Los museos descuidan al visitante virtual

La fachada del edificio del IVAM./
La fachada del edificio del IVAM.

La pinacoteca de la Comunitat se limitan a producir vídeos sobre las exposiciones

CARMEN VELASCOValencia

Nada sustituye a la experiencia de estar frente a un cuadro. Ni tan siquiera la selfie que inmortaliza al visitante delante de la obra de arte capta la emoción que se experimenta en un momento concreto. La fotografía congela el instante pero no reproduce la esencia emocional. La instantánea en el móvil o en la cámara es el recuerdo de que el visitante ha recorrido las salas del centro. Muchas de las fotografías tomadas en pinacotecas son colgadas por sus protagonistas en las redes sociales y algunos perfiles corporativos de las instituciones artísticas se hacen eco de las mismas (las retuitean y las comparten) en una estrategia de difusión de comunicación on line. En una sociedad en que cada ciudadano va armado con un móvil, la tableta es un complemento habitual en su mochila o bolso o, incluso, vive pegado a la pantalla del ordenador, menospreciar el peso de la presencia virtual de los museos resulta dar la espalda a las tecnologías emergentes y a su posible impacto.

«La importancia de la comunicación on line ya no lleva a debate, es sabido por todos lo imprescindible que es en estos momentos abrir canales de comunicación con el público que trascienda la territorialidad, el in situ y la temporalidad», según recoge el Informe Connecta Museu 2015, elaborado por laVisible.

Las redes sociales, las apps y las webs son herramientas al servicio de los museos, pero no todos las emplean ni saben cómo hacerlo (estrategia y profesionales) ni disponen de presupuesto. Quizá por estas razones pocas instituciones artísticas estén a la altura de la web del Museo del Prado, que la renovó el pasado 11 de diciembre tras tres años de trabajo. La actual página prima lo visual y apuesta por la experiencia museística on line. No sólo ofrece la descarga de las obras, textos explicativos y vídeos, sino que permite al usuario participar en la comunidad Mi Prado, donde poder crear y compartir en redes sociales galerías personalizadas con piezas de la colección. El visitante puede contemplar más de 10.000 piezas de más de 1.800 autores y acceder a un archivo de más de 20.000 exposiciones, conferencias, documentos y actividades. Además, la pinacoteca nacional se ha aliado con Radio 3 en El viaje de los sentidos, una serie de recorridos recomendados sobre colecciones temáticas acompañadas por música en una lista de Spotify.

¿Alguna web de los museos de la Comunitat está a la altura de la página del Museo del Prado? La respuesta es evidente: no. ¿Por qué? Primero por la carencia de una estrategia de comunicación digital (más allá de la creación de perfiles en redes sociales) y segundo porque tener una página como la de la pinacoteca nacional exige, sobre todo, dinero. La web del Prado está patrocinada por Telefónica, un aliado que allana el camino en el desarrollo digital. La compañía española es benefactor del centro cultural y no sólo patrocina exposiciones, sino que se implica en otros ámbitos como potenciar la virtualidad del museo.

¿Por qué es necesario que los museos valencianos desarrollen la comunicación virtual? Porque «cada vez más visitantes esperan una perfecta experiencia a través de los dispositivos móviles; las colecciones enriquecidas con elementos multimedia son activos cada vez más valiosos; la digitalización y catalogación adquieren cada vez más importancia en los museos y, por tanto, mayores recursos», según un informe de New Media Consortium. Para laVisible, «la comunicación virtual permite mantener una relación abierta, crear comunidades y llegar a un mayor número de personas sea cual sea su ciudad o país de origen. También, crean una imagen más personal y humana de las instituciones. Las redes sociales han cambiado por completo la relación que los museos tienen con el público. Tal es así, que el público ya no es sólo el que asiste físicamente al museo, existe una nueva tipología de público: el público virtual», según laVisible.

Los museos de la Comunitat, en su mayoría, descuidan al visitante virtual. Sólo hace falta darse una vuelta digital por las web, salvo algunas excepciones.

El IVAM, que renovó su web a mediados del año pasado, permite conocer con detalle los fondos propios y acceder a sus imágenes. A través de un buscador el usuario tiene acceso a la colección a través del nombre o título de la obra. Con esta acción, se puede conocer características básicas de las piezas y una visualización fotográfica de las misma. En el apartado visita el portal desglosa un sugerente abanico de posibilidades, bajo los términos planifica, experimenta, siente, aprende o disfruta, pero ninguno interactúa con el usuario sino que sólo le facilita información sobre actividades o servicios de la pinacoteca. También es accesible el catálogo de los fondos de la biblioteca y 80 publicaciones on line editadas por el IVAM.

Los vídeos de las exposiciones del IVAM están en YouTube. La mayoría de los museos de la Comunitat poseen canal propio en este portal de vídeos: San Pío V, Museu dHistòria de Valencia, González Martí, Consorcio de Museos, Liber y los dependientes de la Diputación de Valencia (MuVIM, Etnología, Prehistoria y la Beneficencia).

La web del Museo San Pío V, entidad que también permite la consulta de los fondos e incluso se puede ver el vídeo institucional sobre el proyecto de rehabilitación del Bellas Artes (de 3.19 minutos de duración).

La web de LIber, institución privada, también desglosa su colección a través de trece galerías fotográficas e incluso ofrece detalles históricos sobre los periodos que representan las miniaturas.

Sostienen los expertos que cuanto «más completo y cuidado resulte el escaparate virtual de una institución artística, más beneficiado se siente el ciudadano». «Disponer de imágenes y documentos de calidad, fiables y contrastado contribuye a la creación de la cultura, pasando de ser usuarios pasivos a activos. De consumidores a prosumidores», según el citado anuario.

Ninguna de las webs de los tres museos valencianos mencionados se acerca a la página del Museo del Prado, pero el informe de Acción Cultural Española apuesta por el irrenunciable tránsito al mundo virtual. «Se necesita de ese cambio en los museos para que pase de entenderse como el organismo que conserva, atesora y difunde el conocimiento a uno que, además de esto, lo comparte y lo crea conjuntamente con la sociedad», se recoge en el informe publicado por Acción Cultural Española.

Algunos museos de la Comunitat, por su titularidad, están enmascarados en webs institucionales del ministerio (como el González Martí), de empresas públicas (el Museo Príncipe Felipe está incluido en la web de Cacsa) o de Consorcio de Museos (Centro del Carmen), sin disponer de una página propia que realce su marca.

Dotar de herramientas al alcance del usuario y contenido propio a la web no implica descuidar la gestión física del centro de arte. No se trata de reemplazar la visita a las instalaciones del museo, pero las tecnologías pueden incrementar la visita real; de la misma forma que las redes sociales pueden fidelizar al público exponencial. La singularidad de cada museo no sólo guarda relación con sus fondos y su línea expositiva, sino que cada vez más es necesario cultivar una identidad propia en la red. Los museos han de interactuar con sus fans y seguidores on line y en el caso de que los seguidores hagan preguntas u observaciones deben recibir respuestas, apuntan los expertos.

Los centros de arte valencianos son cada vez más activos n Twitter, Facebook, Instagram y otras plataformas. «La presencia de los museos valencianos en lo que se refiere a perfiles activos se presenta bastante pobre», según el último estudio de la Visible, que destaca a La Rambleta, que no es propiamente un museo sino un centro cultural, como la institución «que está implementando una mejor y más completa estrategia social media».

En audiencia de Facebook, el IVAM es el museo de la Comunitat mejor situado con más de 24.000 fans, seguido del MuVIM (más de 17.000), San Pío V (más de 5.000) y González Martí (roza los 4.000). En Twitter se mantienen las mismas posiciones.

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