Los laberintos de la mente

Los laberintos de la mente

Lidó Rico despliega deseos y pesadillas en una exposición poblada por esculturas de cabezas atormentadas

VALENCIA.

Lidó Rico (Yecla, 1968) no es un artista muy conocido por los valencianos debido a que aquí, en la Comunitat, no ha realizado más que unas pocas individuales (Palau Altea, Alicante, 2014; Universidad de Alicante, 2002; Rita García, Valencia, 1991). Por el contrario, su proyección internacional es potente, con exposiciones en Japón, Canadá, Egipto, Hungría y Polonia. En su tierra natal, Murcia, es una figura de referencia. Su obra forma parte de los fondos del Museo Reina Sofía de Madrid, Artium de Álava, IVAM, La Caixa, ayuntamientos de Pamplona y León, Banco de España y museos de Györ (Hungría) y Alejandría (Egipto), entre otras colecciones. 'A partir de quants nucs puc navegar?', la exposición que le dedica el EMAT de Torrent, con un buen montaje coordinado por Rebeca Plana, es una magnífica oportunidad para conocer el momento actual del personalísimo Lidó Rico (todas las obras expuestas son de 2015). Alfred Costa (concejal de Transparència, Activitats Lúdiques i Tradicionals de Torrent) afirma que una ciudad «con cultura es una ciudad próspera». Su ambicioso plan de apoyo al arte merece ser resaltado. En la ciudad de Valencia las cosas no están tan claras. No por ahora.

Lidó Rico despliega en su obra reciente sus dudas, incertidumbres, miedos y deseos mediante al recurso escultórico (con resina de poliéster y algunos elementos de metal, aluminio o tela) de su propio cuerpo, con manos, brazos y, cabezas atormentadas -parecen aullar, alguna está recubierta de calaveras-, en cuyo interior puede pasar de todo. Son los laberintos de la mente. Uno intuye que en esas testas alucinadas hay recuerdos autobiográficos (en el interior de 'Túnel de llum' hay un niño: no todo es idílico e inocente en la niñez). Pero esas expresiones aterrorizadas pueden interpretarse, creo que sobre todo, como un grito de horror ante los desastres del presente. El yo intransferible y el yo social. En el texto del catálogo, Guillermo Espinosa señala que en las obras de Lidó Rico los gestos violentos de ahogo o incapacidad física parcial parecen metáforas «de la angustia vital que persigue el ser contemporáneo en la aceptación o renuncia de la complejidad del mundo en el que vive». Comprometerse o escabullirse, he ahí el dilema.

 

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