«Faltan lectores de cómic. La juventud está mucho más pendiente de las pantallas»

El presidente de la Asociación Valenciana de Cómic y responsable de las jornadas, José Vicente Pellicer. / damián torres
El presidente de la Asociación Valenciana de Cómic y responsable de las jornadas, José Vicente Pellicer. / damián torres

José Vicente Pellicer, responsable de las Jornadas de Cómic de Valencia. «No recuerdo un 'boom' de la ilustración en la ciudad como el actual», asegura el organizador de una cita que se inaugura el viernes en La Nau

NOELIA CAMACHOVALENCIA.

Ocho ediciones llevan los responsables de las Jornadas de Cómic de Valencia impulsando una cita con las viñetas que nació con vocación de llevar la ilustración a todos los públicos. El certamen de este año, que se inaugura el viernes, ofrece un fin de semana de actividades, exposiciones y charlas que pretenden poner en valor a la industria del cómic de la región. Es el empeño de José Vicente Pellicer, el presidente de la Asociación Valenciana del Cómic (Asovalcom), quien habla con LAS PROVINCIAS mientras da los últimos retoques a un encuentro que este año abandona Tapinería para crecer en La Nau.

-Llevan ocho ediciones. Ahora hay un auge de la ilustración en Valencia, pero cuando empezaron no debió ser fácil impulsar una cita de estas características. ¿Cuál es la fórmula? ¿Se consideran unos supervivientes?

-El secreto es que vamos año a año. Cada ejercicio vemos cómo enfocar las jornadas, cuál es el camino. Dependemos de los autores que pueden venir. Pero siempre mantenemos las mismas directrices: ser un encuentro gratuito, para todos los públicos y que apueste por la cultura. Ya estamos pensando en actividades para el año que viene.

«Echamos en falta el apoyo de las entidades privadas. Hemos llamado a muchas puertas»

-¿Tienen apoyo institucional?

-Lo hemos tenido, aunque no siempre. Y ha sido a través de subvenciones. Ha habido años en los que no las había. También contamos con una serie de colaboradores. Pero lo que sí echamos en falta es el apoyo de entidades privadas. Sabemos de algunas que apuestan por la cultura, aunque a nosotros nos falta ese apoyo. Llamamos a muchas puertas.

-¿Y se abren? Se lo pregunto porque estamos en un momento en el que se vive un gran auge de la ilustración en la ciudad con iniciativas como la Heroes Comic Con, que ha pasado a manos de Feria Valencia, las exposiciones sobre esta disciplina y la apertura de la fanzinoteca del IVAM...

-Algunas se abren. Cuando nos quedamos sin poder celebrar las jornadas en Tapinería, nos sorprendimos de que tuviéramos cuatro opciones para organizarlas. Nos quedamos con La Nau, que es más grande. Se abren puertas, pero no en el sector privado, donde no hemos conseguido muchos avances.

-Con lo que comentábamos antes, sumado al Splash de Sagunto o el Festival d'Arts de Patraix (FAP), ¿se puede decir que el cómic está en su mejor momento en la región?

-El cómic y la ilustración están muy vivos en Valencia. Sólo hay que ver la cantidad de dibujantes, tiendas, editoriales e, incluso, traductores, que trabajan en la ciudad. Yo no recuerdo un 'boom' como el de la actualidad. Por lo menos en los últimos años.

-Entonces, ¿se puede vivir de la ilustración en la Comunitat? No podemos olvidar que existen nombres como los de Paco Roca, Ana Penyas, ambos premios nacionales...

-Por ello, en las jornadas dedicamos el viernes a los autores valencianos. Hay una gran efervescencia creativa. Hoy en día el cómic valenciano está valorado y en una situación muy buena. Pero también tenemos que decir que no es fácil vivir de la ilustración. Hay dibujantes que sacan sus proyectos, pero tienen que trabajar en otras cosas porque el cómic solo no da para vivir. Hay ideas, pero es como todo. Para muchos es muy complicado.

-¿Se venden cómics?

-Se vende. La prueba está que hay muchas tiendas nuevas, sobre todo en el barrio de Ruzafa. También se están editando revistas, que no paran de sacar números. Pero lo que no hay son tantos lectores como deberían. La juventud, ese tramo que va de los diez a los veinte años, está mucho más pendiente de las máquinas y de las pantallas que de leer o consumir cómics. Ese es el reto, conseguir que se acerquen a la ilustración.