Los bosques de Francisco Caparrós reflexionan sobre la naturaleza en Bancaja

Francisco Caparrós, junto a una de sus obras. / txema rodríguez
Francisco Caparrós, junto a una de sus obras. / txema rodríguez

El artista presenta 34 fotografías inéditas que invitan al espectador «a mirar las formas que esconden» las arboledas

N. CAMACHO

valencia. Al artista afincado en Valencia Francisco Caparrós le fascina deambular por los bosques, tanto de la Comunitat como del exterior. Camina y toma imágenes que después manipula, estira, agranda o lleva al metacrilato. De esta forma, nace la exposición 'El jardín de la naturaleza', un conjunto de 34 instantáneas inéditas que el artista ha instalado en la Fundación Bancaja.

Con ellas, según explicó ayer el autor, invita al espectador a «mirar las formas que esconden» las arboledas y los bosques, que crean «combinaciones de formas únicas, vivas y diseños perfectos».

Caparrós, que fotografía desde los cuatro años, descubrió la «magia» del revelado de las imágenes. Desde ese momento, sintió no sólo fascinación por el proceso fotográfico sino, también, por la naturaleza. De ahí que, desde Cantabria o Japón, haya inmortalizado esos bosques que le permiten reflexionar «sobre la verdad y el sentido de las cosas».

En los árboles que muestra Caparrós interactúan sedimentos de formas, sombras y ramajes. Se mezclan lo que el artista llama «urdimbres», en este caso vegetales, que «parecen mapas con direcciones o meandros de estructuras complejas, tan intrincadas como las sinapsis de nuestro cerebro o los itinerarios de carreteras», contó el comisario de la muestra, José Luis Cueto. Por ello, el creador «manipula» las fotografías y juega con ellas en un proceso que, según narra, no termina sino que abandona cuando las expone.

Un paseo por distintos enclaves que le sirven a Caparrós, quien ha creado todas las obras ex profeso para una muestra que se verá hasta el 16 de mayo, para ahondar también en «el entramado de recuerdos» del ser humano. «Al final, lo que nos que es el espíritu de las cosas», dice, de ahí que su recorrido por la naturaleza se erija como un deambular por la propia vida.