Raphael: «Soy actor, pero como no tengo mala voz, canto»

Raphael señala a la cámara, ayer en San Sebastián./
Raphael señala a la cámara, ayer en San Sebastián.

Raphael vuelve al cine de la mano de Álex de la Iglesia después de cuarenta años en ‘Mi gran noche’, presentada en el Festival San Sebastián

OSKAR BELATEGUI

Ni Premios Donostia ni estrellas de Hollywood. Raphael desató el delirio en el Festival de San Sebastián en su vuelta al cine después de 42 años ausente. El cantante aceptó con inteligencia la oferta de Álex de la Iglesia para reírse de sí mismo en Mi gran noche, donde interpreta a un divo engreído y cruel, que se ve amenazado por un artista jovenzuelo encarnado por Mario Casas durante la grabación de un programa especial de Nochevieja. A sus 72 años, este mito del folclore nacional sabe perfectamente cómo lidiar con sus fans de toda la vida y con quienes le contemplan como un simpático icono kitsch.

- Su último largometraje, Volveré a nacer, data de 1973. ¿Por qué dejó de actuar?

- ¿Por qué me das esos disgustos? Dejé de hacer cine porque mis giras son interminables. Ahora mismo tengo planificado hasta el final del año que viene, no hay productor que espere tanto tiempo. De vez en cuando me planteaban volver a rodar, pero no me traían ningún guion. El único que lo entendió fue Álex.

- ¿Le gustaba ser actor o las películas eran para promocionar su faceta de cantante?

- Yo soy actor. ¿Tú no me has visto en Doctor Jekyll y Mr. Hyde? Ha sido lo mejor que he hecho en mi vida. Estuve durante año y medio hasta que hubo que transplantarme. Yo soy actor, pero como no tengo mala voz, canto. Lo que echo en falta en el cine es estar en contacto con el público.

Divos y medianías

- ¿Qué pensó cuando leyó el guion de Mi gran noche?

- Le vi muchas posibilidades. Mi personaje no es muy buena gente, pero mi hijo Manuel, que es director, me dijo: ¿qué temor tienes, papá? ¿Tú te crees que la gente a estas alturas de tu vida se va a creer que eres así?

- ¿Conoce a divos así?

- Sí, pero no te voy a decir quién, se dice el pecado pero no el pecador. Hay una clase de estrellato en el que se les sube demasiado a la cabeza. Yo no soy así. La mayoría de los grandes artistas son gente muy normal, normalísimos. Las manías las tienen las medianías que no han cumplido su sueño.

- ¿Qué diferencia ha encontrado entre rodar antes y ahora?

- Antes el cine era más encorsetado. Me metían en el camerino y me sacaban cuando tocaba la escena. Rodábamos con una cámara, plano contraplano, y no me relacionaba con nadie. Hoy se rueda con veinte cámaras y estás todo el tiempo con tus compañeros, comes y te ríes con ellos. De vacaciones. De verdad que me lo he pasado muy bien.

- ¿Y cómo ha cambiado el mundo de la televisión que retrata el filme?

- Yo nunca he hecho un Especial de Nochevieja, solo de Nochebuena. Por cierto, este año repetiré. En Nochebuena el público es más familiar y decente. En Fin de Año son extras pagados que no sé de dónde los sacan.

- ¿Conocía a los actores jóvenes con los que le ha tocado trabajar: Mario Casas, Blanca Suárez, Hugo Silva...?

- Claro. Mi obligación es saber quién es todo el mundo y qué se está cociendo. Yo pertenezco al show business. Carlos Areces ahora me llama papá. Llevo una banda de músicos en mis giras y siempre hay rencillas. En el rodaje todo fue como la seda.

- ¿Es el relanzamiento de su carrera de actor?

- Debería serlo.

- ¿Le hace ilusión trabajar con algún director en concreto?

- Me quedo con Álex, pero si me vienen con un guion maravilloso...

- ¿Qué cambió en 2003, cuando le sometieron a un transplante de hígado?

- Cambió todo. Yo era un hombre yéndose. Y de pronto me ponen un motor nuevo. Mira cómo estoy. Llevo doce años de prórroga y parece que esto no va a acabar nunca. Me cambiaron las prioridades y muchas cosas por dentro. Valoré mucho más la familia y los amigos. Y mi amor por el público, que sigue intacto.

- ¿Le gustarán a Julio Iglesias las bromas de la película a su cuenta?

- Se va a morir de risa, porque tiene mucho sentido del humor. Seguro que ya sabe los chistes.

- ¿No teme que sus seguidores de toda la vida se asusten al verle en este personaje?

- Yo tengo un público muy variopinto. Y si ya no se han asustado con todo lo que he hecho...

- ¿Qué le parecen los concursos televisivos para descubrir cantantes?

- Todo el mundo tiene derecho a soñar y a intentar llevar la vida que quiera. Yo salí de un concurso de radio. Cantaba por teléfono a los once años. Los presentadores de Ser Madrid me animaban a que llamara todas las semanas. Me decían que me cambiara el nombre y cantara otros estilos. Ganaba cien pesetas semanales. Como ves, no puedo tener nada en contra de la gente que quiere cumplir sus sueños. Me parece maravilloso, lo que no me gusta es que todas las televisiones tengan el mismo programa a la misma hora, se copian unos a otros.

- ¿Le han ofrecido ser jurado de alguno de estos espacios?

- Sí, pero nunca iré. Yo fui el primero al que se le ofreció cuando salieron, no quiero decir el nombre del canal. ¿Quién soy yo para juzgar a nadie y decir tú sí vales y tú no? El arte es muy subjetivo, cada uno lo ve de una manera.

"Me caricaturizan"

- ¿Ha visto su familia Mi gran noche?

- Les ha gustado mucho. Mi hijo es el director de Ahí abajo, la serie esa de tanto éxito, y me dice las verdades del barquero todo el tiempo.

- ¿Quién le gustaría que le interpretara en su biopic?

- Se hizo una TV movie y Juan Ribó estuvo bárbaro. Me lo llevaron a casa para preparar el papel y le dije: Juan, no me imites, interprétame.

- ¿Quién ha imitado mejor a Raphael?

- Nadie. Es que no se molestan en imitarme, hacen una caricatura para que la gente se ría. Estoy deseando ver a un imitador que pueda cerrar los ojos y decir: es igual que yo.

- ¿Le molesta que le imiten?

- En absoluto, estoy más que acostumbrado.

- ¿Sus próximos planes?

- Mi futuro es estar de gira con orquestas sinfónicas por España, Sudamérica, Estados Unidos y Rusia. Además del disco que salió ayer (Raphael Sinphonico), he grabado otro con autores jóvenes -Manolo Carrasco, Iván Ferreiro-, que me han compuesto unas canciones maravillosas, porque Manuel Alejandro ya apenas escribe. Llevo muchos años interpretando mis propios éxitos de todas las maneras. Y me cansaba que siempre se empeñaran en hacerme canciones iguales: un Cómo yo te amo, un Yo soy aquel...

- ¿Sabrá cuándo retirarse?

- Perfectamente. Cuando me lo diga esta (se señala la arteria del cuello). Será la mañana en que me diga que ya no doy la talla. Puede ser dentro de veinte años, de diez o mañana. Después de todo lo que he pasado estoy más que preparado.

 

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