El cine de autor enfría la Mostra de Venecia

MAGDALENA TSANIS

venecia. Tras el desfile de estrellas, ayer llegó el turno del cine de autor en la séptima jornada de la Mostra que acogió la brutal violencia del checo Vaclav Marhoul, el drama familiar de Atom Egoyan y el humor existencialista del sueco Roy Andersson. Ninguno convenció, aunque Marhoul no dejó indiferente a nadie con la brutalidad extrema de 'A painted bird', adaptación de la novela homónima de Jerzy Kosinski, durante cuya proyección decenas de periodistas abandonaron la sala.

Cuenta el periplo de un niño judío alejado a la fuerza de sus padres durante la II Guerra Mundial y víctima o testigo de un sinfín de atrocidades: palizas, violaciones, suicidios, maltrato animal o torturas extremas. Rodada en blanco y negro, en 35 milímetros, su impacto en el espectador aumenta por el contraste entre la brutal violencia y la belleza de las composiciones en sus casi tres horas de duración.

«La luz es solo visible en la oscuridad», se justificó Marhoul. «Dirán que estoy loco, pero es una película sobre el amor, el bien y la humanidad», aseguró. «La violencia es sólo el marco de la pintura, la pintura es el niño, su lucha por respetarse a si mismo y, sobre todo, lo que echamos de menos: el amor y la humanidad», dijo.

En 'Guest of honour' el canadiense Atom Egoyan trata de volver a sus orígenes con un drama familiar que ahonda en sus obsesiones sobre la culpa, la memoria y la verdad. «Negar algo suele ser un mecanismo de defensa que hace difícil conocer la verdad. La película es un ensayo sobre eso», dijo. Quiere «entender los aspectos más oscuros y complejos del comportamiento humano» agregó sobre la cinta. El sueco Roy Andersson, León de Oro hace cinco años con 'Una paloma sentada en una rama reflexionando sobre la existencia', quizá no repeta con 'About endlessness'. Como en sus anteriores trabajos, se suceden las escenas cotidianas aderezadas con humor, invitando a reflexionar sobre la condición humana. Andersson compone cada plano al detalle, con la cámara fija y un ritmo ralentizado que acentúa la comicidad. Busca mostrar la belleza, la crueldad y la vulnerabilidad humanas. «Todo animal siente vulnerabilidad, el ser humano también y deberíamos estar agradecidos porque es un don», sostuvo.