¿De dónde viene la expresión «no ha venido ni el Tato»?

¿Quién era este hombre? ¿Por qué se le sigue citando?

MARÍA GARDÓValencia

Son innumerables las ocasiones en las que citamos al Tato. Porque a veces «no ha venido ni el Tato» o «no le gusta ni al Tato» o «no le acompaña ni el Tato». Pero, ¿quién es este señor y por qué está en tantas expresiones?

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El Tato fue el apodo de Antonio Sánchez, un conocido torero español que nació y murió en Sevilla. Vivió entre 1831 y 1895. Una de sus principales características es que no se perdía nada, acudía a todas las corridas y a todos los eventos sociales a los que podía. De hecho, ni cuando le amputaron una pierna tras una cogida dejó de asistir a todas las citas que podía ni se apartó de los ruedos.

Cuando el Tato no aparecía, se solía decir que no había venido ni el Tato, como dando a entender que el evento no sería tan importante si él no había ido.

Así fue evolucionando hasta nuestros días, apareciendo el Tato en distintas expresiones según las necesidades del hablante.