Rosario Raro: «La literatura permite corregir la realidad»

La escritora Rosario Raro. /DAMIÁN TORRES
La escritora Rosario Raro. / DAMIÁN TORRES

La autora castellonense, que presenta libro, afirma que se puede escribir desde cualquier

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Con la escritora castellonense Rosario Raro se puede hablar de literatura, pero también de historia, de actualidad y, sobre todo, de memoria y sentimientos. Ahora, tras el éxito que le llegó en 2015 con 'Volver a Cranfranc' –y que repitió con su segundo libro 'La huella de una carta– regresa a las librerías con 'Desaparecida en Siboney' (Planeta), una historia que analiza cómo algunas de las grandes familias españolas mantienen unas fortunas que provenían del tráfico de esclavos en las colonias americanas de finales del siglo XIX.

–Presenta a los lectores una historia desconocida. ¿Cómo llega hasta ella?

–El mérito no es mío. Un anticuario me enseñó un informe policial de 1875. Cuando llegué al final, encontré una última frase escalofriante, la historia de la desaparición de Dulce Sargal y lo que había sucedido con ella. Ella era miembro de la sacarocracia, la aristocracia del azúcar en Cuba. Con fortunas inmensas basadas en el tráfico de esclavos. Un hecho sobre el que se ha pasado de puntillas. Por eso quería contarlo.

–Pero es una trama real. ¿Se pueden poner apellidos a esas familias y a sus grandes fortunas?

–Sí. Aunque yo he cambiado los nombres en la novela. Pero he decir que hay una clave para poder descifrar. Me gusta que los lectores tengan un premio, un aliciente. De ahí que la novela se la he dedicado a ellos. Los escritores somos lo que somos gracias a ellos. Así que deben estar muy atentos a un telegrama que hay en el libro. Si se indaga, todos los personajes de ficción se convierten en figuras históricas reconocibles y famosas.

–¿Le pide entonces un esfuerzo extra al lector?

–Sí. Igual que yo hice un trabajo de investigación casi detectivesco, de atar todos los cabos, de tomar y relacionar datos. Lo que quiero es que el lector, cuando llegue al final, sea él que quiera continuar escribiendo esa parte de la historia que es muy desconocida.

–Pese a estar ambientada en 1875, este libro trata temas que aún son lacras para la sociedad como la violencia de género o la trata de personas. ¿Por qué no nos escandaliza no haber podido avanzar en la sociedad? ¿Qué importancia le da a la actualidad a la hora de escribir?

–Son capítulos de la historia no cerrados, cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. Eso quiere decir que la condición humana no cambia. El éxito de Shakespeare es que cuenta las pasiones y las mezquindades de las personas.

–¿Por qué repetimos siempre los mismos errores en la historia?

–Y por tanto estamos condenados a pasar por las mismas circunstancias. Si reflexionamos en términos de civilización y barbarie, no hemos salido de ella, porque sigue habiendo guerras, que se han tecnificado pero están los mismo intereses económicos de siempre.

–¿Se puede ser escritor desde la Comunitat Valenciana? ¿Esta tierra trata bien a sus autores?

–En mi caso, desde que tengo uso de razón escribo. Me recuerdo en mi habitación siendo bien pequeña y ya lo hacía. La literatura da el poder de corregir la realidad, te permite hacerlo. Pero donde se mide un autor, sin importar de donde sea, es en el hecho de que la literatura sea su pasión vital. Yo he estado treinta años escribiendo y no me publicaba nadie. No desfallecí. Encontré la recompensa en la simple acción de escribir. Si dejaba de hacerlo, dejaba de ser yo misma. La imagen esa de un escritor que debe irse a Madrid a triunfar la veo de película de Alfredo Landa. En Valencia, se vive muy bien. En Castellón, también. Y con una buena conexión a internet y unos medios de transporte como los que tenemos, se puede escribir desde cualquier lugar. Lo contrario, a mí me suena a excusa.

–Gracias al éxito de 'Volver a Canfranc', una productora compró los derechos para convertirla en audiovisual. ¿Cómo va el proyecto? ¿Está vinculada a él?

–En este tiempo, he dicho que no me cuenten nada hasta que fueran hechos consumados. Porque he asistido en primera fila a muchas negociaciones, te haces ilusión de que mañana mismo va a ser el rodaje y es un proceso que puede durar años.