La era dorada del textil valenciano renace

Aspecto de la imagen del trabajo del Ivacor sobre el bordado de San Miguel. /LP
Aspecto de la imagen del trabajo del Ivacor sobre el bordado de San Miguel. / LP

El Ivacor recupera un frontal de altar de finales del siglo XIV que muestra la herencia sedera

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

«Una joya». Con estas palabras define María Gertrudis Jaén, restauradora del departamento de textil del Ivacor, el frontal de altar procedente de la iglesia la Asunción de Nuestra Señora de Benassal, una pieza en la que están empleados los técnicos del instituto de restauración de la Generalitat con la colaboración de la Universitat Politècnica deValència. Llevan varios meses trabajando y quedan unos cuantos más para que la recuperación se complete.Pero la obra, datada entre finales del siglo XIV y principios del XV, ya ofrece muestras de recuperación y regala un interesante retrato de la herencia de la tradición textil en su día protagonizada por los maestros sederos.

El frontal de la Virgen de la localidad castellonense es una pieza ornamental utilizada para cubrir la parte delantera y lateral del altar del templo sobre la que se tejieron los rostros de la Virgen, el Niño, San Miguel y San Onofre. Es una «excelente» pieza histórica que, como apunta la especialista, se erige en prueba de una «época dorada de las artes textiles y el bordado valencianos».

La pieza llegó al Ivacor afectada por el deterioro propio del tiempo vivido y las humedades soportadas. La imagen de la Virgen estaba decapitada. Ante este escenario se imponía curar todas las heridas al arte. Y en ello se empeñaron los restauradores. Explica María Gertrudis Jaén que los trabajos se centraron «principalmente en la limpieza puntual controlada del terciopelo y los bordados». Corregir las deformaciones mediante humidificación por ultrasonidos y la consolidación de elementos deteriorados también ha ocupado a los expertos.

Radiografías, estudios fotográficos con luz ultravioleta, la microscopia óptica y estereoscópica, la microscopia electrónica de barrido con microanálisis o las técnicas cromatográficas. Todas estas técnicas se han dado cita para identificar los materiales y las técnicas de ejecución que siglos atrás emplearon los bordadores que legaron una joya de terciopelo cortado de color carmesí.

Bajo los hilos de la histórica pieza los expertos se han encontrado con curiosidades. Relata María Gertrudis Jaén que descubrieron la utilización de la una técnica que los expertos conocen como 'Acu Pictae' o pintura a la aguja, que consiste en la realización de «delicados puntos de finas hilaturas de seda para crear la gradación de los colores».

Otra de las singularidades más llamativas con las que tropezaron fue el dibujo preparatorio encontrado bajo en rostro de San Onofre. Son trazos que probablemente, según expone la especialista, «realizó algún pintor valenciano del momento».

El estudio permitió descubrir que el dibujo se ejecutó sobre un fino tejido de tafetán «con una técnica pictórica similar a una grisalla, con pinceladas en tonos grises, negros y blancos para matizar el volumen y el color de la cara que, posteriormente el bordador, puntearía minuciosamente con los hilos de sedas de diferentes tonalidades», explica la especialista.

Las figuras de San Miguel y San Onofre ya muestran un rostro recuperado ofreciendo un claro testimonio del esplendor de una práctica de maestros sederos que, según María Gertrudis Jaén, legó una rica colección de piezas al patrimonio cultural valenciano. Y entre ellas la que ahora recupera su brillo.

Un rico trabajo con hilos metálicos plateados y dorados