El temporal se traga la playa de Tavernes y arrasa los chiringuitos

TAVERNES Las rachas de viento de más de 80 km/h y el oleaje arrastraron pasarelas y chiringuitos. / r. escrihuela

La crecida del marjal en Xeresa y Xeraco obliga a cortar caminos y El Real de Gandia y Villalonga cierran los pasos sobre el río Serpis

ROCÍO ESCRIHUELA/ ÓSCAR DE LA DUEÑA

gandia. El temporal en la Safor fue más de fuerte viento y oleaje que de intensidad de lluvias, excepto en el Pla de la Llacuna de Villalonga donde sí que se superaron los 100 litros. Las rachas superaron los más de 80 kilómetros por hora en la playa de Tavernes de la Valldigna que fue la principal damnificada.

Durante toda la madrugada el rugir del viento azotó el litoral vallero y el mar se tragó el mobiliario urbano y arrasó todo lo que estaba a su alcance. Los chiringuitos que finalizaron la temporada el domingo no han tenido tiempo ni de desmontar. Ayer, el mar fue el encargada de acabar con ellos y dejarlos en pésimas condiciones.

La Goleta volvió a sufrir los estragos del temporal y el mar golpeó con furia las viviendas de primera línea, mientras un dique de contención protegía las calles para que el agua y la arena no invadieran la vía pública. En plena noche fueron muchos los estruendos que despertaron a los vecinos por la caída de ventanas y balcones de varios apartamentos, mientras los operarios municipales acordonaron varios tramos en la zona de palmeras de la avenida de la Marina para evitar el riesgo por una posible caída de estas y precintó los parques infantiles cercanos a zonas verdes.

El cauce del Gallinera creció en medio de la expectación y el temor de los vecinos de la zona

Las fuertes precipitaciones y el viento también dejaron secuelas en otras localidades de la Safor. Hubo caídas de árboles en poblaciones como Villalonga y desprendimientos de cascotes en un edificio del Grau de Gandia.

En Villalonga el caudal del Serpis a su paso por el paraje de la Reprimala subió, también en Gandia. En otras zonas como La Llacuna, el viento tiró árboles, tanto de parcelas privadas como del bosque. En Oliva el cauce del Gallinera también creció ante la expectación y el temor de los vecinos de la zona sur de la población.

En Gandia hubo desprendimientos en un edificio del Grau y varios árboles se vinieron abajo, cayendo sobre turismos aparcados en la vía pública. Uno de ellos junto al Parc Sant Pere. En la capital de la Safor hubo en marcha un amplio dispositivo de seguridad, compuesto por diez patrullas de la Policía Local, en varios turnos.

En varias poblaciones cerraron pasos del río Serpis. En El Real de Gandia se cortó el Pas de la Palanca, camino que une la población con Almoines, atravesando el cauce. Además se impidió el acceso a todos los parques, tras producirse caídas de árboles durante la noche y se clausuró la entrada al cementerio.

En Villalonga también se cortó el Pas de la Guàrdia, un camino que cruza el Serpis y que forma además una pequeña presa para acumular agua para el riego. En Xeresa se cerró la circulación por el Caminàs, la vía que atraviesa el Marjal, «por precaución», como indicaron fuentes municipales. En Xeraco, también se cortaron varias vías que circulan por el humedal y que conectan con parcelas de cultivo, todo ante el aumento del nivel del agua en esta zona protegida.

Los efectos del temporal también se dejaron sentir en Ròtova, donde la fuerza del viento derribo un árbol en la calle Llocnou.