Láser, nailon y fibra reviven a ‘San Juanito’

Un hombre fotografía el 'San Juanito'. /
Un hombre fotografía el 'San Juanito'.

Esculpida cuando el genio toscano tenía solo veinte años, la obra fue reducida a escombros y quemada en los primeros días de la Guerra Civil

MIGUEL LORENCIMadrid

Madrid. El 26 de julio de 1936 las bombas y el odio fratricida redujeron a escombros la única escultura de Miguel Ángel en España. 'San Juan Bautista niño', el 'San Juanito' del retablo de la capilla del Salvador de Úbeda (Jaén), un portento de mármol de apenas 130 centímetros que el genial artista toscano esculpió hacia 1495, con solo 20 años. Resucita medio milenio después gracias al nailon, el láser y la fibra de vidrio, con el auxilio de potentes imanes y escáneres en tres dimensiones.

Casi 80 años después de aquel salvaje atentado la pieza recupera su esplendor y su plena atribución al genio de Buonarroti (Caprese, 1475-Roma, 1546). La portentosa restauración, llevada a cabo en Florencia con innovadoras técnicas, ha permitido el milagro de la resurrección de la pieza, que estará en Museo del Prado hasta junio. Maltratada por la insidia y la historia, 'San Juanito' es propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli-Sevilla.

El director del museo, Miguel Zugaza, saludó ayer con júbilo la "reparación histórica de una pieza salvajemente destruida». Condenó "todas las acciones bárbaras e iconoclastas que se cometen en el mundo» y agradeció el "prodigioso proceso de estudio y restauración» a Ignacio de Medina, Duque de Segorbe y presidente de la Fundación Medinaceli, impulsor de la feliz recuperación. El duque se ufanó también por la superación de un "doble desafío» que ha durado más de 20 años y que comenzó con el traslado de los fragmento de la escultura a Florencia en 1994. "Se restituye la dignidad a una escultura tan absurdamente maltratada», se felicitó.

La magia que ha resucitado a esta delicada joya de mármol se operó en el Opificio delle Pietre Dure (OPD), el legendario centro de recuperación de esculturas de Florencia. Tras el vandálico ataque de 1936, atribuido a milicianos anarquistas, solo se pudieron recoger catorce fragmentos, apenas el 40% de su volumen original. Entre ellos, la parte superior de la cabeza, que fue quemada. En mejor estado quedaron el torso, recubierto con una piel de cordero, el pedestal, que imita a una roca como en otras piezas del genio de Caprese, y fragmentos de los brazos.

Maria Cristina Improta, directora del Departamento de Materiales Pétreos del OPD, detalló los sofisticados métodos utilizados para la recuperación, como el uso del láser para limpiar la superficie negra y abrasada de la cabeza o la reconstrucción virtual mediante escáneres en 3-D de la escultura completa, basándose en fotografías tomadas poco antes de su destrucción.

Una vez montada la estatua con los fragmentos de mármol originales, se integraron las partes perdidas, realizadas con nailon y fibra de vidrio. Fueron luego estucadas, entonadas con témpera y selladas con cera y barniz. Se armaron junto a los trozos originales con potentes imanes y en torno a una estructura de acero inoxidable en su interior. "Todo es reversible, retractable y abierto a la incorporación de nuevos fragmentos, si es que se hallan", explicó la experta. Recordó De Medina que el MoMA utilizó ya esta técnica para restaurar el Adán de Tulio Lombardo. En ambos casos se discierne con claridad la parte original y la sintética.

San Juanito es una obra de juventud de Miguel Ángel, anterior a la Piedad del Vaticano y a los frescos de la Capilla Sixtina. Esculpida entre 1495 y 1496, fue donada por el duque de Florencia, Cosme I de Medici, a Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, en agradecimiento por su ayuda para recuperar Florencia en 1537. De los Cobos la envió a España el mismo año. Llegó a Cartagena y viajó a la villa jienense de Sabiote. Pasaría a enriquecer luego la capilla sepulcral que De los Cobos mandó construir en Úbeda, su ciudad natal.

Descrita como un 'San Juan Baptista de bulto de alabastro', hasta 1936 estuvo en un nicho del retablo de la Transfiguración realizado para la capilla de Úbeda por Alonso de Berruguete, que fue también gravemente dañado. Fue recuperada por la bibliografía crítica como obra de Miguel Ángel poco antes, en 1930, gracias a un estudio de Manuel Gómez Moreno, pionero en percibir el genio del artista toscano. En 2013 lo ratificó el profesor italiano Francesco Caglioti, que publicó su investigación en el libro 'Arte e política' y confirmó que procedía de "la flama" de Miguel Ángel.

Gabriele Finaldi, subdirector del Prado, explica la ausencia de obras de Miguel Ángel y Leonardo en las colecciones reales en su escasez, su acaparamiento en Italia y en la tardanza en percibir la genialidad de los maestros renacentistas y pujar por sus obras. No obstante, hay un 'Calvario' atribuido a Miguel Ángel en la iglesia de Santa María de la Redonda, en Logroño.