El testamento vital fracasa en la Comunitat pese al debate abierto sobre la eutanasia

Doctor y paciente en la UCI de un hospital. / Miguel ángel Santos

Apenas el 0,5% de los valencianos suscribe el documento que describe los cuidados que recibirá al final de su vida si no puede expresarlo

DANIEL GUINDO

valencia. Falta de suficiente información y de facilidades para su tramitación, así como el tabú que, todavía hoy, supone la muerte son algunos de los aspectos que han contribuido a que, por el momento, el testamento vital haya fracasado en la Comunitat. En este documento de voluntades anticipadas, los residentes pueden dejar por escrito qué tipo de cuidados quieren recibir en la etapa final de su vida -normalmente, si desean o no que se mantenga vivo su cuerpo de forma mecánica, llegado el caso, o si quieren ser reanimados- y para qué quieren que se destine su cuerpo y sus órganos tras el fallecimiento. Sin embargo, por el momento la iniciativa fracasa en la Comunitat, puesto que apenas el 0,5% de la población ha suscrito el testamento vital. En concreto, según datos del Ministerio de Sanidad, hasta el pasado mes de abril han suscrito el documento 26.129 residentes en la Comunitat, prácticamente la mitad mayores de 65 años (sólo 775 menores de 30 años) y con una incidencia mayor entre las mujeres (algo más de 16.000). Cifras poco significativas sobre todo teniendo en cuenta el creciente debate suscitado por la eutanasia y por facilitar a personas en fase terminal que puedan acabar con su vida, polémica avivada después de que Ángel Hernández ayudara a morir a su mujer, María José Carrasco, que sufría esclerosis múltiple desde hace 30 años, administrándole un fármaco letal.

Sobre la escasa incidencia del testamento vital, no sólo en la Comunitat sino prácticamente en toda España, el presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), Javier Velasco, interpreta que «todavía se evita pensar en la muerte, aunque resulta curioso analizarlo después de que las encuestas digan que el 87% de la población está a favor de la eutanasia; es una contradicción». Velasco, asimismo, quiere aclarar que este documento no contempla el suicidio asistido. El presidente de la entidad cree que la Conselleria de Sanidad no publicita suficientemente esta posibilidad, ni facilita el registro, puesto que únicamente se puede llevar a cabo en la sección de atención al paciente de los hospitales y en las direcciones generales. «No es suficiente y se debería contar con centros de salud, ayuntamientos, etc. Además, los médicos de familia tampoco lo divulgan y hasta hay facultativos que lo desconocen».

Este portavoz alerta también de los fallos estadísticos de los registros, puesto que «no se eliminan de los datos a las personas que han fallecido, por lo que las cifras serían incluso inferiores», agrega.

Entre las ventajas del testamento vital Velasco destaca que, con este documento, «no cargas con esa responsabilidad a los familiares, porque prevalece la opción escogida por el paciente, por lo que ayuda mucho a la familia y al equipo médico que lo está atendiendo».