Transición energética

El Gobierno nos dice que odia el diésel pero no adónde hemos de ir, ni elimina el impuesto al sol, ni avanza con el hidrógeno

VICENTE LLADRÓ

La ministra para la Transición Ecológica proclamó que el diésel tenía los días contados. Han pasado días y seguimos repostando gasóleo en las estaciones de servicio, mientras siguen los dimes y diretes sobre los impuestos que van a grabar este combustible y vemos que quizá no sean ya días los que puede durar, sino años, quizá lustros, y que todo era de cara a la galería de feligreses y a la recaudación.

De un ministerio con nombre tan pomposo cabría esperar algo más que asustarnos con lo del diésel, como si fuera el demonio de repente y endemoniados los que tenemos que comprarlo para seguir en las tareas.

Por si fuera poco, el presidente del Gobierno ha insistido sobre la materia, viniendo a decir que el diésel está proscrito porque estamos en una era de transición energética. ¿Transición hacia qué? Ha sido hablar sobre ello y subir todavía más la electricidad, el problema eterno que todos dicen que van a arreglar mientras no para de subir desde hace diez años.

Hace tiempo comentó un alto cargo de una compañía eléctrica, en petit comité, que el precio del kilovatio estaba demasiado bajo y tenía que subir. Y desde entonces no ha parado, no sabemos cómo se lo han montado. Ahora bien, recuerdo que dijo que subiría como un 30-35%, pero hace tiempo que superamos el 100%.

Lo de la transición energética queda muy bien, pero hay que saber a qué nos llevará o puede conducirnos esa transición, que nos muestren el camino. Porque convencidos ya estamos desde hace mucho tiempo. Como mínimo desde que caímos en la cuenta de que el petróleo era finito, se iba a acabar de un momento a otro, y además contamina mucho. Que si no hay remedio pues habrá que pasar por lo que sea, pero es que lo hay, y además nos lo han vendido por etapas. ¿Se acuerdan de los biocombustibles que nos iban a salvar?, ¿dónde están el etanol y los aceites vegetales que iban a sustituir con grandes ventajas a la gasolina y el gasóleo?

Ahora nos vienen de nuevo con lo transición necesaria, casi obligada vía impuestos, pero ¿hacia dónde? Porque lo lógico sería que nos dijeran: esto tiene el tiempo contado, lo haremos así y asá, y mientras vamos a montar esto y aquello, y todos vamos a ser más eficientes y felices de este y aquél modo. Pero no. El partido del Gobierno y algunos de los partidos que lo apoyan se deshicieron en críticas contra el llamado impuesto al sol (peaje de respaldo) que puso el Gobierno anterior y dijeron que lo quitarían enseguida. Pero no lo han quitado, ni dicen que lo vayan a quitar, de momento. Y mira que eso animaría de inmediato a invertir en paneles fotovoltaicos para autoconsumo. Con lo convencidos que estamos.

¿Y qué me dicen del hidrógeno? Claramente el combustible del futuro: limpio, barato e inagotable. Hay coches, camiones, barcos y trenes. La tecnología está lista, pero España no tiene hidrogeneras para repostar. ¿A qué esperan para impulsar esta transición, tan real y efectiva?

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