La Fira de Juliol: al punto y no tanto al gusto

Borja Collado y Polope. / APLAUSOS
Borja Collado y Polope. / APLAUSOS

La novillada con Borja y Polope y el mano a mano entre De Justo y Román, focos de atención de los aficionados

JOSÉ LUIS BENLLOCH

ELa Feria de Julio está definitivamente a punto de comenzar. Emplatada como quien dice. Cosa distinta es que esté cocinada al gusto de Valencia, dicho en términos culinarios. Las esperanzas máximas están puestas en la sorpresa, en que acabe siendo lo que en vísperas no parece que vaya a ser. No es imposible que acabe sucediendo lo mejor y que de la carencia salga la virtud, ya se sabe que lo impredecible es uno de los encantos del toreo, pero arrancar así, con esos planteamientos, es peligroso y directamente contrario a la personalidad de la plaza. La cuestión duele y preocupa teniendo en cuenta la necesidad de revitalizar la feria y afrontar la marea anti que se nos avecina. Para afrontarlo parece evidente que, al margen de la dimensión que se le dé, sea corta o larga, la feria debe ser potente y con carácter de acontecimiento. Los mejores momentos de la Valencia taurina, en tiempos recientes y en los pretéritos, fueron siempre de la mano de importantes acontecimientos. Es un perfil social que siempre imperó en esta tierra, sucede también en la ópera, en el teatro, en el tenis... Ante los grandes estímulos hubo excelentes respuestas. Eso lo han podido comprobar los actuales gestores. Cuando no ha sido así, cuando se ha producido con la aplicación de otros criterios o desde la dependencia, cuando se ha planteado en las segundas líneas o contemplada desde la lejanía, ¿qué tendrás Madrid? siempre se naufragó. A esta edición, la caída del cartel de Roca Rey como consecuencia de una lesión en el hombro que se le reprodujo en los pasados sanfermines, le ha quitado el que era su atractivo principal y acentúa el estado de alarma.

Dicho lo dicho, no hay que perder la fe. Cuando sale el toro a la plaza ya todo es posible. Los que están pueden y deben sacar la feria adelante, y propulsar sus carreras. El primer efecto de la ausencia de Roca ha sido que la atención estelar del abono se ha desplazado hacia al mano a mano entre Emilio de Justo y Román, que nació con ciertas reticencias y que ha elevado el grado de interés. La reaparición de Román, que con sus últimos triunfos ha agrandado su cartel y superado el estatus de joven simpático para convertirse en aguerrido torero, y la presentación en Valencia de Emilio de Justo, que pese a ser uno de los triunfadores de la temporada todavía permanece inédito por estos lares, le han hecho crecer en el interés general. El mano a mano no es la final de una pugna ni el desenlace de un encontronazo pero sí se puede entender como una forma de reconocer sus méritos y el lanzamiento de una atractiva historia de futuro. Quién sabe si como en Casablanca «Este es el comienzo de una hermosa... en este caso, competencia». Las grandes pugnas hay que propiciarlas.

En el cartel inicialmente llamado estrella, Castella, Perera, que viene por Roca, y Ureña, los focos apuntarán hacia el murciano, que carga con la responsabilidad taquillera de la tarde. En ese sentido cabe decir que estrena estatus. Algo muy deseado y en este caso, bien ganado con lo que hay que poder.

Párrafo aparte para el cartel de los valencianos, -Duque, Varea y Chover- programado bajo el imperativo del pliego, es la ocasión para que saquen cabeza y reivindiquen la justicia de sus aspiraciones. Son tres toreros de perfiles artísticos distintos cuya situación en el escalafón les exige triunfar al margen de cualquier consideración. Como dicen los del fútbol es cuestión de ganar, ganar y ganar, o lo que es lo mismo, triunfar o triunfar, y luego ya hablaremos de estilos.

Tarde de sueños

Y más allá de ese mundo de mayores, donde impera la dureza, el toro, los intereses de despacho y las urgencias, la feria tiene un capítulo para soñar, donde las ilusiones están intactas y la fantasía, desbordada. Se trata de una novillada en la apertura ferial que debe servir de lanzamiento a dos toreros de la tierra, eso sí es modo Valencia, al gusto y al estilo. Los protagonistas son Borja y Polope, una pareja que si se cumplen los pronósticos puede ayudar mucho a la recuperación de la Fira.

En cuanto a las ganaderías anunciadas, Zacarías Moreno, El Parrajelo, Montalvo y Algarra, hierros de prestigio, un mismo encaste y personalidades diferentes, deben de embestir.