Borja Collado abre la puerta grande

Tarde de triunfo y drama en la víspera de la patrona. Borja Collado abrió la puerta grande por una actuación cargada de decisión y buen toreo. En el otro lado de la fortuna hay que situar a Rafael Cañadas, de la cuadrilla de Salenc, que resultó corneado durante la lidia del cuarto. Las primeras impresiones, con el cuerpo inerte y sangrando abundantemente por la espalda, hacían presagiar un pronóstico que felizmente no se cumplió. Los doctores le diagnosticaron una cornada grave de tres trayectorias a la altura de la L3.

La plaza registró un tercio de aforo, se lidiaron novillos de Montealto, de correcta presentación y buen juego en general. Completaron la terna el francés Adrien Salenc, ya en puertas de la alternativa, que se mostró fácil y solvente y Marcos, que tiró de oficio y resolvió sin más complicaciones. Banderilleó con gran espectacularidad el valenciano Arévalo, que se vio obligado a saludar montera en mano en el sexto.

De Borja hay que destacarle la firmeza con el temperamental primero y, sobre todo, el toreo de capa al sexto, que al igual que sucedió en fallas, ya no es casualidad, lanceó con templanza y excelentes maneras. Verónicas de capote mecido y plantas firmes que levantaron clamores. A ese mismo toro lo toreó al natural con cadencia, elegante, desmayado, dándole los tiempos necesarios. A los dos los despachó de sendas estocadas de mucha entrega. Oreja y oreja y una puerta grande que le da un empujón a su trayectoria.

Salenc dejó constancia de sus buenas maneras y al revoltoso primero, tras limarle el genio lo toreó con gusto y templanza. Dio la vuelta al ruedo en ese y fue silenciado en el de la cogida. Marcos fue ovacionado en su primero y silenciado en su segundo tras voluntariosa actuación.