«Si encontráramos sentido a lo cotidiano no estaríamos enfermos de rutina»

El escritor Juan José Millás /IRENE MARSILLA
El escritor Juan José Millás / IRENE MARSILLA

El autor valenciano, que acaba de publicar 'La vida a ratos', defiende que no se puede ser escritor «si se está de vuelta de todo»

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

Juan José Millás (Valencia, 1946) ha publicado 'La vida a ratos', libro al que como él mismo relata ha costado encuadrar en la novela o en el diario. Él y la editorial, Alfaguara, se preguntaron: «¿Es un diario, una novela, un diario disfrazado de novela o al contrario?». Tras varias entrevistas, concluyeron que era una novela. Y ahí está para descubrir a los lectores, con gotas de ironía y dosis de realidad a veces desasosegante, cuestiones de la vida cotidiana y cómo el autor la afronta, pues 'La vida a ratos' tiene un personaje que se llama Juan José Millás.

–Empezamos con la primera pregunta que se plantea en el libro: ¿Es viejo?

–La sociedad dice que uno es viejo a partir de los 65 años, otra cosa es que uno se sienta mayor. La cuestión sería preguntarse en qué consiste serlo, ¿sólo son datos de orden anatómico, clínico? ¿cuenta que hay jóvenes que son muy viejos teniendo seguramente el colesterol muy bien?Hay muchos malentendidos respecto a la juventud y la vejez.

–¿Qué quiere contar con esta novela?

–Un desconcierto, que es el que he sentido yo, que conduzca al lector a extrañarse de lo que es cotidiano. Yo siempre me muevo en ámbitos muy familiares, pero intento verlos a la luz del misterio. Creo que donde más misterio hay es en la vida cotidiana. Intento que el lector se extrañe de sí mismo y de lo que le rodea.

–¿Si diéramos más importancia a lo cotidiano nos iría mejor que buscando grandes momentos?

–Si consiguiéramos encontrar significado a lo cotidiano la vida sería mucho más excitante y seríamos menos rutinarios, no estaríamos enfermos de rutina.

–Afirma en el libro que si no se conquista la ingenuidad no se puede escribir bien, ¿es un ingenuo?

–El escritor tiene la vocación de ser ingenuo. Debe reunir dos condiciones que parecen incompatibles. Debe ser un ingenuo para que todo le llame la atención, tiene que tener algo de niño. Ha de ser también muy listo incluso malvado para articular lo que le ha proporcionado la mirada ingenua. Estando de vuelta de todo no se puede escribir.

–Habla en el libro de los talleres de escritura, de sus alumnos, ¿Hay futuro o las nuevas tecnologías lo van a matar?

–Las nuevas tecnologías proponen soportes nuevos, que en principio no deberían afectar a los contenidos. No deberían ser una amenaza para la literatura. Las amenazas de venir, vienen de otro sitio.

–¿De dónde?

–Por ejemplo del hecho de que cada vez en las enseñanzas medias se estudien menos Humanidades, se les dé menos importancia.

–¿Es eso una amenaza para la literatura?

–Es un amenaza para la literatura y para la vida. Siempre digo que la formación humanística es la base de todo.Un médico o un arquitecto pueden ser buenos, pero no serán grandes si no tienen base humanística.En todas las profesiones para llegar a lo más alto necesitas esa base y en la vida también porque las humanidades desarrollan la capacidad asociativa para ver que cosas separadas entre sí, en realidad están unidas. Una de las grandes desgracias es que los políticos cada vez que hay que ampliar los estudios para que entre una cosa y suprimir otra dicen quitemos el Griego, el Latín, la Filosofía porque ¿para qué sirve esto?

–¿De verdad cree que los políticos están 'desexualizados'?

–Lo que digo es que hay un intento permanente de 'desexualizar' el sexo. La historia de la cultura es la historia de la 'desexualización' del sexo porque a este se le tiene mucho miedo ya que es una energía brutal que se ha intentado sublimar a través del arte. El grado máximo de 'desexualización' se da en los políticos porque no hay mejor antídoto contra el sexo que el poder, por eso un político que haya perdido el poder es muy peligroso porque le puede volver el sexo.

–¿La vida son ratos o es un rato?

–Depende de cómo la miremos. Hay un verso de Borges que me gusta mucho: 'La vida es corta, pero las horas son tan largas'. Observada desde la perspectiva que dan los años ha sido un pestañeo, pero si la vieran hora a hora ha sido larguísima.

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