Limónov convierte su vida en mito

Eduard Limónov, ayer, en Valencia. / irene marsilla
Eduard Limónov, ayer, en Valencia. / irene marsilla

«Los escritores escriben para sí mismos. Es mentira cuando dicen que lo hacen para la humanidad», asegura en la presentación de 'El libro de las aguas' «Quiero conocer a Trump. Está fuera de lo establecido», dice el autor ruso en Valencia

C. VELASCOVALENCIA.

Eduard Limónov es un buscavidas: delincuente de la Rusia soviética, soldado en la Guerra de los Balcanes, político (fundó el Partido Nacional Bolchevique de Rusia)... Y escritor. El autor ruso hizo ayer una parada en Valencia para hablar de 'El libro de las aguas', que acaba de publicar la editorial Fulgencio Pimentel.

«Soy un radical, nunca lo he ocultado». Así se presenta el novelista, cuya vida ficcionó Emmanuel Carrère en el magnífico libro 'Limónov' (Anagrama). Antes, en 1992, el cineasta Pawel Pawlikowski ( 'Ida' y 'Cold war'), que adaptará al cine la novela, lo filmó para la BBC.

«Europa la palmó hace mucho, ya no es la misma, está agotada», escribe en 'El libros de las aguas'. Él, que vivió en Nueva York en los 70 y en París en los 80, no atisba mejor futuro: «El viejo continente registrará guerras a causa de la inmigración». Su pesimismo tiene excepciones: «Sólo el caso de los 'chalecos amarillos' de Francia hace que mi idea de Europa mejore».

«No quiero gustar a todos. No me importa lo que digan de mí, pero que hablen», sostiene

No hace concesiones al feminismo (fanfarronea de sus relaciones con las mujeres), no es políticamente correcto. «Me gustaría conocer a Trump. Está fuera de los estándares, de lo establecido y me interesan ese tipo de personas», explica. «Cuando Trump visite Moscú trataré de reuniré con él», bromea. Ha dado por perdida la derrota a Putin: «No tengo nada que decir al presidente de Rusia. La oposición no ha podido con él», lamenta el escritor ruso.

Limónov ha convertido su vida en mito, como demuestra 'El libro sobre las aguas', unas memorias redactadas en la cárcel. Él es un personaje y es consciente de ello: «Mis libros son mi biografía, todos de la serie 'Vidas ilustres de grandes personajes'». «La gente con la que me he codeado es un orgullo para mí», destaca.

Carrère lo catapultó como héroe o antihéroe literario. «No importa lo que escriban de mí, pero que hablen», asegura en Valencia después de degustar un arroz a orillas del Mediterráneo, un mar que conoce y aparece en 'El libro de las aguas', una obra articulada en capítulos vinculados con el líquido elemento (fuentes, ríos, lagunas, etcétera).

El Saler es lugar de paso antes de que Limónov presente su título en la Feria del Libro de Madrid. «No me invento lo que escribo, sino que vuelco lo que he vivido. No quiero gustar a todos. A la gente le molesta cuando los autores tratan de gustar. Tampoco busco llamar la atención incluso antes me daban vergüenza hacerme fotografías», sostiene el autor de 'Diario de un fracasado' e 'Historia de un servidor'. «Es mentira cuando los escritores dicen que escriben para la humanidad; escriben para sí mismos», mantiene.

La mejor obra de Limónov es Limónov. Revolucionario, incómodo, superviviente... Todo un personaje.