15 máscaras imprescindibles del cine de terror

La maldad puede tener muchos rostros y en algunos casos es mejor ocultarlos tras una careta

CONCHA MOLINA
Hannibal Lecter de «El silencio de los corderos»Fotograma de la película
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Hannibal Lecter de «El silencio de los corderos»

A la actuación de Anthony Hopkins poco le hacía falta para poner al espectador frente a un psiquiatra devenido en psicópata caníbal, que era capaz de comerse los hígados de sus víctimas. Pero sin duda, el bozal que le ponen para proteger, no a él sino a los demás, culmina la carectización de este inquietante personaje.

Tomás de «El Orfanato»Fotograma de la película
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Tomás de «El Orfanato»

Pasamos de la cara de un psicópata a la de un dulce a la par que inquietante niño. Tomás es uno de los espíritus del orfanato al que vuelve Laura (Belén Rueda) para construir una residencia para niños discapacitados. Una bolsa con dos agujeros para los ojos y una sonrisa y una nariz pintadas en rojo son suficiente para tener que pensárselo dos veces antes de caminar por el pasillo a oscuras.

Vincent Smith de «Motel del Infierno»Fotograma de la película
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Vincent Smith de «Motel del Infierno»

Un granjero y propietario de un motel que vende, junto a su hermana, una misteriosa y deliciosa carne ahumada que extrae directamente de los cuerpos de sus huéspedes. Un guion tan macabro merecía un protagonista igual de macabro, que curiosamente usa la careta de un cerdo para despedezar a sus víctimas.

Michael Myers en «Halloween»Fotograma de la película
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Michael Myers en «Halloween»

No se trata de una máscara que tenga algún detalle concreto que la convierta en terrorífica y sin embargo es uno de los rostros más reconocibles del género tanto en el cine como en la novela y hasta el mundo del videojuego. Un gesto inexpresivo y unos ojos en negro retratan a la perfección a un asesino en serie que podría ser cualquiera.

«La Purga: La noche de las bestias»Fotograma de la película
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«La Purga: La noche de las bestias»

El grupo de participantes en la purga anual que quieren entrar en la casa de la familia se enfundan estas escalofriantes caretas. La idea de que una noche al año cualquier cosa sea legal, incluso asesinar, ya es inquietante. Pero que los sedientos de sangre lleven estas máscaras aumenta todavía más la tensión.

El asesino de «Smiley»Fotograma de la película
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El asesino de «Smiley»

Entre el susto y aversión. Así podría definirse la sensación al ver la cara de este asesino que se cosió los ojos y la boca. Si lo que se pretende es asustar a alguien aficionado a las películas de terror, basta con enviarle tres veces "Lo hice por los lulz". Nunca una sonrisa había sido tan escalofriante.

El títere Billy de «Saw»
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El títere Billy de «Saw»

Otra máscara que utiliza el espectro terrorífico que gracias al cine de terror es ya intrínseco en la figura del payaso. A esto se le suma que sea un títere controlado por un ser todavía más siniestro. Tan solo las espirales de sus mejillas trasportan directamente a las torturas que ingenia Jigsaw, el cerebro de toda la trama.

«El aprendiz de Satanás»Fotograma de la película
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«El aprendiz de Satanás»

Un niño obsesionado con un videojuego que consiste en ir matando a personas encuentra en la noche de Halloween a su protagonista. Alerta de serie b, no se trata de una película de miedo al uso aunque para muchos es un film de culto.

Sam de «Truco o trato: Terror en Halloween»Fotograma de la película
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Sam de «Truco o trato: Terror en Halloween»

De nuevo, otra noche de Halloween. Veáse el tópico como un elemento más del género al que se suman vampiros, hombres lobo, asesinos, fantasmas. Y quien no respete estas tradiciones, será perseguido por Sam, un pequeño demonio con ojos de botón y sonrisa cosida, para que las aprenda por las buenas o por las malas.

Jason en «Viernes 13»Fotograma de la película
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Jason en «Viernes 13»

No fue hasta la tercera entrega cuando Jason adoptó la máscara de hockey para ocultar su rostro. Sin embargo, se convirtió en un símbolo imprescindible de esta serie de films y, por supuesto, de la imagen del personaje y del imaginario colectivo de las historias de terror.

Señora Tredoni en «El rostro de la muerte (Alicia, dulce Alicia)»Fotograma de la película
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Señora Tredoni en «El rostro de la muerte (Alicia, dulce Alicia)»

Después de que la hija que tuvo con el cura de la parroquia en la que era asistenta muriera de un tumor el día de su comunión, le apareció un ángel que le dijo que debía acabar con otros pecadores para purgar su falta. Un chubasquero amarillo y la careta, problablemente de una figura religiosa, bastan para ocultar su identidad.

Frank, el conejo de «Donnie Darko» Fotograma de la película
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Frank, el conejo de «Donnie Darko»

Aunque no se trate de un película de terror, no cabe duda de que el personaje de Frank, el conejo que perturba a Donnie, es bastante inquietante. Ya sea por su aspecto, por su capacidad para predecir el fin del mundo o por la tensión del argumento, cada vez que aparece en pantalla los músculos de la cara del espectador se tensan.

Henry Creedlow en «El rostro de la venganza (Bruiser)»Fotograma de la película
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Henry Creedlow en «El rostro de la venganza (Bruiser)»

Despertar un día, mirarse al espejo y no reconocer los rasgos propios. Es lo que le pasa al protagonista de este thriller, que una mañana encuentra una mancha blanca donde debía estar su rostro. Así, saca provecho de su falta de identidad para vengarse de todos los que le han hecho sufrir.

Leatherface en «La matanza de Texas»Fotograma de la película
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Leatherface en «La matanza de Texas»

Una máscara hecha de piel humana en continua descomposición sirve al personaje para ocultar su deformidad (elemento común de varios de los enmascarados de la lista). Este asesino mata a sus víctimas para ocultar los crímenes de sus hermanos y prepara la carne para convertirla en chili y barbacoa que vende su hermano ¿Y los huesos? Para hacer muebles.

Ghostface en «Scream»Fotograma de la película
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Ghostface en «Scream»

Otro gran icono del cine de terror, la de un asesino en serie (y sus imitadores) que persigue a Sidney Prescott durante varias entregas. De ella se dice que fue inspirada en el cuadro El grito de Edward Munch. Aunque perdiera cierta seriedad al ser parodiada en Scary Movie , este rostro continua siendo símbolo de los crímenes en serie del celuloide.