Las universidades privadas valencianas triplican los alumnos y disparan su demanda de másteres

Asistentes al último acto de apertura del curso de la Universidad CEU Cardenal Herrera. / j. monzó

El aumento coincide con la caída que experimenta la red pública en los últimos años e influye el tipo de estudios ofertados, el tamaño o el perfil del alumnado

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

Las universidades privadas valencianas han visto aumentar su demanda frente al descenso experimentado por el sistema público, un fenómeno que se ha producido tanto en los estudios de grado, donde se triplica el alumnado, como en los de máster, donde el incremento se dispara todavía más.

El último informe elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) sobre la contribución socioeconómica de las instituciones de iniciativa pública, presentado a principios de julio, analiza esta evolución en la primera parte del documento, cuando se aborda la situación actual del sistema.

En cuanto a las universidades púbicas -Valencia, Politécnica, Alicante, Jaume I y Miguel Hernández-, señala que entre los cursos 2000-2001 y 2017-2018 perdieron unos 21.700 estudiantes de grado y antiguas licenciaturas, pasando de más de 121.000 a 100.000 (-17%).

Un tercio de los alumnos que cursan másteres oficiales lo hacen en las instituciones privadas

El estudio destaca la incidencia de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, que implicó la pérdida de un ejercicio en la mayoría de titulaciones al transformarse en grados (de cinco a cuatro años de duración), y también de la cuestión demográfica, pues la población de entre 18 y 24 años se ha reducido en el periodo referido. La pérdida se mitiga bastante gracias a la llegada, de la mano del Plan Bolonia, de los másteres oficiales -antes eran títulos propios- lo que reduce los 21.700 a unos 5.000.

Por lo que respecta a las universidades privadas, el informe refleja las siguientes cifras. En grados se pasa de 6.810 alumnos en el 2002-2003 a 19.133 en el 2017-2018 (+181%). Prácticamente se triplican las matrículas. En el caso de los másteres la evolución es más acusada: de 200 (2007-2008) a 8.122. En este punto el informe dice que se ha producido un fuerte crecimiento de los centros privados «que han captado un porcentaje creciente de estudiantes, especialmente de máster».

Para comparar ambos sistemas se emplea una gráfica sobre cuotas -la que acompaña esta información-, representando el porcentaje de alumnos que ha ido acogiendo cada universidad a lo largo de los años. Los centros públicos pierden peso -con la única excepción de la Miguel Hernández- mientras que los privados -contabilizados de manera global- no dejan de aumentar en demanda.

«Se aprecia que el crecimiento en la cuota del sistema privado se ha repartido de una manera bastante homogénea en las caídas de cuota de las distintas universidades del sistema público», reza el estudio, si bien diferencia la situación entre grados y másteres. En cuanto a los primeros, considera importante «no interpretar estos cambios de cuota como una pérdida no deseada de estudiantes», en el sentido de que la red pública cubre las plazas de nuevo ingreso en la mayoría de sus estudios, por lo que «la transferencia de estudiantes puede deberse más a una restricción voluntaria de la oferta que a una captación de demanda por las privadas fruto de la competencia directa».

En cambio, para los postgrados sí aprecia una competencia «más intensa» por los alumnos, un tercio de los cuales estudia en centros privados (Cardenal Herrera, Católica, Europea y VIU). En este caso los títulos de la pública no están llenos, y considera que esa 'rivalidad' responde la mayor movilidad de estos estudios y a la mayor capacidad de atracción de extranjeros.

El sistema público destaca en investigación y transferencia

El informe del Ivie incluye muchos datos sobre los efectos beneficiosos que tiene el sistema público en la sociedad: desde generar el 1,9% del PIB y el 2,3% del empleo en la Comunitat hasta la rentabilidad que supone invertir en el mismo (por cada euro retornan 2,7). Además, recoge cantidad de información relacionada con la rendición de cuentas. Y llama la atención que en un periodo de restricciones económicas el capital humano haya conseguido mantenerse en términos de investigación y transferencia, que junto a la docencia son las principales misiones de una universidad pública.

El Ivie destaca que la productividad investigadora (número de publicaciones por profesor) ha crecido de manera constante en todas las universidades, y aunque su internacionalización sea ligeramente inferior a la media estatal, su impacto (citas por profesor) sí es muy superior. También se destaca en la ratio de sexenios de investigación por docente y en la transferencia, en ambos casos por encima del promedio nacional. Eso sí, el Ivie alerta de la «tendencia decreciente» de indicadores como los contratos de I+D por cada cien profesores o de los proyectos de investigación captados.

Entre las causas que pueden ayudar a explicar la evolución de la demanda de grados y másteres, además de las citadas se refiere al tipo de estudios. Por ejemplo, universidades tradicionales públicas deben mantener carreras poco solicitadas, mientras que las privadas apuestan en mayor medida por replicar las más demandadas. También apunta al tamaño, en el sentido de los centros más grandes tienen más dificultades para aplicar cambios.

Además, el descenso en el sistema público es más acusado en la Comunitat que en España, algo que puede deberse «a una mayor caída de la población de la cohorte de edad, a una mayor sensibilidad a la subida de tasas o a una debilidad competitiva a la hora de atraer estudiantes». Factores externos que pueden afectar menos en las privadas «fruto de su distinta etapa en su ciclo de vida, de la sensibilidad del perfil del alumnado ante el contexto -por ejemplo el poder adquisitivo- o a su especialización formativa.