Las temperaturas caen siete grados en la Comunitat Valenciana

Dos indigentes, junto al campamento del Botánico. / jesús signes
Dos indigentes, junto al campamento del Botánico. / jesús signes

Noche polar con termómetros bajo cero en numerosos municipios | Decenas de indigentes duermen al raso en Valencia mientras el Consistorio aumenta la asistencia a sintecho en el cap i casal

Á. S./J. S. VALENCIA.

La ola de frío se dejó sentir ayer en la Comunitat, aunque lo peor se espera para la jornada de hoy y mañana. Las temperaturas máximas cayeron ayer siete grados en apenas 24 horas.

Los termómetros registraron ayer 14,4 grados de máxima en Orihuela frente a los 20,9 en Xàtiva del día anterior. Los valores mínimos se mantuvieron en valores similares a los del miércoles, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología.

Las temperaturas mínimas previstas para hoy rozarán los 0 grados en el litoral, mientras que en puntos del interior se pueden alcanzar los nueve grados bajo cero como consecuencia de la masa de aire poplar que está afectando a la península. Ayer Aemet decretó la alerta amarilla que se prolongará en algunos puntos de la Comunitat hasta el mediodía del sábado.

Las distintas administraciones han puesto en marcha distintos planes para atender a los colectivos de mayor riesgo como ancianos, enfermos crónicos y personas sin hogar.

Viaje al corazón del frío

Precisamente este colectivo, el de los indigentes, es uno de los más afectados por el frío. Casi una quincena de ellos viven en la puerta trasera del Botánico, en Valencia, donde la indefinición municipal ha creado un callejón sin nombre de más de una decena de personas sin hogar llaman «callejón de las Hespérides» y «casa» de manera casi indistinta.

Juan de Dios y Ricardo durmieron anoche al raso. Ninguno de ellos sabe nada del Ayuntamiento de Valencia. «Aquí no ha venido nadie a decirnos nada de ninguna plaza en ningún albergue», dice, con una frase llena de negaciones, Juan de Dios. El Ayuntamiento, dicen, les deja estar ahí con tiendas de campaña que les donó una iglesia evangélica. Pero la concejala María Dolores Jiménez, que se ha interesado por el estado de estos sin techo, advierte de que la Policía Local ya ha acudido en un par de ocasiones a la zona y desvela que la semana pasada, tal como cuentan Juan de Dios y Ricardo, los servicios municipales de limpieza les retiraron buena parte de sus enseres, entre ellos mantas ofrecidas por los mismos agentes.

La ONG Médicos del Mundo tiene un local en la cercana calle Lepanto. Con poco más de 6 grados en el exterior, en el interior del comedor social hace hasta calor. Hay cerca de 30 grados y una treintena de personas que apura un plato de lentejas, un bocadillo y un vaso de chocolate. La portavoz de la ONG lamenta que el Consistorio tenga «plazas muy limitadas» en sus albergues. En épocas de frío como esta semana notan que las personas sin techo «quieren entrar antes a comer y se están más tiempo».

A unos metros de este epicentro de la pobreza se encuentra Casa Caridad, donde se forman largas colas para recibir alimentación y acceder a cualquiera de las plazas que ofrece el centro, que acaba de abrir un nuevo albergue para atender esta ola de frío. A las camas del Paseo de la Petxina se suman las del centro de Benicalap y las nuevas recién abiertas: más de 137. Pero son pocas. Hay decenas de asentamientos: en varios locales de la gran vía Ramón y Cajal, en la calle Historiador Diago, en la antigua sede del PP, incluso en el Jardín del Turia, donde hay gente que prefiere dormir encaramados a las pilastras que sujetan los puentes para evitar problemas de seguridad.

Ola de frío en la Comunitat

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