Un año en vilo por el atasco en las resoluciones

A. C.VALENCIA.

Mok, licenciado en Economía a sus 25 años, está muy desengañado con la gestión migratoria española porque su situación no ha sido aún regularizada un año después del desembarco, como tampoco la de Felix y Emily. «Aquellos que pidieron la condición en Francia ya han recibido respuesta y nosotros aún no sabemos nada», aseguran los tres. Mok suplica a las instituciones que deshagan el atasco para la tranquilidad de los solicitantes, cuya petición sigue abierta.

Tras llegar a Valencia, los rescatados fueron cuidados por los diferentes técnicos del Estado y de las organizaciones humanitarias que gestionaron el descenso. Protección que colmó desde la atención médica o psicosocial a la jurídica, con la cual pudieron denunciar los casos en los que se vulneraron sus derechos.

Mok, Emily y Felix fueron recibidos por CEAR. En la primera fase del proceso de asilo, fueron acogidos temporalmente. Esta etapa dura de seis a nueve meses en los casos más vulnerables. Estuvieron tutelados y no tenían permiso para trabajar. Durante la segunda fase sí les autorizó a entrar en el mercado laboral. Se trata de la etapa de integración y cumplen ahora el último periodo de esta. En su caso, continúan recibiendo ayudas de CEAR para comenzar a vivir de manera independiente. La tercera y última fase es la de autonomía, en la que se instalan seis meses. El fin último es conseguir que los migrantes adquieran la plena inclusión.

El año pasado, se resolvieron desfavorablemente el 76% de solicitudes en el país, es decir, se denegó el asilo a 8.980 personas. Según la entidad, fue el año en que España «recibió la mayor cifra de solicitudes admitidas a trámite y se convirtió en la principal ruta de llegada a Europa».