Las Provincias

El nuevo aspecto de Bombas Gens

  • El complejo polivalente ha respetado la arquitectura original, como escaso ejemplo de edificio industrial de los años 30 en Valencia

  • Eduardo de Miguel y Ramón Esteve han trabajado en la recuperación del centro

La antigua fábrica Bombas Gens, uno de los escasos ejemplos de arquitectura industrial de la década de 1930 que se puede contemplar en Valencia, luce nuevo aspecto para adaptarse a su nueva vida y a los nuevos tiempos. Este centro deja atrás las labores que alojaba en el siglo anterior y se enfrenta a los retos que han previsto en él, para este siglo, sus nuevos propietarios. La Fundació Per Amor a L'Art desarrollará allí una triple actividad: artística, social e investigadora.

Las primeras imágenes de la ampliación del proyecto, que han mostrado sus promotores, desvelan algunos de los detalles del proceso de recuperación que se está acometiendo, respetando la arquitectura y el estilo art-decó de sus fachadas

El nuevo complejo nace como un espacio polivalente, que pretende ser referente internacional. Tras la rehabilitación de las naves, que ha sido ejecutada por Eduardo de Miguel, a Ramón Esteve le ha correspondido la reinvención y ampliación del proyecto, con el asesoramiento de Annabelle Selldorf, experta en transformar edificios emblemáticos en espacios museísticos.

«Nuestro objetivo ha sido siempre el de conseguir unificar el criterio de intervención en todo el conjunto, sean edificios originales o de nueva construcción; y al mismo tiempo dotar a cada uno de ellos de la singularidad que cada uso específico necesita», explicaba ayer en un comunicado.

Estas instalaciones, que pertenecía a la familia Gens, fueron abandonadas en los años 1990, se ocuparon ilegalmente después y sufrieron un incendio.

El nuevo rumbo cuenta con financiación privada, a través de la empresa Grupo Ubesol, proveedor de la firma de cosméticos de Mercadona, Deliplus.

El núcleo central del edificio se ocupará con el centro de arte que abarca las cuatro naves originales y gran parte del cuerpo de fachada. Con una relación más lateral se hallan los 'volúmenes' de restaurante y centro de día para niños en riesgo de exclusión social, además de las oficinas que ocupan la antigua villa.

Otros espacios independientes, como el yacimiento de la bodega del siglo XV en el patio posterior o el refugio antiaéreo de la Guerra Civil, están articulados con patios o zonas verdes «que permiten disfrutar adecuadamente de la escala del conjunto y descubrir cada uno de sus rincones», indicaron ayer en un comunicado. «Con la intención de evocar la atmósfera industrial del complejo original, el ladrillo cerámico y el acero galvanizado prevalecen sobre el resto de materiales. En otros puntos más discretos se ha reinterpretado la cerámica original de la bodega y la alquería, que -combinada con la madera- dota de mayor nobleza a los espacios», añadieron.

En las imágenes se puede contemplar el acceso al centro de arte Bombas Gens. «Sobre una balanza industrial restaurada que ocupa gran parte del suelo del zaguán, se produce la transición al patio. En este patio, los almeces emergen del suelo de adoquín de rodeno recuperado. A través de su geometría irregular, descubrimos de forma intuitiva los distintos espacios: la entrada al centro de arte en el frente de forma más directa, el restaurante a la derecha y las oficinas a la izquierda con una presentación más discreta respecto a la entrada», aseguraron.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate