La subida del IBI afecta a 400.000 pisos en Valencia con una media de diez euros por recibo

Una parte del centro histórico, visto desde el Micalet. / Giuseppe Buccola
Una parte del centro histórico, visto desde el Micalet. / Giuseppe Buccola

La Confederación del Comercio rechaza el aumento de impuestos porque el Consistorio presenta superávit y nunca agota inversiones

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

La subida de tasas e impuestos aprobada por el gobierno municipal de Valencia y que se expondrá al público en octubre para recibir alegaciones pretende recaudar 23 millones de euros, en un aumento generalizado que se extiende sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto de Actividades Económicas, la nueva tasa de alcantarillado y la tasa de mesas y sillas que pagan los hosteleros por las terrazas.

En cifras más menudas es cuando se entiende el mayor incremento del mandato. En el caso del IBI, un total de 409.347 viviendas tendrán que afrontar una subida del 3%, lo que equivaldrá a una media de diez euros por recibo. El Ayuntamiento quiere recaudar 10,9 millones más que este ejercicio y una parte sustancial se refiere a los pisos.

El concejal de Hacienda, Ramón Vilar, señaló que el expediente incluirá una subida del 20% de recargo a los grandes propietarios que tengan viviendas vacías, en concreto a partir de una veintena. No obstante, aclaró que esto quedará pendiente de ejecutar a la espera de que la Conselleria de Vivienda desarrolle la normativa necesaria, lo que a día de hoy sigue sin plazos.

El incremento en el Impuesto de Vehículos deja fuera a los coches y motos de más cilindrada

Cerca de 33.000 comercios se verán también afectados por la subida, en este caso con un incremento de 272.000 euros en cuanto al tipo impositivo general. Mucho más perjudicados saldrán los 1.634 establecimientos catalogados como de categoría especial por su valor catastral. La subida en este caso será de 2,15 millones de euros.

El presidente de la Confederación de Empresarios del Comercio, Rafael Torres, rechazó la subida de impuestos, sobre todo cuando el Ayuntamiento cierra cada ejercicio con superávit y no es capaz de agotar el capítulo de inversiones. «Si estuvieran en una posición de déficit lo entenderíamos, pero así no», dijo.

La entidad ampliará la información en los próximos días. «Nos ha pillado pensando en las lluvias», señaló su presidente, que no descartó la presentación de alegaciones a la ordenanza fiscal. «Lo último que necesita el comercio es una nueva vuelta de tuerca en los impuestos», subrayó, para cuestionar el listado de los establecimientos que se beneficiarán de bonificaciones.

Los datos

Mesas y sillas.
La tasa pasará en la zona más cara de 62,37 a 88,89 euros anuales por cada unidad. Se trata de la zona de Ciutat Vella.
Alcantarillado.
La propuesta de ordenanza basa la tasa en el tipo de contador y en el consumo, por lo que las familias numerosas resultan de las más penalizadas.
Impuesto de Construcciones.
El pago que hacen las empresas inmobiliarias por acometer cualquier promoción también se incrementa, además de modificarse el criterio del tributo.

«Habrá que estudiarlo mucho los próximos días. Hoy está prevista una reunión con la portavoz del grupo popular, María José Catalá, a la que seguirán otros encuentros antes de decidir las alegaciones. Torres recordó que es la segunda subida del IBI en pocos años y recordó que coincide con la «mala situación del pequeño comercio, con la competencia desleal que generan los manteros, el efecto llamada que habrá en Valencia después del aumento de la presión policial en Barcelona y hasta la subida de las ventas online. Eso además de que pagamos impuestos por todos lados».

En la matrícula del IBI figuran los edificios vinculados a entidades religiosas que no están declarados exentos, comentó el concejal de Hacienda. El gobierno municipal intenta desde hace tiempo recaudar este tributo por actividades que considera una competencia desleal al acogerse a la Ley de Mecenazgo, aunque de momento no ha recaudado ningún recibo.

Otro de los aumentos se centra en el Impuesto de Vehículos, donde curiosamente los dos tramos de vehículos con más potencia, tanto en coches como en motocicletas, se mantienen igual que este ejercicio. En concreto, pasa con los vehículos de este tipo que tienen más de 20 caballos fiscales de potencia. El gobierno municipal quiere recaudar 2,13 millones de euros más que este ejercicio con la subida, que afectará de manera lineal a todas las categorías actuales.

El incremento de los coeficientes se justifica en que han transcurrido más de cinco años desde que se produjo la última y que desde entonces ha aumentado el gasto destinado a los servicios públicos. «El incremento responde a un criterio de oportunidad», se considera en otro apartado del expediente.

El PP dice que las familias pagan 225 euros más que en 2015

La portavoz del grupo municipal popular, María José Catalá, reiteró ayer que la subida de tasas e impuestos que quiere aprobar el gobierno de Compromis y PSPV es un «sablazo directo al bolsillo de todos los valencianos y un freno a la actividad económica».

Este grupo de la oposición presentará dentro de escasas fechas un nuevo modelo fiscal, antes del pleno ordinario que se celebrará a mediados de este mes, cuando se apruebe la exposición al público de las ordenanzas fiscales.

«Una subida que está además totalmente injustificada y es innecesaria, y más en un contexto de ralentización económica, porque el Ayuntamiento tiene en la actualidad capacidad financiera suficiente para invertir en mejorar los servicios y atención social que presta, casi 160 millones para 2019, sin necesidad de aumentar la presión fiscal», consideró la edil.

En su opinión, desde que gobierna el alcalde Ribó «cada familia paga 225 euros más al año y especialmente las familias numerosas son las que más afectadas», dijo en referencia a los tributos de 2020 y la repercusión de la nueva tasa del alcantarillado. «Las familias son las que más agua consumen, las que necesitan un vehículo y una casa más grande», señaló.

Con esta subida de impuestos generalizada, y con la que se arrastra desde 2016, «Valencia está perdiendo competitividad y atractivo para invertir. Perderemos una nueva oportunidad para que el Ayuntamiento se convierta en actor destacado de la revitalización económica de la ciudad, pese a contar con más recursos que ningún otro gobierno municipal en los últimos cuatro años».

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