«El independentismo no da ni para una comedia mala»

El novelista Ignacio Martínez de Pisón /JESÚS SIGNES
El novelista Ignacio Martínez de Pisón / JESÚS SIGNES

El Premio Nacional asegura en Valencia que la España de la Transición 'vivía peor, pero era más optimista que la actual'

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

El novelista Ignacio Martínez de Pisón, Premio Nacional de Narrativa en 2015, estuvo ayer en Valencia. Junto al actor Gabino Diego participó en los Xats que organiza la Fundación Bancaja. El tema que les reunió fue 'País de antihéroes', de ellos y de otras cuestiones que hoy ocupan a la sociedad española habla en esta entrevista.

–Los antihéroes, muy presentes en su obra, ¿son frecuentes en España?

–No sé si lo son en España o sólo en mis novelas. Alguna vez me preguntan ¿a usted que tanto le gusta el fútbol, por qué no escribe sobre ese deporte? No se me ocurriría una novela sobre Cristiano Ronaldo, en cambio sobre un futbolista malo que juega en campos de barro en tercera regional podría escribir. Si repaso los protagonistas que he tenido, siempre han sido estafadorcillos, gente que no destaca, cuya vida no va a cambiar el curso del universo.

­–En su última novela, 'Filek', el personaje es un estafador, ¿hay muchos en la sociedad?

–Ese sí que es estafador de verdad. Tradicionalmente en España ha habido como una querencia a aprovecharse del dinero público. Este Filek era un austríaco que apareció por aquí con una fórmula de una gasolina milagrosa, después de la Guerra Civil. Cuando logra engañar a Franco, consigue triunfar gracias a que su falso invento sale en el BOE. Hay como una tendencia a parasitar el dinero público.

–¿Sigue siendo igual?

–Ahora más. Cuando me hablan mal de Amancio Ortega digo, pobre. Un tío que ha hecho el dinero sin quitarlo a las instituciones. Él es un modelo de alguien que ha hecho las cosas bien y limpiamente.

–En sus novelas aborda bastante la Transición, tiempo marcado por la Constitución de 1978, que ahora está muy llevada y traída, ¿cómo la hemos tratado?

–Se hicieron las cosas mejor de lo que dicen algunos cuando hablan de que la Transición fue una transacción. Ya, pero es que se trata de eso, de que los políticos hablen entre ellos y lleguen a acuerdos. Se hizo relativamente bien, dadas las circunstancias de cómo estaba España. Luego aquello se dejó de la mano de Dios y lo de después es lo que se ha hecho mal.

–¿A los políticos les interesa la cultura o se resuelve con una pregunta al final de un debate?

–Me parece que la cultura no es siquiera el adorno, el alfiler de corbata que se ponen para estar más elegantes. Les importa bastante poco.

–Una de sus novelas se titula 'El día de mañana', ¿qué ve en horizonte del actual día de mañana?

–Yo hablaba del final del franquismo, ya llegado ese día de mañana tanto tiempo esperado. En aquella época –que yo estaba llegando a la juventud– para mí aquello era un momento en que las cosas iban a ir a mejor, de que España iba a ser un país normal. La diferencia entre aquel momento y este es que entonces España estaba mucho peor, pero tenía mucho optimismo y ahora está mucho mejor y el futuro se ve con pesimismo.

–Vive desde 1982 en Barcelona, ¿Cómo ve un novelista la situación en torno al independentismo?

–Al principio me asustó lo que estaba ocurriendo porque me pareció que era una ruptura alocada que no iba a traer más consecuencias que el empobrecimiento de la convivencia y no iba a conducir a nada. Y luego la cosa no va hacia adelante ni hacia atrás. El día que los líderes independentistas hagan un poco de autocrítica y reconozcan que lo hicieron todo mal y de forma ilegítima y saltándose los derechos de la mitad de los ciudadanos, sólo entonces podríamos hablar de soluciones.

–¿Es un buen escenario para una novela el independentismo?

–Me parece que no. Es todo tan chusco que no dan ni para una comedia mala.

–¿Cómo ve la situación de la novela en España?

–Está pasando unos años bastante buenos. Hay muchos autores que escriben muchas novelas de estilos diferentes e interesantes.