«La crisis ha desplazado a artistas a un lugar donde es complicado crear»

El artista valenciano Juan Cuéllar. / JESÚS SIGNES
El artista valenciano Juan Cuéllar. / JESÚS SIGNES

El pintor valenciano, que expone su colección 'Distopía' en la Nau, reclama más ayudas públicas para los creadores emergentes

SARA ROQUETA VALENCIA

Existe en las raíces del artista una rebeldía directa contra las expectativas generales y lo común al ojo humano. A diferencia del artificio, que busca la satisfacción del consumidor, el arte conceptual y distópico de Juan Cuéllar cobra sentido con una cita de Baudelaire para quien «lo bello es siempre raro». Heredero del pop art, ha recorrido en los últimos 26 años ciudades como Madrid, Tokio, Pekín, Nueva York o Berlín con una producción artística que hasta el 9 de septiembre cubre las paredes de la Sala Oberta de la Nau a través de 'Distopía'. La crisis económica le obligó a salir de su estudio y ahora combina sus creaciones con otros proyectos como 'Encapsulados', una colección de arte portátil que ya se ha expuesto en ciudades como Bucarest, Praga o Hanói.

-¿En qué se inspira para crear piezas como las que incluye en 'Distopía'?

-La idea de esta exposición surge por la situación precaria que vivimos los artistas. La crisis nos ha desplazado a un lugar donde es muy complicado crear y mantenerse. Yo, por ejemplo soy artista, pero tengo otros trabajos complementarios por una cuestión alimenticia. Esta es la idea que da la luz a mi trabajo, pero también influye el contexto social que te rodea. Me di cuenta que mi entorno también se encuentra en esa dimensión distópica, confusa e incompleta.

«En Valencia existe un gran número de creadores y un mercado de arte muy pequeño»

-En los últimos años su trabajo ha traspasado el continente asiático, el americano y el europeo, pero ¿cuál es el panorama artístico en la Comunitat?

-Hacerse un hueco es difícil en cualquier parte del mundo, pero en Valecia el gran hándicap es que existe un gran número de artistas frente a un mercado de arte muy pequeño formado por compradores y coleccionistas a los que también les ha afectado la crisis.

-El arte portátil de 'Encapsulados' es uno de los proyectos que usted y el artista valenciano Roberto Mollá han exportado fuera de España, ¿por qué se embarcó en este trabajo?

-Antes de la recesión económica era una dedicación absoluta al arte, pero en los últimos años, muchos compañeros valencianos y yo nos hemos visto obligados a hacer cosas que antes no hacíamos como editar libros o colaborar entre nosotros comisariando exposiciones fuera de Valencia y Europa para poder subsistir. Es el caso de 'Encapsulados'; obras de arte portátil que se pueden llevar a cualquier sitio a bajo coste o 'Arquitecturas pintadas', una exposición que en octubre estará en el Instituto Cervantes de Bucarest y en el de Praga.

-El Ministerio de Cultura ha hecho posible el comisariado de 'Arquitecturas pintadas', pero, ¿las instituciones valencianas ofrecen las suficientes concesiones a los artistas ?

-No. Las ayudas públicas tendrían que darse para el inicio de las carreras porque es el momento más complicado, un pequeño empujón para los creadores que empiezan. Lo ideal sería que las nuevas generaciones recibieran apoyo para trabajar desde aquí y todos tengamos un entorno más rico con influencia entre unos y otros. Los artistas de media carrera, como es mi caso, y los consagrados también podrían recibir otro tipo de ayuda que les proyectase a otra etapa o a un panorama nacional e internacional, pero hasta ahora no existen ese tipo de subvenciones públicas.

«Tenemos que encontrar nuestros propios referentes para no caer en la alienación»

-¿El objetivo de sus obras es generar una reacción emocional en el espectador o incitar a la reflexión?

-Realmente todos los cuadros están hechos de una forma que te gusten para que los percibas a través del color con esa fuerza visual, pero que además te produzcan una reflexión. Con 'Distopía', lo que he querido provocar es una crítica hacia el entorno de nuestro tiempo. Los animales son domesticados, pero también existe un sometimiento social. Y yo siempre me pregunto, ¿cómo hemos llegado a estar tan apaciguados ante un panorama tan convulso?

-En 'Distopía', formada por 55 dibujos y 4 pinturas, reflexiona sobre el exceso de información en la sociedad actual...

-Antes los medios de comunicación eran los clásicos. Ahora el mundo digital hace que contínuamente estemos recibiendo mensajes y tal volumen de información lo que te produce es una desinformación. Somos nosotros los que tenemos que encontrar nuestros propios referentes y no caer en la alienación.

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