El gótico valenciano sale a la luz

El arquitecto Arturo Zaragoza ha recuperado en los últimos diez años retablos y piezas que nunca se habían estudiado

Clave de la Colegiata de Gandia del s. XV./
Clave de la Colegiata de Gandia del s. XV.
NOELIA CAMACHOValencia

«Parece que la escultura medieval valenciana no exista», lamenta el arquitecto e inspector de Patrimonio de la Generalitat Valenciana Arturo Zaragoza, quien durante los últimos diez años ha recuperado decenas de estas piezas del gótico de los siglos XIV y XV repartidas por iglesias de la Comunitat.

Ahora, el Centro del Carmen ha recopilado fotografías y toda la información de esas joyas del gótico valenciano para presentarlas en una muestra que se inaugurará próximamente. En ella, a través de paneles explicativos, instantáneas y todo el conocimiento que el arquitecto y también académico de la Academia de Bellas Artes de San Carlos ha depositado en ella, el espectador podrá realizar una ruta por estas esculturas y retablos ocultos.

«Muchas de estas representaciones están a la vista, pero parece que nadie las mira», argumenta Zaragoza. Por ello, en la última década, a partir de la restauración de instituciones como la Catedral de Valencia o la Iglesia de San Mateo en Castellón ha podido rescatar algunas piezas de incalculable valor que, tras la llegada del barroco en el siglo XVI, fueron tapadas o revestidas y que ya son accesibles después de estudios o procesos de rehabilitación.

«En el caso de la Iglesia de San Mateo, queríamos recomponer un retablo de principios del siglo XV cuyas piezas estaban repartidas por diferentes museos tanto en Cataluña como en Los Ángeles», cuenta el impulsor de esta iniciativa. De la época de Pere Compte es la clave de la Colegiata de Gandia. «Es una pieza única de principios del siglo XV. Sobre ella se sustenta la construcción, sin ella la Colegiata se caería, pero es un elemento único», afirma este inspector de Patrimonio, cuyo trabajo le ha llevado a descubrir piezas de las que, asegura, «nadie había estudiado su paradero».

Otro de los enclaves en los que Zaragoza ha trabajado ha sido la propiedad de San Jerónimo de Cotalba, perteneciente a la familia Trénor, en la que aparecen imágenes de ángeles. «Es una imagen excepcional. La familia Trénor ha hecho un trabajo increíble porque ha mantenido en muy buen estado estas obras», cuenta de unas esculturas del siglo XV. Finalmente, en el caso de la Catedral de Valencia, el arquitecto ha recuperado una escultura en la que se puede apreciar uno de los maestros de obras de la Seo que está dando de comer a su perro. «La mayoría son piezas de carácter religioso, pero otros no, como es el caso de esta obra escondida en la Catedral», confiesa.

Zaragoza asegura que el trabajo que ha llevado a cabo en los últimos años y que ahora se verá en la exposición Imágenes perdidas «para que todos los valencianos puedan acceder a los verdaderos tesoros del arte medieval valenciano», ha sido como recomponer un puzle. «En mis tareas de investigación me he subido a cada andamio, a cada escalera, he analizado lo que veía, he contactado con diferentes museos del mundo todo por encontrar el origen de este tipo de piezas olvidadas».

¿Cuántas esculturas y retablos habrá recuperado? «Es muy difícil dar un número, son muchas y muy variadas. Además, hemos rescatado piezas que formaban un retablo». Pero, pese a que ha sido un trabajo largo, asevera que aún quedan muchas obras escondidas que hay que rescatar.

Secreto de la catedral

El trabajo de investigación de Arturo Zaragoza no ha terminado. Entre sus proyectos futuros se encuentra la incorporación a esta selección de piezas unas fotografías sobre el retrato de Rodrigo de Borja, posterior Papa Alejandro VI, y del maestro de obras de la Seo, Francesc Baldomar, que se encuentran escondidos en la Catedral y que no se habían visto hasta la fecha. Estas obras han estado más de cuatro siglos recubiertas con estuco, por lo que nunca antes se había podido acceder a ellas. Ahora, los trabajos de restauración de la institución han sacado a la luz estos dos retratos. «La Catedral de Valencia es una fuente inagotable de secretos. Las diferentes tendencias arquitectónicas han ocultado algunos de sus tesoros, pero con las tareas de restauración irán saliendo a la luz», concluye el arquitecto.

Mientras esto ocurre, cuando se inaugure la exposición del Centro del Carmen, impulsada por el Consorcio de Museos, se podrá realizar una ruta por estas piezas únicas. Además, la muestra itinerará por otros espacios expositivos de la Comunitat a lo largo de 2015.

 

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