Paco León: «Ava Gardner era la mujer más libre del mundo»

Paco León caracterizado como Manolo, chófer de Ava Gardner. / J. F.
Paco León caracterizado como Manolo, chófer de Ava Gardner. / J. F.

Paco León retrata en 'Arde Madrid' (Movistar) la España de los años 60 a través del personal de servicio de la actriz

IKER CORTÉS

Poco en 'Arde Madrid' huele a ficción tradicional española. No es de extrañar. Detrás de la serie que estrena hoy Movistar+ se encuentran el cineasta Paco León (Sevilla, 1974), autor de cintas como 'Kiki, el amor se hace', y su pareja, la guionista Anna R. Costa. Inquieto -juguetea con una cucharilla durante la entrevista- y reflexivo, el realizador selecciona cuidadosamente las palabras al hablar de este nuevo proyecto, que retrata la España franquista de los sesenta a través de la figura de Ava Gardner (Debi Mazar) y de su personal de servicio. El también actor se ha reservado un importante papel en la historia, el del chófer de la actriz, que vivió en nuestro país durante trece años de forma intermitente.

- ¿Cómo surge esta aventura?

- Llevábamos seis años buscando una idea para trabajar juntos y, de repente, nos encontramos con la historia de Ava Gardner, que llegó a coincidir en el mismo bloque con el expresidente de Argentina Juan Domingo Perón, y, concretamente, con la anécdota de que cuando él ensayaba sus discursos para la vuelta a Argentina, Ava desde su balcón le gritaba: «Perón, cabrón; Perón, maricón». Aquello nos interesó muchísimo para dar a la serie un contexto histórico.

«Para contar una España en blanco y negro lo mejor era hacerlo en blanco y negro»

- Sin embargo, han optado por tomar el punto de vista del servicio.

- Desde el principio decidimos que no queríamos hacer un 'biopic', que para contar esa época había que hablar desde el servicio. Eso nos permitía inventar una ficción entera en torno a un ambiente y colocar a esos personajes históricos como figurantes y secundarios en la vida de nuestros protagonistas.

- Habrá sido fascinante explorar toda esa época.

- Fue muy interesante. Anna es la que se ha leído todas las biografías de Ava y nos hemos entrevistado con gente que la conoció, que estuvo en esas fiestas y en aquella casa, como Lucía Bosé, el pianista Paco Miranda o gente anónima, como la telefonista que le pinchaba las conferencias con Frank Sinatra.

- ¿Por qué escogieron la figura de Ava Gardner y no a Sofía Loren o incluso una folclórica?

- Ava nos interesaba muchísimo como contraste a la España franquista que representa Ana Mari (Inma Cuesta), que es el personaje que inventamos: una solterona de la Sección Femenina que enseña a las chicas cosas como que «si tu marido te pega, pregúntate qué has hecho mal, porque él solo quiere enseñarte». Era contraponer esto a Ava Gardner, que era la mujer más libre del mundo, moderna, bastante empoderada y más actual que Sofía Loren.

- El dinero ayuda...

- Evidentemente, tenían unos privilegios y los disfrutaban, pero la libertad es algo muy personal. El dinero no da la libertad, es un concepto que lo tomas tú. Había actrices con la misma capacidad económica que ella que no actuaban así.

- ¿Siempre tuvo claro que la serie iba a ser en blanco y negro?

- No. Cuando empezamos a hablar con el director de fotografía, Pau Esteve, surgió esa idea porque yo no conseguía ver la gama cromática. No sabía qué 'look' podía tener la serie y todas las referencias que tenía de la época, de Berlanga, Fellini, Antonioni... eran en blanco y negro. Entonces pensé que podíamos hacerlo así. No fue una decisión fácil ni a la ligera. Después de hacer las primeras pruebas, lo tuvimos claro. Lo mismo rodado en color recordaba a otras series, como 'Velvet' o 'Cuéntame', pero en blanco y negro tenía una personalidad y un realismo que nos servía muchísimo. Además, ahora que estamos en el 'boom' de la televisión de pago, con tantísimas series, hay una necesidad de diferenciarse. Ahora mismo nadie puede pensar en un 'Arde Madrid' en color y para hablar de una España en blanco y negro lo mejor es hacerlo en blanco y negro.

«La verdad es más cara»

- La serie llega en un momento en que la ultraderecha cuenta cada vez con más apoyos. ¿Volvemos a un país en blanco y negro?

- Espero que no y soy súper optimista, pero debemos estar atentos. El camino que avanza en libertades no es unidireccional y podemos ir para atrás en cualquier momento.

- Es una producción muy inteligente pues, si bien no hay mucho plano general, uno puede sentir cómo latían aquellas calles del Madrid de los sesenta.

- Nos ha costado mucho, pero siempre tuvimos claro que la propuesta debía ser en exteriores y espacios naturales. Hay muchísima figuración, está rodado todo como de verdad y la verdad es mucho más cara que la mentira. Esto cuesta tres o cuatro veces más que si hubiéramos rodado en un plató con decorados como 'Velvet', aunque sea más feo.

- Es su cuarta vez detrás de las cámaras, pero la primera en una serie. ¿Qué fortalezas y qué debilidades se ha visto?

-Mi carrera como director es muy poco premeditada. A mí lo que me mueve es la experimentación, no me siento casi aún ni profesional, pero, bueno, he hecho ya tres películas y una serie en seis años y creo que me voy conociendo como director y como creador. Quiero investigar y hacer cosas nuevas pero sin perder la conexión con la honestidad.

 

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