Carlos Zanón: «Las dos últimas generaciones conocen a Carvalho de oídas»

El escritor Carlos Zanón, ayer en Valencia. / Jesús Signes
El escritor Carlos Zanón, ayer en Valencia. / Jesús Signes

El escritor recupera al detective ideado por Vázquez Montalbán en una obra policíaca que se adentra en la búsqueda de identidad

LAURA GARCÉS

El novelista Carlos Zanón (Barcelona, 1966) ha vuelto a las librerías de la mano de Planeta con 'Carvalho. Problemas de identidad', una novela policíaca en la que reaparece el detective ideado por Vázquez Montalbán. Zanón relata en esta entrevista algunas cuestiones que ofrecen las claves de las cualidades que ha dado al personaje.

-¿Qué cuenta a los lectores con 'Problemas de identidad'?

-Intenté hacer una buena novela. Es la primera vez que hago una policial, aunque tengo varias de género negro. En cierta manera era una manera de sacar del museo y poner el mercado un personaje como Carvalho. Probablemente las dos últimas generaciones lo conocen de oídas, pero igual no lo han buscado en los libros.

-¿Por qué resucitar a Carvalho?

-No fue idea mía, sino de la editorial y los herederos. Pensaron que una manera de mantenerlo en la calle era hacer un cómic de algunos títulos y escribir una novela con el protagonista encargándosela a un escritor. A mí no se habría ocurrido nunca. Además, cuando me lo dijeron pensé: vaya lío, ¿por qué? Pero bueno, en realidad llevamos dos años hablando del personaje, con la colección hay ahora más movimiento. Creo que hay personajes que trascienden a su autor. Un personaje suficientemente potente que se puede actualizar es bueno porque significa que tiene algo que conecta, independientemente de la generación en la que esté.

-¿Por qué el título 'Problemas de identidad'?

-En la obra todo el mundo parece tenerlos. Por un lado, el personaje que pierde los papeles con una historia de amor con una mujer de Madrid. Hay un juego entre el personaje y el escritor en una novela escrita en primera persona. Carvalho habla con el escritor Vázquez Montalbán. Le echa en cara que le ha vampirizado la vida, pero le echa de menos. Ha habido también un problema de identidad mío con respecto al otro escritor. Además, está ambientada en el primer semestre de 2017, cuando todo el mundo tenía problemas de identidad y se preguntaba si era el mismo que 10 minutos antes y si pertenecía a España o Cataluña. Lamentablemente el único debate que hay en este país es el identitario. Lo demás nunca nos los planteamos.

-¿Ha perdido algo el personaje de su identidad?

-Creo que no, lo que planteo es una relectura del personaje. Dialogo con él, no con el autor. Releí todos los libros para que se me quedase el poso de lo que me gustaba da Carvalho: la mezcla de ternura y cinismo, su condición de apátrida, alguien que cuida su tribu , que es lúcido porque da leña a los contrarios y a los suyos, alguien a quien no le gustan los abusones. Todo eso me atraía, igual que la búsqueda de la verdad aunque sea decepcionante. Cogiendo eso como guía podía reconstruir el personaje y que más o menos fuera mío y también de los lectores.

-¿Además de ser una novela policíaca, que más ofrece?

-Lo policíaco es lo de menos. A mí me gusta la novela psicológica, me interesa más porqué alguien mata o ejerce la violencia que saber quién. Es una novela que reflexiona sobre la violencia masculina, la manera de distorsionar la protección, el control masculino. Es una mirada a la sociedad y a un personaje a quien quizás le habría ido mejor protegerse menos y estar menos solo. La trama policial era el raíl para colocar la novela.

-¿Qué le ha sumado al personaje?

-Vulnerabilidad. Le he quitado la distancia del hombre que controla sus sentimientos y no se implica. He metido personajes nuevos. Además, Carvalho lo hace todo nuevo, no va a los lugares que iba. Es un nuevo mapa de Barcelona. Se trata de un libro y un personaje empujados hacia el futuro.