Cultura abre expediente al subdirector de Patrimonio por su gestión en el San Pío V

Cultura abre expediente al subdirector de Patrimonio por su gestión en el San Pío V

El servicio de Personal de la conselleria investigará a Antonio Bravo, exgerente de la pinacoteca, para averiguar si obstaculizó el desarrollo del museo

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

La Conselleria de Cultura, y concretamente su subsecretaría del servicio de personal, ha abierto un expediente disciplinario al actual subdirector general de Cultura y Patrimonio, Antonio Bravo, para investigar si obstaculizó el normal desarrollo del Museo de Bellas Artes San Pío V mientras fue gerente de la pinacoteca valenciana, tal y como ha podido saber LAS PROVINCIAS.

Cabe recordar que Bravo accedió al puesto de gerente del centro, -que ahora se reivindica sólo como Museo de Bellas Artes (sin el apellido San Pío V)-, en 2005 y el verano pasado, diez días después de la destitución de la exdirectora Paz Olmos, dejó su cargo en el museo. Pero ahora, y tras ser nombrado hace unos meses subdirector general de Cultura y Patrimonio, tendrá que hacer frente no sólo al expediente disciplinario sino a una investigación realizada por los propios funcionarios del servicio de personal del departamento que dirige Vicent Marzà tras ser denunciado por varios exresponsables de la pinacoteca.

Los hechos se remontan a hace un año cuando algunos miembros de la plantilla del Museo de Bellas Artes decidieron denunciar a Bravo por, entre otros aspectos, obstaculizar el desarrollo del museo. Más de una decena de recriminaciones hicieron al, por aquel momento, gerente de la institución. Sin embargo, los funcionarios de la subsecretaría del servicio personal encargados de estudiar toda la documentación aportada por los denunciantes han decidido que iniciará la investigación apenas en la mitad de aspectos subrayados por los exresponsables del museo.

Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, Cultura intentará averiguar, de acuerdo con la denuncia, si Bravo «ha obstaculizado la labor del museo poniendo pegas que no se enmarcan en el normal funcionamiento donde el gerente debe apoyar a la dirección a la mejor forma de gestionar los proyectos», reza el escrito que se interpuso en junio de 2015.

En este sentido, entre las acusaciones destaca que el gerente «pone objeciones inexistentes como que mediante la caja fija no se pueden atender los gastos de exposiciones, cuando es una función normal del funcionamiento del museo» y, además, que se niega a firmar facturas que impiden el cobro de servicios por parte de terceros realizados para la entidad.

Otra de las inquisiciones que se hacen a la gestión de Bravo es que declinó «realizar tareas propias de su cargo, como es la preparación de los pliegos de la cafetería y de la tienda» y también el de «las audioguías, que preparó el gerente y que fue devuelto por estar mal hecho, no quiso rectificarlo y se ha quedado sin hacer el citado pliego y por ello el museo carece de estos servicios».

«El gerente ha pretendido hacer las funciones de la dirección [...] y en noviembre de 2013 la dirección le advierte por escrito de la gravedad que supone que firme el gerente en los informes que se enviaron al Ministerio», revela otra de las supuestas acciones llevadas a cabo por Bravo en el museo y que los extrabajadores le afearon en distintas comunicaciones.

Finalmente, los denunciantes hablan de «agresividad en las notas interiores hacia la dirección en el caso de la contratación de los servicios de mantenimiento de instalaciones de climatización».

Ante los temas relacionados con las facturas y la realización de los distintos pliegos para licitar algunos servicios del museo, la resolución de la denuncia asegura que «esta subsecretaría considera que es necesaria la investigación mediante un procedimiento disciplinario con el fin de determinar si en los procedimientos administrativos de contratación a los que se refiere la denuncia el interesado ha cumplido con las obligaciones correspondientes a su puesto de trabajo de conformidad con lo establecido en el Decreto 211/1991 y el resto de la legislación en materia de contratación y régimen económico administrativo».

En lo referente a la supuesta suplantación de la dirección en la firma de documentos remitidos al Ministerio de Cultura, y que según los datos recabados por este diario se referirían a la autorización para que expertos realizaran reproducciones de obras de arte pertenecientes al museo, el servicio de personal alega que se debe «investigar en el curso del procedimiento disciplinario si ha existido responsabilidad disciplinaria del interesado en los procedimientos de autorización de reproducción de obras de la colección a los que se refieren los denunciantes con relación a las funciones del puesto de trabajo del interesado».

Asimismo, los hechos «si resultaran probados, podrían ser constitutivos de sanción disciplinaria de conformidad con la tipificación de faltas establecida en el título de la Ley 10/2010». Por ello, se ha abierto un proceso de doce meses para iniciar las indagaciones sobre la gestión de Bravo en la pinacoteca y ofrecer un veredicto.

Gerente hasta 2015

El rostro del actual subdirector general de Cultura y Patrimonio se hizo visible el pasado verano tras conocerse, tal y como adelantó LAS PROVINCIAS, que las bajas temperaturas en el museo debido a los fallos en la refrigeración habían dañado una docena de piezas, entre ellas alguna obra de Sorolla y Van Dyck.

Ese hecho motivó el cese de Paz Olmos. Tras ello, los en aquel momento nuevos responsables de Cultura -el conseller Marzà; el secretario autonómico, Albert Girona; y la directora general, Carmen Amoraga- ofrecieron una rueda de prensa en la que Bravo, como gerente, admitió que las condiciones climáticas superaron lo permitido el verano pasado. Sin embargo, diez días después de la destitución de la exdirectora, el gerente también abandonó el centro. Lo hizo para ocupar un puesto en la conselleria de Agricultura. Aunque en apenas un mes fue nombrado subdirector general de Cultura y Patrimonio.