La evolución de Valencia del Padre Tosca hasta hoy

Julio Cob publica un libro donde muestra el desarrollo de la ciudad desde el célebre mapa de 1704

La evolución de Valencia del Padre Tosca hasta hoy
Paco Moreno
PACO MORENOValencia

A Julio Cob (Benicalap, 1943) le gusta tanto escribir de su ciudad que ha visitado los 118 lugares incluidos en el grabado que hizo José Fortea del mapa del Padre Tosca. Y con este paseo por Valencia ha parido un libro, el tercero, que presenta esta tarde (19.30 horas, Casino de Agricultura). Una obra donde pone la pasión que siente por el cap i casal, su historia, anécdotas y, por supuesto, los vecinos que han contribuido a darle forma.

El mapa del Padre Tosca fue terminado en 1704 y ha pasado a la historia como el más completo de todos cuando esa disciplina bailaba entre la ciencia y la artesanía pura. Contenía el nombre de cada calle y resumió una tarea sobrehumana durante tres años y con la que el sacerdote se quedó para la posteridad con el sobrenombre del ‘capellà de les ratlletes’ por caminar continuamente libreta en mano, midiendo, tomando notas, dando forma a un plano que bebía directamente de las fuentes del movimiento de los Novatores, los propagadores de la Ilustración.

Cob transmite también esa sensación cuando habla. Jubilado a los 57 años en Butano S.A. donde entró de botones y acabó como jefe comercial de envasado, la primera decisión que tomó tras dejar el trabajo fue asistir a cursos en la Politècnica y empezar a darle forma a una docena de blogs. “He llegado a tener trece”, afirma mientras da vueltas a un café con leche en un bar de su barrio. De todos, el más conocido es ‘Valencia en blanco y negro’, donde publicó parte del material que forma su nuevo libro, ‘La Valencia del Padre Tosca’, de Editorial Samaruc. Siempre la palabra del cap i casal presente.

“El motivo del libro no es tanto la historia de los lugares porque para ello necesitaríamos otra obra, sino fotografiarlos y ver cómo han cambiado”

“El motivo del libro no es tanto la historia de los lugares porque para ello necesitaríamos otra obra, sino fotografiarlos y ver cómo han cambiado” Julio Cob

El esquema es muy sencillo. En la cartela de la parte inferior del plano, en su extremo izquierdo, hay 118 lugares destacados por Tosca con añadidos de Fortea. Se trata de acudir al mismo sitio hoy para fotografiarlo y comprobar su evolución. “Han desaparecido algo más de 70”, apunta con una sonrisa casi de resignación. Sí que permanece uno de los pocos edificios, por no decir el único, que diseñó el Padre Tosca. Arquitecto además de otras muchas disciplinas que dominaba, la actual parroquia de Santo Tomás en la plaza de San Vicente Ferrer es obra suya, aunque construida después de su muerte.

Tosca murió 19 años después de finalizar su célebre mapa, pero después de eso ya nada fue igual de relevante. “Se vació”, explica Cob. En la presentación estará acompañado hoy por el historiador Pablo Cisneros, autor del prólogo, y del editor emérito Marcos Zacarés, quienes seguro ofrecerán claves interesantes para entender a este personaje tan significativo para la historia de Valencia.

Grabado de José Fortea de 1705 editado por A. Bordazar en 1738 sobre el plano de Tosca de 1704.
Grabado de José Fortea de 1705 editado por A. Bordazar en 1738 sobre el plano de Tosca de 1704.

“El motivo del libro no es tanto la historia de los lugares porque para ello necesitaríamos otra obra, sino fotografiarlos y ver cómo han cambiado”, explica. ¿Por qué despierta tanto interés el plano del Padre Tosca? “A los enamorados de Valencia nos fascina”, contesta. La ciudad había cambiado poco en el último siglo pero se puede considerar que desde aquella época se aceleraron los cambios.

La casa natalicia de Tosca está en la calle Serranos esquina con Viriato. “Muchos nombres de las calles que escribió en el mapa perviven hasta hoy”, comenta admirado mientras enseña los fragmentos de plano que aparecen en cada página. “Me gustan todas las zonas”, afirma ante la pregunta obvia de su lugar favorito, aunque después de meditar unos segundos desvela lo que considera el ‘triángulo de oro’ de Valencia formado por la Lonja, la iglesia de los Santos Juanes y el Mercado Central. “Está el comercio, la religión y la economía de Valencia en un palmo de terreno”, dice.

Anima también a una lectura detallada de la obra de Tosca. “Tanto su mapa como el grabado que hizo Fortea un año después tienen una evolución lógica al tratarse de un plano, con lugares que se añaden, algunos que se construirían mucho después”. Es el ejemplo de la Casa de la Aduana, las Escuelas Pías o las torres de los guardas en la Alameda. Ejemplos de una ciudad que no se queda quieta.

 

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