrecogió, al que le pidió que le llevase a la enfermería. «Llévame, llévame», le insistió. De sus palabras se desprende que fueron los momentos más duros. Recordó que se asustó y al llegar a la enfermería antes de que le durmiesen le pedía a los doctores que le salvasen la vida. «Lo que me dio confianza fueron las palabras de los doctores y el saber que estaba en Madrid, donde el equipamiento de la enfermería es muy bueno… Sí, es verdad, llegué a pensar que me moría». Y que le preguntaba insistentemente al doctor: «¿Pero me salváis la vida?». Fueron momentos muy tensos en los que recuerda que tenía mucho sueño, pero que no sabía si se estaba durmiendo «o si me estaba yendo, si me iba a morir. Me asusté mucho».

Román, que asegura acordarse todos los días de Víctor Barrio y de Iván Fandiño, los últimos toreros que cayeron heridos mortalmente en el ruedo, no pudo evitar que sus recuerdos le viniesen a la mente en aquellos momentos. «Pensé, yo el siguiente». Pese a la gravedad del trance, en ningún momento transmitió reproche alguno contra el toro o la fortuna: «La cornada es algo que los toreros tenemos asumido. Aprendemos a vivir con esa posibilidad».

Una semana más

Durante la rueda de prensa también intervino el doctor Máximo García Padrós, quien explicó que a Román se le realizó una transfusión de dos unidades de sangre y que a día de hoy está sin fiebre, con los drenajes retirados y ha comenzado ya a apoyar el pie. «Seguirá hospitalizado una semana más», adelantó antes de comentar: «Hicimos una operación de urgencia en la plaza, sabíamos que llevaba algo más y por eso avisamos a los cardiovasculares del hospital». El doctor Gandarias, por su parte, explicó el procedimiento al que fue sometido el torero: «Tras la intervención de la plaza de toros, cuando estaba ingresado en el hospital, el equipo de guardia hizo las pruebas pertinentes y fue operado por los doctores Cristina Gómez y Andrés Reyes. Se le hizo un bypass con la vena safena de la pierna izquierda».

Don Máximo, conocedor absoluto de la mentalidad de los toreros, que había escuchado atentamente los planes de Román sobre su vuelta a los ruedos, se dirigió al torero valenciano: «Te debes mentalizar de que los plazos deben ser lentos porque tienes que volver en plenas condiciones. Es un consejo… pero tú verás». Román asintió pero todos eran conscientes de que la idea de la vuelta a los ruedos ronda por su mente como una fijación. Finalmente los doctores felicitaron a Román por la recuperación, gesto que agradeció el valenciano sonriendo abiertamente antes de volver a la silla de ruedas.

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